CAPITULO 24: El Recital de Navidad.
Las luces iluminaban la ciudad, las canciones, la nieve creaban la atmósfera
perfecta para aquella noche.
Pero nada brillaba con tanta intensidad que el teatro de la Nacional de
música, luces destellantes alumbraban las afueras del lugar, los vehículos
iban llegando uno a uno mientras que un chico los estacionaba en la
parte de atrás, la gente elegantemente vestida y bien abrigada entraban
con sonrisas en el rostro y ocupaban las butacas entre charla, risas y
buen humor, esperando el momento en que todo comenzara.
Y mientras el bullicio entraba poco a poco al teatro, atrás en los
camerinos, los nervios afloraban en todo momento, las madres de los niños
que participaban en el recital, se empeñaban en que sus hijos lucieran
impecables, veías a mas de una colocándole más gel a uno, otra arreglándole
el traje y otras más tomando fotos de su niño antes de salir a escena,
si bien los pobres chiquillos estaban nervioso, se ponían a un más con
sus madres sobre de ellos.
Pero nadie estaba más nervioso que la hermosa mujer rubia que terminaba
de arreglarse en el camerino contiguo, no había ensayado su canción,
peor aún, no tenía ni más la remota idea de que canción tocaría,
temía hacer el ridículo delante de todas esas personas que venían a
ver y a escuchar el recital, se coloco los aretes dorados y se miro en
el espejo, sonrió satisfecha, estaba lista, solo tenía que esperar a
que su turno de salir llegará.
Fue el primero en llegar, ocupo una de las butacas que se encontraba en
una de las orillas, desde su asiento se alcanzaba a ver al grupo de niños
que se iban formando en hilera, esperando su turno para salir, sonrió
para sí mismo y se pregunto una vez más que hacía en ese lugar,
escucho como iban entrando más gente y volvió el rostro para buscar un
rostro conocido, y lo encontró, Hao Asakura había llegado y al
encontrar su rostro se fue a sentar a lado suyo.
-Len, ¡Qué milagro que te dejas ver!-dijo con una sonrisa mientras se
sentaba a su izquierda.
-Ya vez, pensé que sería bueno salir a distraerme un poco.
-Sí, hace mucho que no te veía, he tenido tanto trabajo últimamente
que ya no me alcanza el tiempo, pero hoy cancele todo para poder venir a
ver a Anna.
-¿Anna tocara en el recital?-pregunto sorprendido.
-Sí, creí que sabías, es más supuse que fue ella la que te invitó.
-No, en realidad me invito Yoh.
Ya estaba casi lleno el teatro cuando llegaron.
-¡Maldición!-grito Horo Horo, provocando que varias ancianas lo
miraran despectivamente.
-Cállate hermano-le reprendió Pilika por lo bajo-Este no es lugar para
andar blasfemando.
-Será mejor que busquemos asientos-la dulce voz de Tamao sugirió.
Revisaron el lugar con la mirada, todo estaba casi lleno.
-Ahí-dijo Jean y señalo tres lugares vacíos en una de las orillas del
teatro.
Caminaron hasta llegar al lugar señalado, solo había dos hombres que
platicaban entretenidos, Pilika fue la primera en pasarse y sentarse, le
siguió Lyserg y por ultimo Jean, Horo Horo y Tamao se quedaron sin
asiento.
Platicaba con Hao de trabajo, de que pronto regresaría a China y cosas
superficiales, Hao por su parte platicaba de su naciente amistad con
Jean y Len no pudo evitar hacer una mueca de desprecio, estaba tratando
de borrarla de su rostro cuando escucho:
-Oh, mi hermano y Tamao se han quedado sin asiento-exclamó.
Hao levantó la mirada y vio a su cuñada junto con su grupo de amigos,
su mirada se ilumino al encontrar del otro extremo a Jean.
-Tamao, Jean, ¡Qué sorpresa!-les dijo provocando que todos se miraran
y sonrieran.
Len volteo lentamente, esperaba lo peor, de todas las personas que
pudieron sentarse a su lado aquel día, tenía que ser “ella”, la
que ocupara el asiento de a lado. Cuando se volvió totalmente sus ojos
se encontraron con los de Pilika, un grito de asombro y de horror fue
expulsado por los dos:
-¡Tú!
Todos dejaron sus efusivos saludos para mirarlos, sus expresiones
alegres cambiaron por unas serias y sombrías, al notar como Pilika
miraba con infinito odio a Len.
-Esto es el colmo-bufo-Habiendo tantos lugares en el mundo tenía que
venir a ocupar uno, justo a lado de Len Tao.
-Pues yo no estoy muy contento-repuso Len.
-Chicos, tranquilícense-dijo tímidamente Tamao.
-No, ¿saben que?, Yo me cambio de lugar-dijo furiosa Pilika, y se
levanto.
Justo en ese momento las luces se apagaron, el recital estaba a punto de
comenzar.
De la sorpresa Pilika volvió a sentarse, pero debido a la oscuridad, se
tropezó con su propio pie, cayendo en las piernas de Len.
Él joven alzó las manos instintivamente, pero no pudo ocultar su
sonrojo y el leve temblor de su cuerpo, ella se quito rápidamente, se
disculpo y se sentó, ella también estaba sumamente ruborizada, por
instantes volvió a sentir ese nerviosismo que experimentaba cuando la
abrazaba o cuando sus cuerpos estaban sumamente cerca.
Tamao y Horo Horo veían divertidos aquella escena, pero dejaron de
sonreír al notar que ellos no tenían lugar.
-Ya sé-le dijo ella-busquemos a Yoh, quizás nos permita ver el recital
atrás del telón.
-Me parece buena idea, eso es mejor que sentarse vestido de gala en el
suelo-susurro.
Y caminando despacio en la oscuridad fueron en busca de Yoh.
Llego taradísimo, las luces ya estaban apagadas y la voz del
presentador se alcanzaba a escuchar en la entrada.
Choco con dos personas que pasaban y que no distinguió en la oscuridad,
buscó con desesperación un lugar, había rentado el traje y no iba
ensuciarlo sentándose en el piso.
-¡Ese del copete, que se siente!-escucho que gritaban.
Era verdad su peinado despistador era sumamente grande, tenía que
sentarse y ya.
Para su sorpresa y alivio encontró un lugar casi enfrente, se dirigió
cautelosamente y se sentó.
-¿Podría despeinarse?, Su cabello no me deja ver-dijo molesta una voz
femenina.
-Lo siento señorita-y se volteo para mirarla.
Ryu ahogo un grito de sorpresa al encontrarse cara a cara con la hija
del diablo, Jean estaba sentada justo atrás de él, ella por su parte
oculto su asombro y sonrió.
-Perdóname, no debí ser tan grosera, además este recital es para
escuchar, no para ver-dijo tratando de ser lo más amable que podía.
El se quedó boquiabierto por aquellas dulce reacción y de reojo alcanzó
a ver que Hao los miraba con curiosidad, sonrió sarcásticamente, era
por eso que se comportaba tan linda y amable, devolvió su vista al
frente.
Cuando el se volteó ella hizo una mueca de desagrado, él era su
segunda opción y no lo iba a ahuyentar con sus desplantes, esta vez la
técnica sería diferente.
El presentador anuncio al primer niño que esa noche deleitaría a todos
con sus dotes artísticos.
Yoh sonreía satisfecho de que todo estuviera saliendo como él
esperaba, metió la mano en su bolsillo y estrujo unas hojas que tenía
guardadas.
Al escuchar el nombre del niño, le pidió que avanzara y esperara hasta
que el telón estuviera bien arriba.
-Todo saldrá bien Ken-le dijo con una gran sonrisa mientras le daba una
palmada cariñosa en su espalda.
El niño asintió con la cabeza y avanzo mientras la multitud aplaudía.
Pudo distinguir a Hao y a todos sus amigos y se sorprendió al notar que
Len y Pilika estaban sentados juntos y que ambos mantenían una actitud
nerviosa.
Se miraban de reojo, y cuando sus miradas se encontraban se miraban con
desconcierto y sobresalto, Lyserg no hallaba correcto esas acciones, así
que se tomo la mano de Pilika y la obligaba a verlo a él, no eran
celos, bueno un poco de celos, pero él entendía que ella se sintiera
incomoda, después de todo él la había ayudado hace tiempo.
Horo y Tamao habían logrado pasar al área de camerinos que se hallaba
iluminada, alcanzaban escuchar el suave sonido del piano y decidieron
que debían encontrar lo más rápido posible a Yoh sino se perderían
todo el concierto.
Anna esperaba pacientemente, aunque se sentía nerviosa, trataba de
ocultarlo con esfuerzo, nunca en toda su vida había hecho algo frente a
un público tan numeroso y que esperara tanto de ella, pero en especial
no quería defraudar a Yoh.
-Señora Asakura-escucho mientras llamaban a la puerta.
-Adelante.
Una de las organizadoras del evento entró.
-Disculpe, pero el maestro desea que se forme atrás con los demás niños,
piensa que usted se ha de estar aburriendo mucho, aquí sola.
-Sí, esta bien.
La chica sonrió y abrió la puerta, Anna salió primero y la siguió la
muchacha quien cerro la puerta después de salir.
La fila de niños se iba acortando cada vez un poco más, para cuando
Anna llegó, busco con la mirada a Yoh pero no lo encontró y se
pregunto en donde estaría, la organizadora se despidió, tenía que
supervisar que las luces le estuvieran dando claramente a Tokugawa, Anna
le agradeció y se recargo para ver mejor.
Jean miraba a Hao discretamente, se veía tan atractivo con frac, sus
cabellos atados en una cola de caballo y esa mirada tan llena de poder,
definitivamente estaba enamorada de ese hombre, era una lastima que esa
rubia desabrida lo tuviera y no lo disfrutara, y que además de todo él
cancelara cada una de sus citas para venir a verla tocar una canción,
que dudaba que se supiera, ya que hacía de todo con Yoh menos tocar el
piano, o por lo menos esa clase de piano.
Salió rápidamente de su estudio, había trascritó la partitura a
otras hojas menos arrugadas y amarillentas, faltaba poco para que Anna
pasara y no debía entretenerse más.
Cuando llego la miro recargada y no pudo evitar contemplarla totalmente
hechizado, y no era para menos, era noche la rubia lucía extremadamente
hermosa, llevaba un vestido rojo entallado con una hermosa caída en la
falda, sus cabellos rizados y atados en una linda coleta, zapatos rojos
y de tacón alto completaban su atuendo.
Anna estaba cada vez más nerviosa, Yoh no aparecía por ningún lado y
solo faltaba un niño.
Yoh despertó de su ensoñación, al percatarse que el ultimo de los
chiquillos había pasado y estaba comenzando a tocar, la abrazo por detrás
provocando que ella se sobresaltara.
-Yoh, me asustaste-le dijo-¿Dónde has estado?
-Estaba preparando tu canción-le dijo mientras la soltaba y la miraba a
los ojos-Luces realmente hermosa esta noche.
-Gracias-contesto tímidamente.
-Ten, esta es tu canción-y le extendió dos hojas de papel-y tu regalo
de navidad.
Anna las tomo y abrió los ojos en par en par.
-¡Oh Yoh!, Esta es la canción que compusiste-exclamó.
-Así es, y es para ti-la miro tiernamente.
-¿Pero porque?-pregunto emocionada.
-Porque es tú canción y la compuse solo para ti, la nombre Hanna-y
sonrió.
-¿Hanna?-y lo miro extrañada.
-Sí, así la nombre, es la combinación de nuestros signos, ya que esta
canción representa todo lo que siento por ti, lo mucho que te amo y lo
maravillosa que es la vida ahora que tu estas junto a mí.
Anna estaba sin palabras, así que le agradeció de la única forma que
podía en esos momentos.
-Tal vez esté atrás del telón-sugirió Horo.
-Sí es cierto, aunque sí lo encontramos ya será demasiado tarde, nos
hemos perdido todo el recital-dijo sonriendo.
Y tomaron el camino hacía detrás del telón.
Anna lo abrazó y después de susurrarle un “te amo”, lo beso
apasionadamente, poniendo en ese beso todos sus sentimientos sin
contenerse.
-Ahí est... -no termino la frase, se quedó parada pasmada, mirando
como Yoh y Anna se besaban.
Len y Pilika alcanzaron a divisar a Yoh y Anna besándose, y notaron que
Tamao y Horo Horo estaban ahí observando, su expresión se llenó de
infinito horror.
-¿Sucede algo?-pregunto preocupado Hao al notar la expresión pálida
de su amigo, y al ver que no contestaba trato de mirar hacía el lugar
en donde Len mantenía la vista fija.
Estaba volteando cuando el grito desesperado de Pilika lo obligo a
regresar su rostro.
-Perdón, pero, Len, me pisaste-dijo nerviosa.
Len volteo a verla extrañado, ella le habló con la mirada.
-Así, perdón, no me fije-dijo rápidamente-Hao, amigo lamento haberte
asustado, últimamente he sufrido de claustrofobia-sonreía nervioso,
trataba por todos los medios de que no volteara, “es que nunca piensan
separarse”
No lo podía creer, simplemente no podía, lagrimas rodaron por sus
mejillas, cerro los ojos tratando de borrar aquella imagen de su mente,
no era cierto, nada era cierto, su alma se desmorono totalmente.
Horo volteó a mirarla, la decepción y el dolor adornaban su rostro,
lloraba silenciosamente, él mismo tampoco podía dar crédito a lo que
sus ojos estaban viendo, era cierto, todo era cierto, los rumores, lo
que escucho aquel día en su casa, y su hermana lo sabía y les había
guardado el secreto, sintió como la furia y la indignación se
apoderaban de él, apretó fuertemente los puños, iba a abalanzarse
sobre Yoh, quería matarlo a golpes, estaba decidido cuando la
temblorosa mano de Tamao lo detuvo.
-No, Horo-murmuro.
Iba a protestar pero ella puso dos dedos en su boca.
-Es un sueño, esto no es realidad, él no es Yoh y ella no es Anna, nos
hemos confundido-sonreía.
Horo Horo la miraba extrañado, no entendía porque ella decía todas
esas cosas, cuando la realidad saltaba a la vista.
-Tamao, es cierto-dijo bajito.
-No, no, Horo, estas equivocado-negaba con la cabeza y con los ojos
cerrados-No, es un sueño, nos equivocamos de lugar, eso es todo-abrió
los ojos y lo miro-Ven, vámonos, tenemos que encontrar a Yoh, sí
queremos ver el final del recital-lo tomo de la mano y lo jaló-Horo,
por favor, no le digas a nadie de que manera nos confundimos, ¿de
acuerdo?
Horo solo atinó a asentir con la cabeza, Tamao parecía tan convencida
de sus palabras, que de no haber sido por que lloraba amargamente, lo
hubiera convencido totalmente.
Se separaron y sonrieron.
-Es tu turno-y le sonrió.
Anna avanzo decidida y un murmullo de admiración invadió la sala
Hao la miro embelesado, no había duda alguna de que era afortunado, él
era el que tenía el amor de esa hermosa mujer.
Jean solo la miraba con desprecio y repugnancia que se acentuaron más
al ver la expresión idiota en la cara de Hao, “no sé que le ve a
esa, yo definitivamente estoy mucho mejor”
Len y Pilika respiraron aliviados, pero nuevamente se tensaron, al
recordar que ellos no fueron los únicos que los vieron y miraron como
los otros dos testigos se acercaban hacía ellos.
Tamao y Horo llegaron, se sentaron en el suelo, sin decir nada, tan solo
querían ver el gran final, no habían encontrado a Yoh y tal vez ya
nunca lo harían.
Anna comenzó a tocar, esa canción, era suya, así que le puso todo el
sentimiento que pudo, y toco maravillosamente durante los quince minutos
que duraba la canción, no hacía falta ni más ni menos para decirle a
Yoh con esa misma canción que ella sentía lo mismo por él.
Termino de tocar, agradeció y salió, mientras la multitud aplaudía de
pie.
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CAPITULO 25: Año nuevo, dificultades nuevas.
Ha pasado casi una semana desde lo sucedido en el recital, la vida ha
marchado normal, o eso han querido aparentar todas las personas que
salieron dañadas aquel día.
Y Hao Asakura ha invitado a una cena de año nuevo a su hermano y su cuñada,
él mismo arreglo cada detalle e inclusive le ayudo a preparar la cena a
su esposa.
Anna Asakura no estaba muy contenta con esta cena exclusivamente
familiar, le impedía verse con la persona que amaba, debido a que tenía
que supervisar hasta el mas mínimo detalle, su esposo quería que todo
estuviera perfecto.
Y el gran día llegó, Hao decoro toda la casa con globos y serpentinas
de colores mientras que Anna acomodaba la mesa, cuando ambos terminaron
subieron a su recamara a cambiarse de ropa, Yoh y Tamao estaban por
llegar.
Llamaron a la puerta, Anna bajo inmediatamente a abrir, se alisó el
pliegue de su vestido, respiro hondo y trato de poner su mejor sonrisa.
Abrió.
Yoh y Tamao habían llegado, esta ultima cargaba un recipiente de
cristal, ambos sonreían.
Tamao paso primero mientras que Yoh miraba con deleite a Anna, solo la
había dejado de ver por una semana y la había extrañado como un loco.
-Anna, que hermosa eres-le susurro cuando entró.
La aludida le hizo señas de que ese no era el lugar, pero en cuanto vio
que se alejaba, sonrió.
Hao los esperaba en la sala, al ver a su hermano lo abrazo fuertemente a
Tamao la saludo respetuosamente. Anna llego un momento después y se
coloco a lado de Hao.
-Me alegra que hayan podido venir-dijo con una sonrisa-Pero por favor siéntense,
están en su casa-y él se sentó junto con Anna.
Yoh y Tamao se sentaron en el sillón del frente.
-Me encanto tu trabajo en el recital, se ve que has trabajado mucho con
Anna-miro tiernamente a su esposa y tomo su mano-Te estoy sumamente
agradecido.
-No es nada, ella ha demostrado tener aptitudes para el piano.
-Sí, mi Anna es una cajita de sorpresas, ¿verdad amor?- beso su
mejilla y la abrazo.
-Estas exagerando, solo toco el piano para complacerte-dijo incomoda.
-Y así debe de ser, ¿no lo crees así Tamao?-y dirigió su mirada hacía
su cuñada.
-Por supuesto, las buenas mujeres deben complacer hasta en el más mínimo
detalle a sus maridos-abrazó a Yoh por el torso-Yo lo hago con Yoh.
Súbitamente Tamao beso a su marido delante de todos, ninguno de los
tres se lo esperaba, Hao solo sonrió divertido, Anna se tragaba con
esfuerzo los celos, ante sus ojos Tamao le estaba haciendo poner en
claro que Yoh era de ella, mientras que a Yoh no le quedo de otra más
que corresponder al beso, durante este, abrió los ojos para mirar a
Anna y pedirle perdón con la mirada.
-¡Tamao, no debiste hacer eso!, ¡No estamos en la casa!-le reprendió
Yoh cuando lo soltó.
-Disculpen-dijo sonrojada, su mirada se poso en Anna quien respiraba
hondamente para tratar de contenerse.
-No hay problema-dijo Hao con una sonrisa-Solo demuestran cuanto se
aman.
-Sí, cuanto nos amamos-repitió Tamao.
Por un breve instante todo quedo en un incomodo silencio, Yoh y Anna no
dejaban de lanzarse miradas apasionadas, cosa que era bien percibida por
Tamao quien se repetía mentalmente “no es cierto, son figuraciones mías,
él me ama”tratando de convencerse, como lo había hecho esa vez en el
recital y Hao pasaba por alto todos estos incómodos detalles, para él
las cosas marchaban de maravilla.
-La cena ya esta lista-dijo Anna-Si gustan podemos pasar a la mesa.
Asintieron con la cabeza y se levantaron, Hao y Anna fueron los primeros
en salir de la sala para dirigirse al comedor atrás de ellos Yoh y
Tamao los seguían de cerca.
Una mirada asesina apareció en los ojos de Yoh cuando Hao tomó a Anna
por el talle y le beso suavemente su cuello, era una caricia común de
Hao para con su esposa, Anna se sobresalto pero se dejo, mientras que
Yoh apretaba sus puños con fuerza.
Llegaron al comedor y se sentaron.
Anna comenzó a servir y fue pasando plato por plato, los demás
platicaban y daban las gracias por la comida.
Sintió un leve roce en su pie y miro hacía el frente, Yoh le sonreía
sugestivamente, ella se quitó su zapato y correspondió a la caricia.
-¿Y cuales son tus próximos planes?-le pregunto Hao a su hermano.
-Seguir con las clases de piano, aún les falta mucho a TODOS mis
estudiantes.
-¿Quieres decir que Anna continuara con las clases?-pregunto Tamao.
-Así es, querida, Anna tiene mucho potencial-contesto mirando a su
amante y acariciando un tanto más fuerte su pie.
-Me parece perfecto, yo estoy de acuerdo-exclamo contento Hao.
-¿Pero no descuidara sus labores domesticas?-se apresuro a decir, tenía
que convencer a su cuñado de que Anna ya no tomara más clases de
piano.
Yoh miro extrañado a Tamao, ella nunca se comportaba así.
-No lo creo, hasta ahora ha cumplido muy bien, no me opongo a que tome
esas clases-dijo un sonriente Hao.
Anna respiro aliviada.
-¿Y para cuando los niños?-pregunto Tamao.
A Anna quien tomaba un poco de agua en ese momento, casi se atraganta al
escucharla.
-¿Anna, para cuando encargaras a tu primer hijo?-insistió Tamao.
-Yo creo que dentro de unos años más, todavía no me siento
preparada-miro a su marido-Hao me apoya, ¿no es cierto?
-A sí es, yo creo que dentro de un año, ya tendrás un sobrino con
quien jugar Yoh, ¿no te agrada la idea?
Definitivamente no le agradaba ya que inevitablemente frunció levemente
el ceño, la sola idea de que su hermano tocara a Anna le hacía hervir
la sangre y sentía que moriría de dolor si ella paría a un hijo de
Hao.
-Sí, mucho-respondió secamente.
-¿Y tu hermano, para cuando?-pregunto Hao.
-Tal vez este año-y miro a su esposa.
A Tamao se le ilumino el rostro, sabía que estaba equivocada, lo
demostraba el repentino cambio de parecer de Yoh.
-¿No es muy pronto?-pregunto un tanto molesta Anna mientras retiraba su
pie del de Yoh.
-Prometimos esperar y darle tiempo al tiempo-respondió y entrelazo con
su pie el de Anna-Hay se me cayó la servilleta-exclamo, en realidad la
había tirado a propósito.
-Yo la levanto-se apresuro a decir Anna y se agacho debajo de la mesa.
-No, no te molestes, yo la recojo-dijo Yoh y también se perdió debajo
de la mesa.
Tamao y Hao se miraron confundidos pero ignoraron rápidamente sus
acciones y volvieron a comer.
-Me quieres decir como es que este año tendrás un hijo-dijo Anna
apretando los dientes.
-Tranquilízate, un poco de teatro no nos hace daño-y acaricio su
mejilla-Prometimos darles largas y falsas esperanzas.
-Perdóname-suspiro-solo que, no me agrada la idea de que alguien más
sea la madre tus hijos-y le sonrió.
-Esta bien, yo tampoco concibo la idea de que tu tengas a los hijos de
Hao, con solo pensar que te tocara, Ahhh-gruño-Me hace sentir tan mal.
-¿Estas celoso?-pregunto con una divertida sonrisa en el rostro.
-Sí, ¿y como no estarlo?, eres la mujer que amo-y rozo con suavidad
sus labios.
-¿No logran encontrar la servilleta?-pregunto una voz masculina desde
arriba provocando que el beso no se consumara.
-Creo que debemos subir-murmuro Anna-Te prometo darte un largo beso en
nuestra próxima clase-y le guiño un ojo.
Yoh sonrió complacido, para después decir.
-Aquí esta- tomo la servilleta y se incorporo.
Anna hizo lo mismo un instante después.
-¿Por qué tardaron tanto?-pregunto con suspicacia Tamao.
-La servilleta se metió en un hueco y no la encontrábamos
querida-respondió con una sonrisa confiada Yoh.
Y Tamao le creyó, ya no tenía porque dudar, le daría un hijo, él lo
había dicho delante de Anna y de Hao, lo que había visto el día de
Navidad solo fue una confusión, un sueño como ella misma había dicho.
Terminaron la cena en paz, charlando de tonterías y todos sonrientes,
Yoh y Anna volvieron a entrelazar sus pies y no los separaron hasta que
termino la velada.
-Ha sido una gran noche, gracias por invitarnos-se despidió Tamao.
-No, gracias a ustedes por venir-dijo Hao.
-¿Te veo espero mañana Anna?-pregunto Yoh.
-Por supuesto, me encantaría convertirme en una gran pianista-contesto
con una sonrisa.
-Bien, entonces, nos vamos, Hao, Anna, hasta luego-tomo a su esposa del
brazo y salieron de la casa de su hermano para dirigirse rumbo a la
suya.
Encuanto cerraron la puerta, Hao bostezó.
-Entonces, Anna, espero que esta casa quede bien limpia, me voy a
dormir-dijo mientras se estiraba.
-¿Es que no piensas ayudarme?-dijo molesta.
-Amor-y le beso la mejilla-Yo mañana tengo que ir a trabajar, debo
descansar, ¿me comprendes, verdad?-Anna lo miro con fastidio y el
malinterpreto su enojo por un sí-Entonces como sí me entiendes me voy
a dormir, buenas noches-la beso suavemente antes de perderse escaleras
arriba.
En cuanto se perdió de vista, Anna se limpio con su mano el beso, ¡qué
se creía que era su criada!, Suspiró resignada y se puso a escombrar
su casa.
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Horo Horo se había mantenido encerrado en su habitación durante toda
esa semana, inclusive se negó a bajar a cenar en año nuevo, no quería
ver a nadie y mucho menos a su hermana, con ella se mostraba frío,
cortante, no le hablaba y evitaba a toda costa toparse con ella, cosa
difícil ya que vivían en la misma casa.
Tendido en su cama miraba el techo, lo que había visto lo tenía muy
conmocionado, jamás imagino que esa persona a la que tanto admiraba,
fuera capaz de hacer sufrir a la persona que menos se lo merecía y que
le había dado tanto.
Y lo que más le dolía era el hecho de que Tamao se convenciera a sí
misma de que lo que vio fue una simple ilusión, le lastimaba que ella
estuviera tan enamorada de Yoh que se negara a ver la cruda realidad.
Aunque también le apenaba el hecho de que su hermana supiera todas esas
cosas y se hubiera convertido en cómplice de Anna, sin detenerse a
pensar lo mucho que sufriría Tamao y Hao.
Hao, que ruin hacerle algo así a su propio hermano, engañar a su
esposa nada más y nada menos que con la esposa de su hermano, tal vez
si lo hubiera hecho con una persona diferente, la rabia que sentía sería
menos, aunque lo dudaba.
Tenía unas ganas locas de ir a contarle a Hao toda la verdad, aunque
muy posiblemente no le creyera ni media palabra, quería golpear a Yoh
hasta matarlo, desmembrarlo parte por parte, tratando de causarle un
poco del dolor que Tamao sintió cuando lo vio besándose con Anna,
cuando le dijo que jamás tendrían hijos, era por eso, como iba querer
acostarse con Tamao, cuando ya se había revolcado con su cuñada,
tampoco podía creer que Anna hiciera semejante desfachatez, él la
conocía desde siempre, desde que ella era una niña y jugaba a las muñecas
con su hermana, siempre creyó que era una chica tranquila, tal vez un
tanto amargada por los terribles golpes que la vida le dio, jamás se
imagino que hiciera algo tan asqueroso como engañar a su marido, capaz
de provocar tanto daño, por un poco de diversión y de placer.
Suspiro profundamente, pero él nada podía hacer, había prometido no
decir nada y tratar de creer que lo que vio fue un sueño, una terrible
pesadilla que lamentablemente era real.
Tampoco podía juzgar tan a la ligera tanto a Yoh como a Anna y se
reprendió por haberlo hecho minutos antes, conocía de sobra a esta
ultima y sentía que ambos debían tener alguna buena razón para estar
haciendo lo que estaban haciendo, aunque ninguna razón por muy buena
que fuera justificaba todo el daño que estaban provocando.
Llamaron a su puerta, suaves golpes en la madera lo sacaron de sus
pensamientos.
-Hermano, déjame entrar, por favor-escucho decir a la suplicante voz de
su hermana.
-¡Lárgate de aquí!, ¡Que no entiendes que no quiero ver a
nadie!-dijo duramente.
-Por favor, estoy preocupada por ti, llevas ahí metido mucho tiempo-su
voz sonaba entrecortada-casi no comes, Horo, podrías enfermar.
-Lo que haga o deje de hacer es muy mi problema, sí me quiero quedar
aquí muriéndome de rabia, es mi problema no el tuyo, ¡A sí que vete
y déjame en paz!-le grito.
-No entiendo porque me tratas así, ¿qué te he hecho para que me
grites de esa forma?-pregunto entre sollozos.
-A mí nada-su voz sonó fría.
-¿Entonces?, ¿Por qué eres tan frío conmigo?, ¿Por qué me evitas?,
No te das cuenta de que me lastimas, eres mi hermano y te quiero mucho.
Lagrimas en los ojos se le acumularon al escuchar llorar de esa forma a
su hermana, él también la quería y tal vez ella no era de todo
culpable, solo trataba de ser una buena amiga, como él lo hacía con
Tamao.
Se levanto y abrió la puerta, encontró a su hermana llorando
tristemente.
-¿Por qué hermano, porque?-volvió a preguntar.
-No te lo puedo decir Pilika, lo he prometido, además de que todo fue
producto de mi imaginación-le dijo mientras la abrazaba
tiernamente-Perdóname por ser un tonto y un mal hermano, tú no tienes
la culpa de lo que paso-y la miró a los ojos.
Ella dejó de llorar y lo abrazó aún más fuerte en forma de
respuesta, no iba a preguntar más, comprendía porque, súbitamente
recordó que él y Tamao vieron a Yoh y Anna besándose, sí bien no
armaron un escándalo y jamás lo haría era porque Tamao así se lo
pidió, de alguna forma su hermano pensó que ella lo sabía todo y no
se equivocaba, tal vez creyó que ella les servía de celestina o algo
parecido, y se sintió defraudado, ella mejor que nadie sabía que su
hermano aún amaba a Tamao.
Horo Horo la soltó y seco una ultima lagrima con su mano.
-Así esta mejor, ahora baja y prepárame algo rico de comer, me muero
de hambre-dijo con una sonrisa.
-Sí hermano-respondió sonriente, su hermano y su apetito voraz habían
vuelto.
Se dirigió a la cocina.
Horo la miro partir con una gran sonrisa, tal vez la idea de Tamao no
era tan mala, pretender que nada había pasado era lo mejor, mientras
les diera un poco de momentánea felicidad.
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Amor mío:
Te escribo esta carta desde mi lejana y querida China, que sí bien no
esta tan lejos y solo nos separa un poco de mar, para mí la distancia
es un gran abismo.
No sabes cuanto te extraño, desde la ultima vez que nos vimos, ya no
puedo seguir fingiendo más o por lo menos ya no podré por mucho
tiempo, te pido por eso que regreses a mí, vida mía.
Ya no deseo que me hagas sufrir ni un minuto más, tu ausencia me pesa
cada día un poco más, recuerdo inevitablemente cada uno de tus besos,
de tus caricias, a pesar de que fue hace poco que veniste a verme, te
necesito a mi lado, en especial por un gran y significativo detalle, que
espero te emocione.
Amor, estoy embarazada, tendremos un hijo, por eso es necesario que
vuelvas, no podré ocultárselo por mucho tiempo a mis padres, debes
regresar y pedir mi mano, de lo contrario van a matarme, ya es
suficiente atormentarlos con mi aparente locura como para darles un
disgusto aún mayor, tú sabes que aceptare gustosa tu propuesta de
matrimonio.
Yo nunca te he pedido nada, siempre he hecho cada cosa que me has
pedido, porque te amo, pero ahora necesito ayuda, necesito que vuelvas a
mi lado y juntos criemos a este ser maravilloso que ahora crece dentro
de mí, que es producto de nuestro clandestino amor que mantenemos desde
hace años.
No te preocupes por el dinero, yo sé que estas en Japón por tu trabajo
y porque buscas un buen patrimonio para mí y para ti, pero ahora eso es
lo de menos, lo que necesito es que vengas a China y pidas lo más
pronto posible mi mano, no me obligues a ir por ti, en mi estado no
juzgo conveniente viajar, además a mi padre el dinero le sobra y doy
por seguro que nos dará una buena cantidad, con tal de que la deshonra
no caiga en la familia.
Por eso te pido que olvides tu orgullo y te concentres solo en la
felicidad de ser padre y de formar una familia junto a la mujer que amas
y que te ama.
Esperando pronto una contestación satisfactoria, me despido de ti.
Te ama por siempre:
Jun Tao.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 26: En busca de la alianza.
Lo había citado en medio de la nada, y llevaba quince minutos de
retraso, como odiaba ala gente impuntual, sentada y cruzada de brazos
miraba ala gente pasar.
La miro y su ceño se frunció, se acerco cautelosamente, tratar con esa
mujer era mortal.
-¿Qué deseas de mí?-pregunto y se sentó a lado de ella.
Ella lo miró de arriba debajo de manera despectiva.
-Llegas tarde-dijo con dureza.
-No vine a que me des clases de puntualidad, me citaste para algo y
quiero saberlo de una buena vez-mantenía su vista fija en el horizonte.
-No podía esperar menos de ti informante-y sonrió.
-Deja de llamarme así quieres-le dijo molesto-ya es suficiente conque
esa odiosa anciana me llame así, como para que cualquiera me llame de
esa forma.
-Yo no soy una cualquiera-dijo ofendida.
-Basta de estupideces, vas a decirme que es lo que quieres ¿sí o no?
-Sí, quiero que me ayudes-lo miro profundamente-Estoy enterada de que
Yoh y Anna son amantes.
Ryu no pudo evitar poner cara de sorpresa.
-No me digas que no lo sabías, porque ten por seguro que no voy a
creerte-dijo después de ver la expresión en el rostro del muchacho.
-Claro que sé, ese es mi trabajo, que tiene esto que ver-volvió a
adoptar su porte serio.
-Mucho, porque yo quiero a Hao Asakura para mí.
Ryu lanzo una sonora carcajada.
-No te conformaste con tener a uno, ¡ahora deseas tener al otro!, Vaya
que eres previsora-dijo con sorna.
-No estoy jugando-dijo firmemente-sabes de sobra que lo de Yoh fue
simple diversión, ¿o ya olvidaste porque me separe de él?
-No, no lo he olvidado, una de los motivos fue que me descubriste.
-Aunque ese no fue el factor principal, me ha servido de mucho el saber
que los Asakura tenían a un detective privado-y sonrió maliciosamente.
-¿Y puedo saber para que te ha servido saber que soy yo el informante
de los Asakura?
-Es muy sencillo, necesito que me ayudes, escúchame, es primordial que
yo me convierta en la esposa de Hao.
-¿Y me puedes decir como lo vas a lograr?-una sonrisa burlona se dibujo
en sus labios-porque según sé Hao es un hombre casado.
-Es para eso que te necesito, para que deje de serlo-dijo secamente.
-Pues conmigo no cuentes-y se levanto.
-Es que acaso no quieres destruir a Kino.
Él la miró recelosamente, después de todo talvez su propuesta sería
interesante, después de meditar por unos segundos volvió a sentarse.
-Chico listo-murmuro.
-¿Y bien?, ¿Qué se supone que ganare con todo esto?-saco un
encendedor y un cigarrillo, lo encendió.
-La consumación de tu venganza por supuesto.
-Ya no me interesa vengarme por ese lado, he encontrado uno mejor, pero
esto será divertido, sí hablamos de dinero, con mucho gusto te
escuchare-y saco un poco de humo.
-Era de esperarse, te daré 50000 yens, sí me ayudas-y lo miro fríamente.
Ryu volvió a reír.
-Mujer, eso es muy poco para mí, olvídalo, Kino me paga mucho más-y
volvió a levantarse.
-Quieres que Yoh se entere de que su amigo, al que le confió su
preciado secreto, es en realidad un espía de su abuela-dijo con voz
elevada y amenazante.
-¿Me estas sobornando?-la miraba molesto.
-Tómalo como quieras, ¿vas a ayudarme?, O ahora mismo voy a ver a
Yoh-le arrebato el cigarrillo y fumo un poco.
A Ryu no le quedó otra opción, la miró con desprecio y volvió a
sentarse una vez más.
-Te escucho.
-Así me gusta, el plan es muy sencillo y no creo que te cueste trabajo
convencerlo-volvió a fumar-Convence a Yoh de que lo más adecuado es
que huyan del país.
-¿Nada más?, Yo pensé que eras mas lista-dijo burlón.
-Ja, ja, ja-dijo con fastidio-no quiero escándalos, no me convienen.
-Bien, supongamos que lo convenzo, ¿y luego que?
-Ahí es cuando entró yo, comprare boletos de avión, que te gusta, ¿España,
te parece bien? Y se los entregare como muestra de ayuda y amistad.
-No va a creerte, te conoce demasiado, además de que sospecha que te
interesa su hermano.
-¡Ahí esta!, Algo más a mi favor, yo le dejo el camino libre y él
hace lo mismo por mí, no creo que se niegue, ni ella tampoco, Anna es
capaz de largarse hasta Timbuctú con tal de estar con Yoh, tal vez
reniegue un poco, pero yo tengo muchas formas de persuadir a la
gente-tiro el cigarrillo y lo aplasto con el pie.
-Ya me di cuenta.
-¿Entonces, vas a ayudarme?
-Cuenta conmigo, Yoh hablara contigo, no te prometo convencerlo, pero
ten por seguro de que hablara contigo sí como dices eres muy persuasiva
entonces lo convencerás tú.
-¡Pero el trato es de que tú lo convenzas!-le grito.
-Sí, pero es mucho problema para mí-y movió con desdén su mano-yo
solo lo convenceré de que hable contigo, claro con engaños, tú harás
el resto y date por bien servida.
-Eres un...
-No, no, no-y movió su dedo índice frente a su cara-No te conviene, ni
a ti ni a mí, enojarse, ahora somos aliados, mi querida Jean-se
incorporo-yo te llamare cuando Yoh este listo, que será muy pronto, así
que ve comprando de una buena vez esos boletos, adiós querida Jean-y se
perdió en la distancia.
Jean estaba furiosa pero se domino, al fin y al cabo ya tenía a un
aliado, la victoria ya estaba asegurada.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Comenzaba a nevar y miraba desde la ventana cada copo de nieve que caía,
pensaba, dentro de poco abandonaría ese país y su memoria al fin se
despejaría liberándolo de su tortura interna.
Volteo y miro su antigua fotografía, cuanto daño le había causado, la
amaba y sin saberlo la había lastimado, con cada palabra, con cada acción,
en especial la ultima, negó con la cabeza, en verdad que el alcohol no
era buen consejero.
Pero, la ultima vez que la vio pudo sentir como ella vibraba al estar a
su lado, tal vez seguía sintiendo algo por él, sonrió sarcásticamente,
eso no era posible, ¿qué mujer amaría a un tipo que casi la viola y
que encima la golpea?, temblaba sí, pero de miedo.
Muy a su pesar él no la olvidaba, ¿cómo podría?, Siempre la había
amado, tal vez en exceso y hasta de manera enfermiza y posesiva, pero la
amaba, su orgullo y su manera de ser lo hacían actuar de esa manera tan
celosa, que ahora comprendía no era la correcta y ahora que se daba
cuenta ya era demasiado tarde, dentro de poco ella se casaría con otro
y la perdería para siempre, no deseaba quedarse para ver como el amor
de su vida se casaba con otro, él no era fuerte como Horo Horo, sabía
que no aguantaría verla llegar vestida de novia, radiante y hermosa
como solo ella podía ser y darle un sí a un tipo que siempre había
odiado.
Siempre le dio mala espina ese tal Lyserg, él también la amaba, claro
esta que en sus años de escolar, no era lo que ahora es y para desdicha
suya, el tipo en cuestión le arrebato a Pilika de sus brazos en un
abrir y cerrar de ojos, pero a pesar de todo eso les deseaba lo mejor,
la felicidad de ella era su felicidad, en China encontraría quizás a
una buena mujer que le hiciera olvidar y con la que formaría un hogar.
Se sirvió un poco de café y se sentó en el sofá, estaba en eso
cuando llamaron a la puerta, se levanto de mala gana y sin siquiera
preguntar abrió la puerta.
El cartero estaba frente a él, esto le extrañó ya que él casi no
recibía cartas, su padre le hablaba siempre por teléfono.
-Señor, me pidieron que le entregara estas cartas personalmente en sus
manos-dijo el anciano cartero.
-Gracias-busco en su bolsillo y le dio unas cuantas monedas, después de
eso cerro la puerta.
Miro con curiosidad los sobres, eran de color beige con figuras en rojo,
ambos despedían un agradable aroma a jazmín, volteo la carta que
estaba dirigida a él y se sorprendió al leer quien era el remitente.
-Es de Jun-exclamo en voz alta.
Rápidamente deshizo el sello que mantenía cerrado el sobre y leyó,
estaba preocupado, esa situación no era normal, se suponía que su
hermana estaba enferma, y jamás desde que llegó a Japón le había
enviado una sola carta, se había enojado con él por marcharse, siempre
habían sido muy unidos.
Definitivamente lo que leyó lo dejo totalmente aterrado, cuando se
repuso del susto, miro el otro sobre, sabía exactamente a quien
entregarlo, todo este tiempo fingiendo, ahora debía ayudar a su
hermana, se coloco el abrigo y salió a la ventisca, la otra carta tenía
que llegar a su destinatario, ya.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Caminaban abrazados por las calles vacías, algo ya muy común en ellos,
a esas altas horas de la noche nadie podía verlos, disfrutaban viendo
como la nieve les caía suavemente.
-Es una hermosa noche, ¿no lo crees?-preguntó ella.
-No tanto como lo eres tú-y la apretó con fuerza contra él.
-¿Sabes?, Me gustaría mucho llegar a casa y que fueras tú el que
calentara con su cuerpo el futón esta noche-su voz sonaba triste.
-Venga, no te pongas triste, las chicas lindas no deberían nunca
entristecerse-y le dio un tierno beso en la frente.
-¿Crees que algún día podríamos estar juntos, para siempre?-y lo
miro a los ojos.
-No lo se, mi amor, tal vez sí, tal vez no, todo depende del capricho
del destino, aunque sí por mí fuera ten por seguro que inclusive hasta
en el otro mundo yo estaría por siempre a tu lado, ¿A que vienen ese
tipo de preguntas?-y arqueo una ceja con gesto curioso.
-Nada más, me imaginaba que sí talvez nos hubiéramos conocidos antes,
las cosas marcharían de manera muy diferente-suspiro-Yoh, ¿ya te he
dicho que te amo?
-Sí, muchas veces-sonrió con ternura.
-Tenía miedo de que no fuera así-y se pegó aún más a él.
-Anna, ¿qué sucede?, ¿Por qué estas tan melancólica el día de
hoy?-pregunto preocupado.
-Es que presiento que todo esto esta por descubrirse en un momento a
otro, no quiero que me separen de ti, tengo miedo Yoh, de lo que pueda
pasar.
-Hey, tranquila-murmuro-pase lo que pase todo saldrá bien, yo estaré
contigo, jamás te abandonaré, no podría simplemente no podría.
-¿Enserio?-y lo miro anhelantemente.
-Sí, te prometo amor, estar contigo siempre y para siempre, no importa
lo que pase, yo estaré a tú lado siempre, te lo juro-y froto
suavemente su mejilla contra la de ella.
Anna sonrió débilmente.
-¿Cómo vas con Tamao?-le pregunto.
-Bien, con lo que dije en esa dichosa cena, en la que por cierto casi me
muero de celos-acaricio brevemente con su dedo la punta de la nariz de
Anna-ha estado mucho más tranquila, ¿y como marchan las cosas con Hao?
-Igual, casi no lo veo y cuando lo hago tengo que tratarlo como sí
fuera el rey del mundo-y frunció el ceño.
-No me gusta que te trate así-dijo molesto-se supone que eres la mujer
que ama, no debería pensar en ti como si fueras la muchacha del
servicio, es tan molesta esa forma de ser de él.
-Pero ya me acostumbre, además cuando tengo que hacer todo lo que me
pide, pienso en ti y así se me hace más ameno el trabajo, no logro
entender como siendo gemelos son tan diferentes-coloco su mano en la
barbilla.
-Te ves tan hermosa cuando pones esa cara-rió divertido-no sabes cuanto
me alegra que seamos diferentes, no me imagino como una copia de Hao,
además si fuera como él, tú jamás te hubieras fijado a mí.
-Eso no es cierto, yo no te amo por tu forma de ser-y sonrió al notar
la cara de confundido de Yoh-yo te amo por alguna razón inexplicable,
aunque reconozco que sí me gusta esa forma tan peculiar que tienes de
ser, no cambiaría de ti absolutamente nada-y le beso la punta de la
nariz.
-¿Qué quieres decir con que me amas por alguna razón inexplicable?
-Veras, la primera vez que te vi, supe que eras tú lo que tanto había
buscado, no me preguntes como lo supe, pero así fue, sucedió algo mágico,
como si los dos fuéramos imanes y al conocerte llegue amarte como nunca
había amado a nadie y ahora sé que aunque me maten seguiré haciéndolo,
es algo que simplemente no puedo evitar.
Yoh detuvo el paso y la puso frente a él para mirarla, la nieve
adornaba bellamente su cabeza dorada, él había sentido exactamente lo
mismo cuando la conoció, y aún le parecía increíble el saber que esa
mujer lo amara de esa manera tan intensa, aparto sus suaves cabellos y
se inclino para besarla, le agradaba esa dulce sensación, la beso dulce
y lentamente, y ella correspondió con gusto a tal acción, al cabo de
un rato se separaron para tomar aire, se abrazaron nuevamente y
emprendieron su camino.
-Ya hemos llegado-murmuro.
-Sí, lo sé-le dio un fuerte abrazo y se alejó de él.
Él se despidió de ella con la mano, y ella a su vez le mandó un beso,
minutos después entro a su casa.
Yoh camino solo por las calles vacías, definitivamente ya no podía
vivir más tiempo separado de Anna, tenía que hacer algo, el problema
es que no sabía que.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 27: Mientes tan bien.
-Keiko, tráeme mi medicina-grito.
Algunos instantes después, la hermosa señora de cabellera negra llegó
hasta donde se encontraba su madre.
-Aquí tiene madre-le dijo mientras le extendía un frasco azul.
La anciana tomo dos píldoras del frasco y se las tomo.
-¿Ha sabido algo de mis hijos?-le pregunto.
-No, ese maldito del informante no ha venido, no me agrada en lo
absoluto que persistan los rumores.
-Madre, no sería mejor que dejara a mis hijos tomar sus propias
decisiones, ya son adultos-se sentó en la cama.
-Sí como no, ¡Yoh no quiere tener hijos!, no me digas que esa es una
decisión madura-y la miro con enfado.
-Madre entienda, sí mi pequeño Yoh no desea tener familia, sus razones
tendrá, además hace mucho que le llegó a usted una carta donde decía
que sí le daría un heredero a la dinastía.
-Pues tu “pequeño Yoh” se esta tardando.
-Usted sabe que esas cosas no se dan a la primera, hay que ponerle mucho
empeño, sí le ha dicho que sí, entonces lo hará, no se desespere.
-Tú siempre de confiada, por eso Yoh es como es y hace lo que se le
antoja, por eso siempre nos desafía, porque su madre nunca le puso
freno a sus caprichos-y la reprendió con la mirada.
-Yoh siempre fue más tranquilo, además de que casi estuvo a punto de
morir cuando era tan solo un niño, siempre creí que de esa forma
reparaba la falta por mis descuidos, en cambio Hao siempre fue más
autosuficiente y siempre me dio la impresión de que no deseaba que le
cuidara las espaldas.
-Eso no justifica que hayas tratado con demasiados miramientos a Yoh, al
menos no se convirtió en una persona mimada, pero en lugar de eso se
volvió un rebelde.
-Ese es su carácter, siempre fue un soñador, ¿recuerda cuando deseaba
cambiar el mundo?, Decía que si todos cantaban y tocaban el piano
juntos, se acabarían las guerras y todos vivirían en completa armonía-y
sonrió.
-Tonterías, el mundo no cambia por esas patrañas, además de que
cuando regreso de Europa venía ya con otras ideas bastante
escandalosas.
-Eso no es cierto madre, y como saberlo sí solo ha venido a visitarnos
dos veces.
-Ahí esta, ya vez lo ingrato que es tu hijo, ni siquiera se toma la
molestia de visitar a su madre.
-No me visita, pero me envía cartas cada semana-repuso de manera
tranquila-con eso me doy por bien servida.
-¡¿Qué?!, Te envía cartas, ¿por qué a mí no me manda ni un
saludo?, es un malcriado-gruño.
-Tranquilícese, sus razones tendrá-y abrazo a su madre para que se
calmara.
-No hay razona que justifique el hecho de que no le envié cartas a su
abuela, en todo este tiempo solo me ha enviado una, UNA, y solo ha sido
para decirme que siempre sí tendrá hijos y ya, no me pregunta como
estoy de salud ni nada, TU hijo me saca de mis casillas-refunfuño.
Keiko no dijo nada, a su madre le dolía que su nieto favorito no la
tomara encuenta, pero ella sabía que su madre era la directa culpable
de eso, siempre corrigiéndolo, gritándole, regañándole, recordándole
que era un Asakura, cuando Yoh lo único que quería era tan solo un
poco de paz y libertad.
Por eso no le asombro cuando su hijo se rebeló al sistema autoritario
de la Dinastía, solo esperaba que no fueran tan duros con él cuando se
enteraran.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Era casi media noche, lo esperaba sentada en el sillón, sus nervios
tranquilos y su mirada apagada, no había porque preocuparse, ella sabía
en donde estaba, miro el reloj y siguió esperando hasta que escucho el
abrir de la puerta.
Entonces su semblante cambio, puso una hermosa sonrisa y su mirada brilló.
Él entró con la felicidad grabada en el rostro y se sobresalto al
verla sentada en el sofá a esas horas de la noche.
-¿Qué haces levantada a estas horas?-le pregunto.
-Te estaba esperando.
-Pues bien, ya llegue, ahora a dormir-y miro con impaciencia las
escaleras.
-Yo, pensaba en algo diferente, yo no tengo sueño y pensé que tal vez
tú y yo...-su voz sonaba tímida.
A él se le paralizo cada parte de su cuerpo, no iría pedirle que...
-Podríamos charlar como antes-termino y lo miro directamente a los
ojos.
Él respiro aliviado, por un momento pensó... tantas cosas, solo quería
charlar.
Tamao noto la mirada de alivio de su esposo, no ella jamás le volvería
pedir que la tocara, ya se había hecho a la idea de que Yoh jamás
volvería a amarla, se recorrió en el sillón para que él se sentara.
-Bien, ¿de qué quieres charlar?-dijo animadamente, no podía negarle
ese placer, no cuando la estaba dañando inevitablemente.
-¿Qué hiciste el día de hoy?-pregunto.
-Pues dar las clases Tamao, los niños avanzan satisfactoriamente, no
sabes el gusto que me da el saber que habrá muy buenos pianistas en Japón-su
mirada brillaba emocionada.
Ella sonrió, como amaba a ese hombre, lo abrazo por el dorso y recargo
su cabeza en el pecho. Yoh se sorprendió por aquella muestra de cariño
que bien sabía no se merecía, pero le debía tanto, que la abrazo de
manera protectora.
-Yoh, ¿me quieres?-pregunto al cabo de unos minutos.
Él se sobresaltó por la pregunta, cerro los ojos y al abrirlos
respondió:
-Sí, sí te quiero-beso tiernamente sus rosados cabellos-te quiero
mucho, eres mi esposa y estaré contigo por siempre.
Ella sonrió débilmente “*Que te quedaras conmigo una vida entera*”
-Tamao, ¿porque preguntas lo que ya sabes?-acaricio suavemente su
espalda.
-Nada más, solo quería estar segura de que en verdad me quieres.
“*Que contigo adiós invierno solo primavera*”
-Pues entonces no deseo que lo vuelvas a preguntar.
-Esta bien, Yoh, ¿recuerdas cuando me pediste que me casará contigo?.
-Sí, como olvidarlo, fue en la playa-y sonrió.
-Esa vez me dijiste *que las olas son de magia y no de agua salada*, ¿por
qué?-y levanto la cara para mirarlo.
-Por que esa es la verdad, yo así lo creo-y acaricio suavemente su
mejilla.
-Sí, tienes razón. “*Yo te creo todo y tu no me das nada*”
La joven rozó con suavidad sus labios, él se negó a besarla, ella
solo sonrió ante tal reacción. “*Tu no me das nada*”
-Tamao, ¿algún día te gustaría ir conmigo a la escuela?-pregunto
mientras la obligaba a recargar su cabeza nuevamente.
-Sí, cuando tú quieras-su voz sonaba apagada, distante. “*Que sí
sigo tu camino llegare hasta el cielo*”
-Me gustaría que conocieras a los niños, son tan simpáticos, me
gustaría que nuestro hijo fuera como uno de ellos-su voz sonó
animada-será un niño muy lindo.
-Sí, un niño realmente hermoso-trato de disimular la tristeza en su
voz, sabía de sobra que eso jamás sucedería. “Hay Yoh, *tu me
mientes en la cara y yo me vuelvo ciega*”
-Aunque no me molestaría que fuera una niña-continuo él-pero
sinceramente preferiría que fuera un niño, Tamao, ¿tu que prefieres?
-Un niño, me encantaría que se pareciera a ti-su voz por instantes se
reanimo.
-Sí, será muy divertido, jugar con él, enseñarle a caminar, seremos
una linda familia-suspiró, en realidad se imaginaba todas esas cosas
teniendo a Anna como su compañera.
-Sí-murmuro. “*Yo me trago tus palabras, tu juegas un juego*”
-Y luego cuando este más grande lo llevare a Izumo a nadar al río-su
mirada brillaba con intensidad.
“*Y me brilla el mundo cuando dices luego, cuando dices luego*”
-¿Sabes?, Siento que jamás en la vida he sido tan feliz.
Ella sonrió, adoraba cuando decía esa palabra, la hacía sentir tan
radiante. “*Cuando dices siento, siento que eres todo*”
-Yoh, ¿Me prometes que siempre estarás conmigo?-musito suplicante.
Él tragó saliva antes de contestar.
-Sí Tamao, yo estaré contigo-le contesto con amargura.
“*Cuando dices vida yo estaré contigo*”
Él acarició con suavidad su mano y la entrelazó con la suya, era lo
menos que podía hacer por ella, brindarle un poquito de felicidad, en
compensación de todo el daño que le estaba haciendo al mentirle de esa
manera.
Tamao se estremeció por aquella muestra tan repentina de cariño.
“Yoh *tomas de mi mano y por dentro lloro*”
Yoh sentía tanta pena por ella que tomo su rostro con una de sus manos
e intento mirarla con amor.
Ella sonrió ante tal esfuerzo por parte de él, lo miro con dulzura.
“No importa, *Aunque sea mentira me haces sentir viva*”
Acaricio lentamente el rostro de la chica, tratando de recordar que fue
lo que le atrajo de ella, muchos años atrás.
Tamao cerro los ojos al sentir sus caricias, de repente se volvió a
sentir plena y respiro el aroma de las manos de Yoh. “*Aunque es falso
el aire*, no sé porque *siento que respiro*”
Lentamente y haciendo un esfuerzo sobrehumano se fue inclinando
lentamente hacía ella.
Tamao cerro los ojos al sentir los labios de Yoh sobre los suyos,
suspiro. “Amor, *mientes tan bien*”
Yoh comenzó a besarla lentamente, trataba de ponerle sentimiento al
beso, pero no podía, simplemente no podía.
Ella correspondió con gusto, “Hacía tanto que no me besaba, *que me
sabe a verdad, todo lo que me das* Yoh”
Ya no pudo besarla ni un minuto más, sus labios aunque suaves, no sabían
al delicioso néctar que probaba de los dulces labios de Anna, así que
rompió el beso de manera violenta.
Pero a Tamao no le importó, lo miro con amor y devoción, sintiendo
como su corazón latía violento con tan solo verlo. “No puedo
evitarlo, *ya te estoy amando*”
Yoh sonrió, mientras se reprendía mentalmente, no estaba bien engañarla
e ilusionarla.
-Te amo-le dijo Tamao de pronto.
-Yo, yo también-murmuro mientras agachaba la cabeza.
Ella lo miró con dulzura y compasión, “*Mientes tan bien*”
Lo abrazo tiernamente y coloco la cabeza de Yoh sobre su pecho.
-¿Sabes *que he llegado a imaginar* Yoh?-musito cerca de su oído-*que
de amor llenas tu piel*-y una lagrima rodó por su mejilla.
-Tamao, ¿estas llorando?-pregunto mientras se liberaba del abrazo y la
miraba a la cara.
Ella lloraba abundantemente, sentía un terrible dolor interno. “*Y
aunque todo es papel*, me hago tantas ilusiones”
-Ya no llores, querida, estoy aquí, te quiero-le dijo mientras la
abrazaba.
Ella lloró aun más fuerte, “Yoh como *mientes tan bien*”
Le llevó un buen rato tranquilizarse, cuando lo logro, lo miro a la
cara, Yoh tenía un semblante preocupado y culpable.
-Discúlpame, soy una tonta-le dijo mientras le sonreía-Ya es tarde
vamos a dormir-se levanto y camino hacía las escaleras. “*Y aunque
todo es de papel*”
Yoh lanzó un resoplido y la siguió.
Se acostaron en silencio, él la abrazo por la cintura y le murmuro un
“te quiero” antes de caer profundamente dormido.
Ella acarició con suavidad sus cabellos y sonrió con melancolía.
-*Mientes lo sé*-musito antes de abrazarlo y también quedarse dormida.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Salió de bañarse y se dispuso a vestirse cuando su marido entró a la
habitación.
Hao la miro de arriba abajo, llevaba puesto únicamente la diminuta
toalla, se veía tan deseable, tan apetecible, además de que hacía
mucho que no compartían intimidad.
Anna tembló al notar la intensa mirada que Hao le dirigía.
Lentamente él fue acercándose y se pego a su cuerpo.
-Oh, Anna, hace tanto que no te poseo-murmuro mientras depositaba
apasionados besos en su cuello, una de sus manos tratando de desatar la
toalla mientras que la otra acariciaba los muslos desnudos de la joven.
Hasta que en un movimiento violento Anna lo separo de él.
-¿Qué demonios?-exclamo.
-No quiero, de acuerdo-y se alejo lo más rápido que pudo de él.
-Pero Anna-se quejo-Hace mucho que no lo hacemos, ¿Sabes?, Yo también
tengo necesidades.
-Lo sé, pero no puedo, estoy indispuesta.
-¡Maldita sea!, Constantemente encuentras excusas-dijo
frustrado-Siempre que intento tocarte tienes una maldita razón para
alejarme.
-Pues yo no tengo la culpa que siempre se te ocurra cuando estoy enferma
o indispuesta-contesto molesta.
-Anna es que no te das cuenta de que te necesito ahora-dijo
autoritario-Por favor, solo esta vez-suplicó.
-No. No quiero y no puedo, ahora salte, me voy a vestir-su voz sonó fría.
-No, me quedare, sí no puedo tocarte, por lo menos quiero verte-y se
sentó en la orilla de la cama.
Ella estaba sorprendida.
-Hao, salté, por favor.
-No, eres mi esposa, estoy en todo mi derecho-dijo con una sonrisa
divertida que exaspero a Anna.
-Pues sí tu no te sales, lo haré yo-tomo sus cosas y se dirigió a la
puerta-No me sigas de acuerdo-le dijo tajantemente antes de salir y
azotar la puerta.
Hao lanzó un gruñido de frustración antes de tirarse de espaldas
sobre la cama.
Paso su mano por sus largos cabellos, ya no sabía que hacer, Anna se
alejaba cada vez más de él y no encontraba la razón, él le daba todo
lo que ella quería, la dejaba hacer su voluntad, sí él fuera
realmente dominante, la hubiera obligado a acostarse con él aunque ella
no quisiera, pero no era tan maldito como para hacer eso, pero en su
interior le hubiera encantado, ya llevaba mucho tiempo conteniéndose, y
las reacciones de ella cuando trataba de mantener un contacto íntimo lo
frustraban de sobremanera, se desvistió y se coloco el pijama para
después meterse en la cama y esperar a que su esposa regresara.
Anna respiro aliviada en la otra habitación, había salido bien librada
esta vez, se vistió rápidamente y espero antes de salir, se miro en el
espejo y se noto distinta, de hecho ya llevaba una semana sintiéndose
mal, sufría de constantes mareos y cansancio durante todo el día, ella
lo atribuía a todos los problemas que tenía últimamente, aunque también
le daba muchísima hambre y ciertos alimentos le provocaban nauseas.
Alejo todas esas cosas de su mente, ella se sentía bien, más que bien,
tal vez si sus molestias persistían asistiría al medico, pero sin
decirle a nadie ni media palabra, no quería preocupar a nadie y muchísimo
menos a Yoh.
Suspiro y se dirigió a su habitación, cuando entró se encontró con
que Hao ya se había dormido.
-Menos mal, así ya no me molestara-murmuro para sí antes de acostarse
a su lado.
Se tapo con las cobijas y en unos instantes se quedó dormida.
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CAPITULO 28: Te sigo Amando.
-Pues bien, ya estoy aquí-dijo nervioso-¿qué es lo que tienes que
decirme con tanta urgencia?
-Tranquilo amigo, son cosas buenas, pero siéntate para que podamos
platicar a gusto-prendió un cigarrillo y le ofreció uno a su amigo.
-No gracias, ¿de qué se trata?.
-He estado evaluando tu situación Yoh, he sabido que tu familia en
Izumo ha cesado de molestarte, lo cual me parece perfecto pero no acaba
con la molesta situación-hablaba tranquilamente, tenía que sondearlo
primero, no podía dejárselo caer así como así.
-Sí así es, estoy desesperado, no sé cuanto tiempo más podré
soportar, me duele tanto hacerle esto a Tamao y a mi hermano, pero por
otro lado no puedo vivir sin Anna, puedo sobrevivir con mi cargo de
conciencia pero definitivamente no podré hacer lo mismo si Anna me
falta-en sus ojos brillaba la desesperación.
-¿Y ella como se encuentra?-pregunto aparentando preocupación.
-Bien, en realidad eso creo, últimamente ha estado un poco enferma, lo
cual me tiene muy angustiado-estrujaba sus manos con fuerza-ella insiste
en que esta bien, pero a mí no me agradan para nada todas las cosas que
le pasan.
-¿Ya visito al medico?
-Mañana va ir a verlo, tuve que insistirle mucho, pero al fin accedió,
al menos eso me quita un poco del peso que llevo arriba, necesito hacer
algo y ya, pero mi cabeza ya no puede pensar ni un minuto más, no sé
que demonios voy a hacer, no podré por mucho tiempo seguir dándole
largas al asunto de la Dinastía, he hablado con Anna y ella esta de
acuerdo, claro que como se ha sentido un tanto enferma, ella tampoco ha
tenido cabeza para pensar.
-Ya veo-y expiró un poco de humo-pues yo he estado investigando y hay
una persona que desea ayudarlos.
-Ryu-lo miro con desconfianza-¿No le habrás contado a alguien más
sobre lo de Anna y yo, verdad?
-Claro que no Yoh-rió-Esa persona se dio cuenta de lo que había entre
tu cuñada y tú desde un principio, es más hasta a mí me sorprendió.
-¡Dios mío!-exclamó aterrado, “¿cuántas personas más lo sabrán?”
-No te apures, es de confianza, ha decidido ayudarte, porque es una
buena persona-y lo miro comprensivamente. “en realidad es una víbora,
pero me pagara muy bien”
Yoh respiro un tanto aliviado.
-¿Pero porque desea ayudarnos?, Sea quien sea no sabe nada de nosotros.
-Yoh, esa persona sabe mucho, en especial de ti y ya te dije que quiere
ayudarlos porque es una persona que comprende que cuando el amor llega,
pues no queda más remedio que aceptarlo-volvió a fumar.
-¿Es de fiar?-pregunto arqueando una ceja.
-Sí.
-¿Quién es?, ¿La o lo conozco?
-No te lo puedo decir, me pidió que fuera discreto, lo que menos quiere
es verse involucrada en un escándalo, me dijo que te ayudaría pero
tendrías que ir a su casa a hablar personalmente-y aplastando su
cigarrillo agrego-¿tu decides?
Yoh miro hacía el frente por bastante tiempo, meditaba.
-Tengo que hablarlo con Anna-dijo.
-Debo decirte que esa persona no es muy paciente, me dijo que tenías
que ir a verla a más tardar el viernes, si no ibas, pues que entonces
te olvidaras de su cooperación
-Pero entiéndeme, esto le concierne tanto a Anna como a mí, no puedo
hacer algo sin su consentimiento.
-Pues tu sabrás, yo opino que deberías ir a verla, no creo que tu
amada se moleste, todo esto lo haces por el bienestar de ambos.
Yoh volvió a pensar unos minutos más.
Ryu sonreía para sus adentros, ya estaba, Yoh había caído.
-Bueno tan solo permíteme llamarla-suspiró.
-Sí, eso esta bien, llámala y juntos platiquen, pero yo debo obtener
una respuesta el día de hoy, para avisarle que has aceptado su ayuda.
-¿Me permites?-se levanto y saco el celular de su bolsa del pantalón.
-Claro, claro.
Yoh marco y se alejo una distancia prudente de Ryu.
-Amor, soy yo Yoh, es urgente-murmuro.
Ryu lo veía con cara de satisfacción que fácil era su amigo de
convencer, “esa maldita de Jean se saldrá con la suya, no creo que le
cueste ni la mitad del trabajo del que me esta costando a mí
convencerlo”, su sonrisa se amplio aun más al ver que fácil era
ganar dinero de una manera rápida y sencilla.
Al cabo de unos minutos Yoh colgó y regreso a su lado.
-Ella me ha dicho que sí, que es buena idea-se sentó-Sí Ryu, dile a
quien quiera que sea que aceptamos su ayuda.
-Me parece perfecto, es lo más sensato que pueden hacer-se levanto-Pues
bien, aquí tienes la dirección-le extendió un pedazo de papel.
Yoh lo tomo y leyó la dirección, no estaba tan lejos de su casa.
-Yo le avisare que iras personalmente el viernes, ¿te parece a las
cuatro?
-Sí, esta bien, yo llegaré, dale gracias, lo haré cuando la vea, pero
quisiera agradecerle antes, ¿sí?.
-Claro yo le diré, nos vemos Yoh.
-Sí, gracias Ryu, eres un gran amigo-y le sonrió agradecido.
Eran en momentos como ese en que él se sentía la peor basura del
mundo, en realidad apreciaba al chico, sí, claro que sí.
Le devolvió la sonrisa y se marcho dejando a Yoh sentado en la banca
del parque.
El viento comenzó a refrescar, e Yoh supo que también era hora de
partir, era el momento para ver a la mujer que amaba.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Caminaba sin rumbo fijo, había querido ir a dar un paseo, quería tan
solo salir de su casa y recorrer las calles del centro.
Iba de buen humor, algo raro en él últimamente, de vez en cuando se
paraba en los escaparates a mirar, y en más de una ocasión entro a las
tiendas a comprar juguetes y ropa de bebé.
Sería tío, su hermana estaba de encargo y eso lo llenaba de felicidad,
ya que con eso se comprobaba que en realidad no estaba loca como muchos
decían, él conocía muy bien al padre del niño y sabía que no se
negaría y de ser así se enfrentaría a él y a su ejercito de asesinos
profesionales. Aunque le tenía intrigado la manera en que él conseguía
dinero para viajar hasta China, después de todo él sabía que no tenía
mucho dinero.
Siguió caminando con una sonrisa en sus labios, estaba feliz de volver
a su hogar, ya había cumplido con el encargo de su hermana y no faltaría
mucho para que él y el futuro marido de su hermana regresaran de vuelta
a China.
Estaba tan absorto en su propia felicidad que no se dio cuenta y choco
con una chica, provocando que los papeles que esta misma cargaba cayeran
estrenduosamente al suelo.
-Lo lamento, no me fije-se disculpo mientras se agachaba a recoger lo
que se encontraba tirado en el suelo-Aquí tiene-dijo con una gran
sonrisa cuando se levantó, pero lo que vio le borro por completo la
sonrisa.
Pilika lo miraba sorprendida, tomo sus papeles y le dio las gracias,
pero no se movió ninguno de los dos parecía querer moverse.
-Que sorpresa-murmuro ella.
Len abrió enormemente los ojos, ella no se veía molesta ni ofendida ni
nada por el estilo.
-Sí, no pensé que chocaría contigo-dijo tratando de dominar el
nerviosismo en su voz.
-Es el destino-musitó.
-¿Perdón?-parecía confundido.
-Tu siempre decías eso cuando cosas imprevistas sucedían, solías
decir que todo era obra del destino-el viento sopló y jugo con su larga
cabellera.
-Así es y aún lo creo, bien, fue un placer verte, hasta luego-sonrió
con melancolía y dio media vuelta.
-¡Len!-le grito-Espera-el chico volteo para mirarla-¿Te gustaría
charlar?
Él se sorprendió ante tal sorpresa, no se lo esperaba, pero reponiéndose
rápidamente asintió con la cabeza y juntos entraron al café donde años
atrás Pilika y Anna trabajaron.
Se sentaron y un incomodo silencio los envolvió.
-Bien, pues-Pilika no sabía por donde empezar.
-No, yo soy quien debe de hablar-le dijo Len-Desde hace mucho he querido
que me escuches.
-Pues este es el momento-y le dedico una hermosa sonrisa.
Él se estremeció hasta las entrañas con ese solo acto, ella era tan
hermosa cuando sonreía.
-Sé que vas a casarte-comenzó.
La sonrisa de Pilika se borró.
-Así es, Lyserg pedirá mi mano la semana que entra, después de la
boda nos iremos a Inglaterra.
A él le dio un vuelco el corazón al escucharla.
-Pues yo quiero decirte *que seas muy feliz, estés donde estés cariño*
Ella lo miró con sobresalto, hacía mucho que no escuchaba que alguien
le llamara cariño con tanto amor.
-Y quiero que sepas que *no importa que ya, no vuelvas jamás conmigo*,
he entendido muchas cosas desde que nos separamos.
-Len, no es necesario-murmuro, quería que parara, estaba sintiendo
tantas cosas en esos momentos, en realidad desde mucho antes, desde
aquel día en el teatro, cuando cayo en sus piernas recordó súbitamente
todos los días bellos que pasaron juntos, la hermosa sensación de
plenitud que sentía cuando él la besaba, la abrazaba, la acariciaba.
-Sí, sí lo es-y la miro suplicante-*Deseo mi amor que sepas también
que te amo*-y la miro con intensidad-A pesar de estar tanto tiempo
separados yo quiero decirte *que no te olvide, que nunca podré, te extaño*
Pilika se quedo sin habla sus ojos se llenaron de lagrimas, Len jamás
le había hablado así.
-*Que seas muy feliz, que encuentres amor, mi vida*-continuo, su mano
temblorosa se poso en la de ella-*que nunca mi amor te digan adiós un día*-trato
de sonreír-porque sino yo mismo iré a vengar cada una de tus lagrimas.
-Len yo no sé...
-Tú no necesitas decir nada-le interrumpió-soy yo el que siempre te ha
molestado, así que *perdóname mi amor por todo el tiempo que te ame,
te hice daño*, ahora sé que mis celos y mi maldito carácter posesivo
te lastimaron enormemente.
-Pero esa es tu forma de ser, yo nunca intente cambiarte-y lo miro con
ternura.
-Creo que *te ame de más y fue mi error*, ya que debido a eso, estuve a
punto de cometer en tu contra la mayor de todas las atrocidades, tu no
tenías la culpa de nada, solo yo soy el culpable de que me dejaras, ¡por
mi maldito miedo al compromiso!-golpeo con fuerza la mesa-es por eso
*que soledad, estoy sin ti, lo estoy pagando*-agacho la mirada.
-Len, ya basta por favor-le suplico, le estaba partiendo el corazón
verlo así de vulnerable.
-No Pilika, sinceramente de deseo *que seas muy feliz, que seas muy
feliz* a lado de Diethel-lagrimas silenciosas caían en la mesa, levanto
su rostro y dejo que Pilika lo mirara, tal vez con eso lo perdonaría
por todo, al ver como ella lo destrozaba-*Mientras que yo te sigo
amando*-dijo antes de pararse.
Ella no podía dejarlo ir así, comprendió que Anna tenía razón que
todo lo que había hecho era por amor, no justificaban sus acciones,
pero él la amaba intensamente, de pronto recordó lo que le dijo Anna:
“No cometas el mismo error que yo, no dejes ir lo que ya tienes”, su
amiga tenía razón al diablo con el orgullo, que importaba que él le
hubiera tratado de hacer lo que fuera, amaba a ese hombre con todo su
ser y no lo iba a dejar ir así porque sí.
Corrió tras él y lo alcanzo en la salida.
-No te vayas, por favor, no me dejes-y lo abrazó.
-¿Estas jugado conmigo?-le pregunto un poco molesto-¿No te parece
suficiente la forma en que me humille?
Ella lo miró a los ojos con ternura y acaricio su mejilla.
-Jamás cambiaras Len Tao, por eso he decidido que quiero quedarme a tu
lado-y le sonrió.
Len abrió los ojos desmesuradamente, se pellizcó para ver que no
estaba soñando.
-¡Ay!-exclamo al comprobar que en realidad no era un sueño-Pero
Pilika, tu y Lyserg-tartamudeo, no comprendía.
Ella rió divertida.
-No voy a dejar escapar al hombre que amo y con quien me siento
completa, no te voy a dejar irte así de mi vida, no puedo, jamás me lo
perdonaría-y lo miro con amor.
-Pero todo lo que te hice, yo he sido un completo idiota-dijo, seguía
inevitablemente confundido.
-Ya no importa, yo te perdono y te perdonare muchas cosas más, no me
importa sí no me llevas vestida de novia y me caso en una linda boda,
ya no me interesa eso, yo tan solo quiero estar a tu lado para siempre,
con o sin papel-dijo firmemente.
Len sonrió, no podía creer tanta felicidad.
La tomo en sus brazos y dio vueltas con ella, ambos riendo, tomo su mano
y lentamente se inclinó hacia ella besándola tierna y profundamente,
ella dejándose guiar por la boca masculina que comenzaba a besarla con
desesperación, cuando terminaron se miraron a los ojos.
-Estas segura de esto-le murmuro él.
-Por supuesto.
-¿Y que pasara con Diethel?
-Yo hablare con él, entenderá, estoy segura, es un buen muchacho, pero
haré eso otro día-acarició su cabello y su nuca-Ahora tan solo quiero
que me lleves directo a las estrellas.
Lo acerco hacía ella y lo beso una vez más, sí eso no era la gloria
entonces no sabía que era.
Y el destino sonrió complacido.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
-¿Qué te ha dicho él medico?-pregunto preocupado.
-Me saco unos análisis y me pidió que regresara dentro de una semana.
-Pero no es grave ¿verdad?-y la miro con gesto inquisidor.
-No, bueno eso me dijo, que no era grave y yo le creo-dijo traviesamente.
-¿Me escondes algo?-pregunto curioso.
-No, no podría o no por mucho tiempo-y sonrió pícaramente.
-¿Qué es Anna?
-Es una sorpresa, tienes que esperar hasta que este completamente
segura-y le dio un beso fugaz.
-Vamos, dime-y la miro suplicante.
-No, ya te dije que tengo que estar segura, pero te puedo asegurar que sí
es cierto lo que sospecho, la sorpresa te va a poner muy contento.
-Esta bien esperare-dijo mientras la envolvía en un abrazo.
-Yoh, ¿entonces iras a ver a esa persona?-dijo poniéndose seria.
-Sí, no tenemos otra opción, claro sí queremos estar juntos-y beso su
frente.
-Tienes razón, ¿qué crees que te proponga?-y levanto su cabeza para
mirarlo.
-No lo sé amor, pero sea lo que sea veré si nos conviene-y le sonrió.
-Espero que sea algo productivo, ya que podría arruinar la sorpresa.
Yoh la miro con curiosidad, no sabía de que hablaba pero sentía que
fuera lo que fuera serían muy buenas noticias.
-Anna, ¿qué es?-le volvió a preguntar.
-No, te lo diré-dijo con tono infantil.
-¿ah, no?-dijo divertido.
-No-repitió con el tono anteriormente utilizado.
-Pues entonces no me dejas otra opción que... un ataque de cosquillas-y
comenzó a hacerle cosquillas en todo su cuerpo.
-No Yoh, basta, ya, ya-decía entre risas.
-Me vas a decir ya-dijo divertido y también entre risas.
-No-dijo firmemente-Es una sorpresa, ¿no querrás arruinarla, verdad?
-Claro que no-contesto y dejo de mover sus manos, ella después de unas
cuantas risas más se tranquilizo.
-Y dices que soy yo la impaciente-le reprocho.
-Esta bien, ya no preguntare-y acaricio los desordenados cabellos rubios
de la chica.
-Así me gusta y solo por eso... – lo empujo hasta dejarlo recostado
sobre el futón, se coloco encima de él y lo beso con pasión.
-Voy a portarme bien de ahora en adelante-dijo sugestivamente cuando
terminaron de besarse-Con besos como esos a quien no le dan ganas de
portarse bien.
Ella solo rió para volverse a empinar para besar nuevamente a su
amante.
Todo saldría bien, eso solía repetir siempre él, y le creía,
confiaba plenamente en él, confiaba que aquella buena persona que iba a
ayudarles tuviera una buena solución para que jamás volvieran a
separarse y más ahora cuando tenía sospechas de algo que la llenaba de
felicidad y de temor al mismo tiempo, no por Yoh, sino por su marido.
Pero mientras lo besaba sabía que había una buena solución para todo
y que ella estaría junto a él para toda la vida.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 29: Pequeños inconvenientes.
Su reloj marco las cuatro, caminó más aprisa, solo le faltaba tan solo
una cuadra para llegar, todas sus esperanzas estaban puestas en esa
visita.
Llego a la suntuosa casa y miro de nuevo la dirección, sí, esa era,
subió los tres escalones que lo separaban de la puerta y llamó,
suspiro y espero pacientemente.
Al cabo de un rato, la doncella apareció.
-¿Diga?-dijo con su voz fría y gesto arrogante.
-Tengo una cita, por favor avise que Yoh Asakura ha llegado-contesto con
una sonrisa.
La joven mujer abrió desmesuradamente los ojos, lo miro de arriba abajo
y en sus ojos la sorpresa brillo.
-Enseguida, pase, pase-le dijo mientras se perdía escaleras arriba.
Yoh se dedico a observar cada detalle dentro de la casa, todo se le hacía
extrañamente familiar, inclusive podría jurar que a la sirvienta la
había visto en otra parte.
-Señor, pase a la sala, mi señora estará con usted en un momento-la
voz de la doncella lo saco de sus pensamientos y la siguió.
“Conque es una señora”
La criada lo dejo no sin antes ofrecerle algo que beber.
-No, gracias, así estoy bien-murmuro.
Ella salió dejándolo completamente solo.
La sala era espléndida, todo decorado a la inglesa, en el centro había
un piano de caoba y colgado en una repisa se hallaba un violín.
Se acerco a observarlo con detenimiento, le recordaba mucho a uno que
había visto años atrás.
-Llegas con quince minutos de retraso-dijo de pronto una voz femenina
que lo estremeció.
Se volvió lentamente para encontrarse cara a cara con una hermosa mujer
que le sonreía sarcásticamente.
-¿Jean?-articulo con dificultad-¿Eres tú la que desea ayudarme?
-Así es, soy yo, pero siéntate querido Yoh-y le señalo un cómodo sofá.
-Creo que no será necesario, me voy-y se dio media vuelta.
-¿Adónde?, ¿A quien le pedirás ayuda?, No té queda otra opción más
que escucharme-y rió.
-¿A donde quieres llegar con esto?-y la miro a los ojos.
-Solo quiero ayudarte, en nombre de nuestro antiguo amor-dijo con voz
melosa-Deberías estar agradecido que haya sido yo la que descubrió el
idilio que existe entre tu cuñada y tú-se acerco a él y confronto su
rostro, Yoh inmediatamente se separo y se sentó.
-¿Qué es lo que quieres?-le pregunto con el ceño fruncido.
-Tan solo deseo que seas feliz.
-¿A quien tratas de engañar?, A mí no me vengas con estupideces como
esas, sé de sobra que esto lo haces en beneficio de tu persona.
-Jamás voy a engañarte, ¿verdad?, Me conoces demasiado, nadie como tú
me ha conocido de la misma manera y nadie me ha amado tanto como tú-se
acerco a él de manera sugestiva y de la misma forma se sentó-¿Te
acuerdas Yoh?, Recuerdas como besabas, como me acariciabas, como me decías
que me querías-y le beso el lóbulo de su oreja.
-Déjame en paz y dime de una buena vez que quieres-dijo molesto y alejándose
de ella.
Ella rió con burla.
-Veo que sí lo recuerdas, y ¿recuerdas también que te querías casar
conmigo?-y se mordió seductoramente sus labios.
-¿A que viene todo esto?, No le encuentro sentido-su voz era fría.
-¿Recuerdas?-repitió.
-Sí, sí me acuerdo, fui un estúpido en querer pasar el resto de mis días
con alguien como tú, una mujer ambiciosa y cruel, a veces me pregunto sí
de verdad has llegado a amar a alguien.
-Oh, claro que sí, es por eso que te cite-y cruzo sus piernas.
-¿No te entiendo?-la miraba confundido.
-Eso no quiere decir que hayas sido tú al que más he amado-negó con
la cabeza-eso nunca, he encontrado a alguien que es digno de mi amor.
-¿A sí?, ¿Quién es el pobre imbécil?-pregunto con ironía.
-Tu hermano-contesto tranquilamente.
A Yoh se le fue el aire por un instante, y la miro perplejo, ella solo
sonrió ante tal reacción.
-Encuanto a que sí es un imbécil, no lo sé, pero ¿de qué otra forma
se le llamaría a un hombre que no se da cuenta de que su esposa se
revuelca con su propio hermano?-dijo de manera mordaz.
-Eres una... –se contuvo, no tenía porque gastar energías con
alguien como ella-vas a decirme que es lo quieres.
-Es algo muy simple, ambos saldremos beneficiados, mira-se acerco a un
mueble y saco dos pedazos de papel-aquí tengo dos boletos de avión
para viajar a España, para ti y para Anna, te propongo que te vallas
con ella del país, así yo podré quedarme con Hao y tu te quedaras con
su esposa, ¿qué dices?
-¿Por qué estas haciendo esto Jean?
-Porque estoy enamorada de tu hermano como una loca, lo quiero para mí-y
le dio un pequeño golpe con su dedo en el pecho.
-Dirás a su dinero, no soy idiota ¿sabes?, Sé que tu familia esta en
la ruina y sé que buscas un marido rico para desposar, cuando uno pasa
tanto tiempo en Europa rodeado de nobles se entera de muchas cosas, y de
todos los hombres tenía que ser mi hermano con el que te encapricharas.
-No es un capricho, lo amo.
-¿Tú que sabes del amor?, Por favor, ¡A ti solo te importa tu buena
posición!, no es por eso por lo que me dejaste, porque te ibas a casar
con un hombre rico, un hombre que te desprecio cuando se entero de lo
que hubo entre tú y yo-le dijo exaltado.
-Tú no sabes nada de mí, en ese tiempo era tan solo una niña, hoy he
madurado y sí, te confieso que en un principio me acerque a Hao con el
fin de quitárselo a su mujer con el firme propósito de tener su
dinero, pero conforme lo iba conociendo me iba dando cuenta de que es un
gran ser humano, que es una persona maravillosa y acabe enamorándome de
él-suspiro-te estoy dando una ayuda, la quieres o no.
-No, no la quiero-dijo firmemente.
-Yoh, entiende, esto te beneficia tanto a ti como a mí-dijo apelando su
decisión-Vete con la mujer que amas y yo me encargare del resto, tu
familia se enfadara sí, pero es lo mejor que puedes hacer, o que, ¿esperaras
a que todo el mundo se entere?, ¿A que Tamao y Hao se den cuenta?, ¿Te
parece justo Yoh?, Contéstame.
-Por eso no la acepto, no se me hace justo irme dejando sola a Tamao en
este asunto.
-¡Vamos, Yoh!, Déjate de sentimentalismos-dijo comenzando a
desesperarse-Tamao lo aceptara, la tormenta será menor si se quedan en
el centro del huracán.
-He dicho que no y así se hará, si Anna y yo debemos enfrentar al
mundo entero para poder ser felices que así sea, no voy a huir como un
cobarde.
-Yoh por favor-ahora su voz era suplicante.
-No y eso es lo ultimo que voy a decir, gracias por tu ayuda, pero
no-dijo tajantemente-Sí eso era todo, pues adiós, ya no tengo a que
quedarme-dio media vuelta y comenzó a caminar hacía la salida.
-¡Te vas arrepentir de no haberme ayudado!, ¡Yoh Asakura, cuando menos
te lo esperes caerás!, ¡Tú y esa maldita mujer!-estos gritos fueron
los últimos que Yoh escuchó antes de salir y perderse entre la gente.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Caminaba de un lado a otro con la carta entre las manos, lo que decía
era sumamente abrumador y emocionante a la vez, sería papá dentro de
muy poco, regresaría a China y se casaría con ella, solo esperaba a
que Jean le pagara lo que le prometió por convencer a Yoh, lo demás
sería pan comido.
Sonrió con satisfacción al imaginarse la cara que pondría la anciana
Kino cuando se enterara de que Jun Tao había dado a un heredero y que
el padre era nada más y nada menos que su informante.
Después de todo no había sido mala idea enamorar a Jun, esa hermosa
mujer le daría más satisfacciones que jamás imagino, la quería, es más
la amaba aunque en un principio fue venganza y ambición lo que lo orilló
a matar a su prometido y a conquistarla, pero con el paso del tiempo
llego a amar a esa linda muchacha de hermosos ojos azules, y nunca
pretendió jugar con ella, de ser así su hermano y su padre se hubieran
encargado muy bien de descuartizarle.
Pero no, él podría ser un cínico y un descarado, pero nunca un patán,
no podía abandonar a esa pequeña criatura que era tan suya como de
Jun.
Se detuvo a pensar un momento, saco papel y tinta de su escritorio y
escribió:
“Querida Jun:
Amor lo que me dices es maravilloso, no encuentro palabras para
describir lo feliz que me haces, tienes razón, dentro de poco estaré a
tú lado para casarnos y juntos criar a nuestro hijo.
Por el momento me es imposible viajar, he tenido mucho trabajo y no me
han pagado aún, así que tendremos que esperar a que me den el dinero
parta viajar lo antes posible a tú lado.
No creo que me lleve mucho arreglar mi situación, aquí en Japón, y
también sé que no puedes esperar mucho, ya que dentro de poco se
notara que estas embarazada y creo que ni tu ni tu familia desean un escándalo
social y créeme a mí tampoco me gustaría.
Lo mas probable es que viaje con tu hermano de regreso, al parecer te ha
prometido querida, que regresara conmigo aunque me tenga que llevar
arrastrando o por lo menos eso fue lo que me dio a entender cuando me
entrego tu carta, aunque te he de decir que tu hermano también demorara
un poco en su viaje, se ha reconciliado con su novia, espero esto te
alegre ya que al parecer habrá doble boda.
De todas formas en caso de que tu hermano no desee volver yo sí lo haré,
espero que seas paciente, te prometo regresar lo antes posible, y ni se
te ocurra viajar en tu estado, lo primordial es tu salud y la del bebé,
por eso te pido que tengas paciencia, yo regresare, por supuesto y
espero nunca dudes de que así lo haré, soy un hombre y como tal te voy
a cumplir, solo te pido que soportes un corto tiempo más, después
podremos ser felices.
Te mando muchos besos y abrazos, también te mando un paquete con ropa y
juguetes que tu hermano le ha comprado a nuestro hijo, no sabes que
ilusionado esta, pero te aseguro que no tanto como yo, yo del mismo modo
he realizado algunas compras y te las envió igualmente.
Esperando soportes un poco más, te ama
Ryu”
Doblo la carta y cogió una gran caja con uno de sus brazos, reviso que
llevara todo y salió de su casa con una gran sonrisa en los labios.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
-¿Ha sucedido algo?-pregunto preocupado mientras se acercaba a la
chica.
-No, solo deseo que me ayudes-contesto tranquilamente.
-¿Te encuentras bien Tamao?-y se sentó a su lado-Mira yo sé que lo
que vimos fue difícil pero...
-Horo Horo lo que vimos fue un sueño, una figuración, creí que todo
eso había quedado muy claro-le interrumpió-Sí te pedí que vinieras
es porque quiero comprarle un regalo a Yoh y quiero que me ayudes.
-No te entiendo, después de lo que te hizo, mejor dicho de lo que te
hace, ¡Y tu quieres regalarle algo!, no ves que solo fomentas su
infidelidad.
-Te he dicho que todo fue un sueño-dijo elevando la voz.
-¿Por qué Tamao?, ¿Por qué te niegas a ver?, tanto lo amas que le
perdonas que te engañe-y la miro con indignación.
-Fue un sueño Horo Horo-sollozo agachando la cabeza-¡Porque no lo ves
así también!, sí tan solo me dijeras que tu también lo soñaste, el
dolor aunque fuera un poco, disminuiría-levanto su rostro y él noto
que lloraba.
-Pero yo no puedo engañarte, no de esa forma-y acaricio su mejilla, no
soportaba verla así, cuando ella lloraba deseaba tener a Yoh de frente
para poder matarlo.
-Por favor, solo hazlo quieres-suplico-es difícil, en especial cuando
es el hombre con quien pensé compartir toda mi vida, al que amo
profundamente, es difícil aceptar que él ya no me ama-sonrió débilmente-por
favor Horo, dime que tu también lo soñaste.
No podía resistir esa dulce mirada llena de dolor y amargura.
-Sí Tamao yo también lo soñé-murmuro.
-Gracias, eres tan bueno conmigo-y le dio un fraternal beso en la
mejilla, este solo acto lo hizo estremecer-Ahora debes ayudarme a
comprar ese regalo para Yoh-dijo recobrando el buen humor.
-¿Y que clase de regalo deseas comprarle?
-Uno que sea de verdad especial, uno que demuestre cuanto lo amo y
cuanto deseo que feliz.
-¿Has pensado en algo?-y la miro un poco turbado, no entendía como él
también había caído en el horroroso juego de mentirse.
-En realidad sí, me ha costado mucho decidirme a comprárselo, pero sé
que eso lo hará muy feliz y creo que a mí también, aunque parezca
todo lo contrario, el regalo que deseo darle es para nuestro propio
bien, aunque alguien más se beneficiara del obsequio.
-¿Y quien será el tercero?-pregunto con curiosidad.
-Anna, ella también será feliz con el obsequio, y más ahora, cuando
ella también le dará un regalo aún más grande que el mío a Yoh-y
sonrió con amargura.
-¿Qué quieres decir?, ¿Ella también tiene un presente para Yoh?
-Así es, sé que Yoh se pondrá muy contento con esa sorpresa.
-¿Qué clase de obsequio es?
-Es algo que Yoh siempre deseo, algo que recibirá con gusto ya que es
de parte de la mujer que el tanto quiere-y contuvo con mucho esfuerzo
las ganas de llorar.
-Es un... –no se atrevió a decirlo, no quería ver derrumbarse a
Tamao, así que cambio la respuesta por una pregunta-¿Estas segura que
es de... digo es para Yoh, no será para su marido?
-No, estoy segura, yo la vi cuando llego a hacerse la prueba, lucía
radiante, feliz, tenia la ilusión grabada en el rostro, sí fuera para
Hao la reacción hubiera sido muy distinta, además por lo que me ha
dicho Jean, él hace mucho que no la toca, así que el obsequio es de
Yoh, en especial cuando ella le dijo a la enfermera que a él le
gustaban los niños, es cuando supe que sí, que en realidad era para mi
marido-una lagrima silenciosa cayo al piso.
-¿Ella no te vio?-dijo tratando de no verla llorar.
-No, ¿cómo podría?, Si se hallaba tan feliz-seco sus lagrimas-pero
eso no importa, yo de verdad deseo darle mi obsequio, que sé le
agradara no tanto como el de Anna, pero lo hará feliz y yo lo único
que deseo es su felicidad.
-Ya veo y entiendo a que clase de regalo te refieres, conozco un buen
lugar donde te lo entregaran rápido y sin preguntas molestas, es barato
y un amigo mío trabaja ahí, ¿quieres que te lleve?
-Por supuesto, entre más rápido mejor-y le sonrió-Muchas gracias Horo
Horo, no sabría que hacer sin ti, eres un gran amigo.
-Para todo lo que quieras Tamao, yo siempre estaré contigo, ahora
vamos-se levanto y la ayudo a incorporarse.
Ella sonrió y tomo su mano, y por primera vez en su vida se pregunto el
porque no se había enamorado de él.
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CAPITULO 30: Temblando.
Hao esperaba impaciente en la sala de espera, miraba a su alrededor y
constantemente dirigía su mirada al reloj de pulso, necesitaba tanto
hablar con alguien y no se le ocurrió mejor persona para dar consejos
que su hermano.
-Hermano, que gusto verte, ¿qué te trae por aquí?-dijo la voz
masculina de Yoh.
Hao le sonrió para después sentarse en uno de los sillones.
-Tengo un problema y necesito que me ayudes, perdona sí interrumpí
algo, pero en verdad necesito ayuda, hace mucho que no charlo contigo-y
lo miro anhelantemente.
-Por supuesto, para que estamos los hermanos-se sentó a su lado-A ver,
cuéntame, ¿cuál es tu problema?
-Anna, ella es mi problema.
Yoh se estremeció al escucharlo.
-¿Qué sucede con ella?-pregunto nervioso.
-Ya no es la misma-se llevo su mano a la frente-hace tanto que esta tan
distante, tan lejos, no sé que sucede con ella-la turbación se
dibujaba en su rostro-Ya no deja que la abrace, que la bese, que la
toque, hace mucho que dejamos de tener relaciones sexuales, además últimamente
ha estado mucho más extraña, van varias veces que vomita, que se
marea, supongo que ha de estar enferma-lo miro suplicante-por eso he
venido contigo, ella pasa mucho tiempo a tu lado, supongo que han de ser
muy buenos amigos, por eso, Yoh, dime ¿tú sabes porque Anna se esta
alejando cada vez un poco más de mí?
Yoh trago saliva, claro que lo sabía, de hecho Anna se encontraba
arriba en el salón aguardando su llegada, pero no podía decirle a su
hermano que su esposa ya no lo quería y mucho menos que ella y él eran
amantes y se amaban profundamente, pero tenía que decirle algo, lo que
fuera, tal vez una mentira piadosa ayudaría.
-Es porque ya no le prestas atención-dijo de pronto.
Hao lo miro sorprendido.
-Me ha dicho que trabajas considerablemente y pasas mucho tiempo fuera
de casa, creo que la has descuidado-continuo Yoh esperando una respuesta
por parte de su hermano conteniendo la respiración.
-Eso es todo-y sonrió-pobre de mi linda Anna, le duele que yo no esté
a su lado.
Yoh respiro aliviado.
-No me había dado cuenta, ¿qué me recomiendas hacer para que ella
vuelva a ser la misma conmigo?-le pregunto.
-Supongo que ponerle un poco más de atención, Anna estuvo un poco
enferma y tú ni siquiera te diste cuenta-le reprocho.
-¿Estuvo enferma?-dijo con asombro-Yo no sabía, por eso los mareos y
los vómitos.
-Sí, pero no es nada de que preocuparse, ella me ha dicho que esta
bien, que no tiene nada malo.
-Ya veo, tienes razón, debo de ponerle más atención a mi mujer, por
suerte que tu estas con ella-tomo su mano fraternalmente-me alegra mucho
que se hayan entendido, no sabes lo feliz que me hace el saber que las
dos personas a las que más valoro en mi vida sean tan buenos amigos-le
sonrió cariñosamente-gracias Yoh por ser tan buen hermano y por ser
tan amable con mi querida Anna.
A Yoh se le cayo el mundo con el solo escucharlo, su hermano le tenía
tanta confianza, y él la estaba tirando por la borda, le dolía lo que
le estaba haciendo, pero no podía dejar de amar a Anna, era como si se
negara a él mismo.
-Gracias, pero creo que exageras-dijo tratando de sonreír lo más
natural posible.
-Claro que no, tu eres una persona tan tranquila y tan honesta, eres un
gran ser humano Yoh, me alegra mucho el tener a un hermano como tú,
alguien que siempre estará ahí para ayudarme, para escucharme y
aconsejarme, yo sé que tu jamás harías algo que me lastimara-y lo
abrazo fuertemente al tiempo que le daba cariñosas palmadas en su
espalda.
Yoh se mordió los labios para tratar de calmar los cargos de
conciencia.
De pronto Hao se retiro de él de manera violenta, para tomarlo por el
cuello y olfatearlo con detenimiento.
-Ese perfume... –dijo oliendo el cuello de la camisa de su
hermano-Huele a... -volvió a olfatear, para asegurarse-Huele al perfume
que usa Anna-y lo miro confundido.
-¿Es... Estas segu... seguro?-tartamudeo nervioso.
-Por supuesto, yo mismo le compre ese perfume, es exclusivo-se agacho y
volvió a olfatear, esta vez encontró algo más-¿Por qué tienes
manchada la camisa de rojo?-le pregunto seriamente.
-No lo sé-dijo tratando de parecer seguro.
-Es lápiz labial-dijo mirando su dedo manchado de color rojo-Y es
exactamente del mismo color del que usa Anna, Yoh ¿me puedes explicar
el porque hueles a mi esposa y porque tienes lápiz labial en la camisa?
Yoh estaba al borde del colapso nervioso, no sabía que decir por
primera vez, no sabía que mentira era la adecuada, no podía decirle
“es porque Anna me estuvo besando el cuello antes de que tu llegaras e
interrumpieras nuestros pocos momentos de intimidad”, claro que no,
estaba atrapado y la dura mirada de su hermano no estaba ayudando para
nada.
-Veras... -dijo tratando de explicar algo lógico.
-No tienes nada que decirme, todo me queda muy claro-su tono de voz era
frío.
-Así-trago saliva y se armo de valor, sí lo iba a descubrir, pues que
fuera de una buena vez-Pues sí, estas en lo cierto, lo lamento hermano,
pero fue algo que sucedió, fue algo que escapo de mi control-dijo en
tono serio.
Iba a continuar cuando Hao soltó una fuerte carcajada.
-No importa-dijo dándole un cariñoso golpe en el brazo-De todas formas
pensaba compartirla, me alegra que hayas sido tú.
Yoh lo miraba confundido y sorprendido, no entendía absolutamente nada,
no podía creer que su hermano fuera capaz de querer compartir a su
esposa.
-Hao, yo, no...
-No tienes porque disculparte, ese perfume te lo ha de haber pedido
Tamao, así son las mujeres, ven algo que les gusta en otra y luego,
luego te lo piden, te comprendo muy bien-y sonrió-¿le gusto a tu
esposa?
-Sí-dijo todavía confundido, para luego afirmar-Sí, sí le
gusto-suspiro aliviado, hablaba del perfume.
-Me alegro, supongo que lo ha de haber olido en la ropa de Anna y le
agradó el olor, y también supongo que le agradó el color del lápiz
labial.
-Sí, así fue.
-Pues que bien, pero deberías de cuidar que no te manche de esa manera
la camisa, alguien podría pensar que engañas a tu esposa con la mía-y
soltó una carcajada divertida.
Yoh sonrió débilmente, “Sí supieras Hao que estas en lo cierto”
-Bueno, me voy, tengo trabajo que hacer, gracias por tu consejo, tratare
de seguirlo y ponerle más atención a mi esposa, claro cuando pueda-se
levanto y le tendió la mano-Nos vemos luego.
-Sí, adiós, me alegra que pude ayudarte.
-Adiós-le dijo antes de salir por la puerta y perderse entre los
pasillos.
Yoh se dejo caer pesadamente en el sillón.
-Estuvo cerca-murmuro, se paso su mano por la cara y respiro hondo.
Sabía que el final se acercaba, tarde o temprano Hao se enteraría de
la verdad.
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Se encontraba solo en casa, sentado en el cómodo sillón leía con
atención su libro.
Aburriéndose rápidamente lo dejo a un lado y se estiro, sonrió al
mirar hacía la ventana.
El sol estaba siendo ocultado por numerosas nubes de lluvia, le
encantaban los días así, en especial cuando se encontraba a lado de la
mujer que amaba y con la que pronto contraería nupcias.
Lyserg se levanto y se dirigió hacía la ventana, dentro de poco
Pilika, la mujer que siempre había amado, sería su esposa y juntos se
marcharían de Japón y vivirían cómodamente en su tierra natal:
Inglaterra.
Pensaba en toda la dicha que tendría cuando el teléfono sonó, sacándolo
de sus pensamientos, rápidamente se dirigió hacía el teléfono y
contesto, era el día libre de la sirvienta.
-¿Bueno?
-Lyserg, soy yo Pilika
-Amor, ¿qué sucede?-pregunto con voz alegre.
-Quería ver, sí podías salir conmigo tengo algo importante que
decirte.
-Pues, creo que no se va a poder, esta lloviendo y no deseo que te mojes
y que te enfermes.
-Es que es urgente-dijo desesperada.
-Pues dímelo por teléfono.
-No creo que sea lo correcto, no es justo que me esconda atrás de una
bocina.
-¿Qué sucede Pilika?, ¿Es algo grave?-comenzaba a asustarse.
-En realidad sí, quería decírtelo personalmente, pero, en vista de
que no se puede, no me dejas otra opción que hacerlo por el teléfono-suspiro-perdóname
de verdad.
-¿Qué quieres decir?-pregunto nervioso.
-Es por la boda, quiero decirte, no se como, bien, no puedo casarme
contigo-termino.
-¿Por qué?, no te entiendo-murmuro *temblando, con los ojos cerrados*
-Sí, veras no puedo engañarme y seguir engañándote de esa manera tan
cruel.
-¿Quieres explicarte?-pregunto y miro hacía la ventana “*El cielo
esta nublado, y a lo lejos tú... *”
-Hace dos días me encontré con Len-se detuvo-Y pues, tomamos un café
y platicamos de muchas cosas.
Lyserg esperaba pacientemente, “*Hablando de lo que te ha pasado*”
-¿De que hablaron?-pregunto disimulando el enojo en su voz.
-De cosas, cosas del pasado, de hecho él habló, me dijo tantas cosas
Lyserg, cosas que jamás me había dicho-su voz se escuchaba
emocionada-Y cuando termino, iba a irse, pero...
Él sonrió con melancolía, “Esta *intentando ordenar palabras, para
no hacerme tanto daño, tanto daño*”
-Yo no pude, te juro que no pude, mas bien no quise dejarlo ir, corrí
tras él, fue algo inevitable, lo siento-y parecía que era verdad.
-¿Qué sucedió cuando lo alcanzaste?-pregunto con voz apagada,
esperando lo peor, “*Y yo sigo temblando*”
-Lo detuve, le pedí que me escuchara, en verdad perdóname, perdóname,
pero, pues tuve que hablar con él, decirle que no podía, no debía
dejarlo ir, después...
Lyserg contuvo la respiración cuando escucho lo que sucedió después,
“*De la mano y con mucho cuidado, os besasteis en silencio*”
-*Donde no había luz*-dijo ella, mientras resoplaba suavemente, le era
tan difícil.
-Esta bien-murmuro-¿Y has decidido qué...?-espero a que ella tuviera
el valor suficiente, mantenía una sonrisa extraña, una mezcla entre el
dolor y la diversión, “*Y me hace gracia tu manera de contarlo, como
el que cuenta que ha pensado, que ha decidido*”
-Pues *que seguimos siendo amigos*, sé que te suena estúpido y que tal
vez no quieras, después de todo, ya habías hablado con mis padres, por
mi parte yo ya hable con ellos y apoyan mi decisión, te piden disculpas
por todo esto, pero ellos como yo piensan que no sería justo casarme
contigo mientras estoy enamorada de otro y no puedo ser otra cosa más
que tu amiga, perdóname, de verdad.
Lyserg lanzo un suspiro amargo, lo estaban dejando, el amor de su vida
lo estaba abandonando porque no lo amaba, lagrimas comenzaban a caer
inevitablemente, “*Y yo sigo temblando y llorando*”
-¿Sabes Pilika?, Cuando comencé a salir contigo, yo *me había jurado
que nunca iba a llorar* cuando me dejaras, pero no puedo dejar de sentir
tanto dolor-dijo entre tristes sollozos.
-No llores, de verdad, yo lo lamento, pero no te amo, amo a Len, yo
después de todo me he dado cuenta que eres un buen chico, eres muy
amable, pero no puedo amarte, no puedo de verdad.
Lyserg lloraba abundantemente, “Estoy, *escuchando cada palabra que no
quería escuchar*”
-Pero Pilika, ¿por qué?, yo te amo, todo lo que me dijiste, cuando nos
besábamos, nos abrazábamos, te veías tan feliz, no puedes dejarme, te
amo, yo quería formar contigo una familia, por favor, recuerda todos
los días que vimos el atardecer, recuerda cuando decías que no habías
querido a nadie como a mí, por favor, recuerda, no me dejes, no, no por
favor, te amo, te amo-dijo desesperado, “Estoy *desgarrándome*”
-En verdad lo lamento, pero no puedo, lamento haberte engañado de esa
manera, pero entiende, yo estaba muy dolida, creí que de verdad te quería,
pero me di cuenta de que no era así, sí te quiero, más no te amo.
-Por favor, Len es un patán, por favor no me dejes, no me dejes, te
amo, he puesto cada una de mis esperanzas en ti, no puedes dejarme así
como así, te amo, te aseguro que nadie te amara como yo, por favor, cásate
conmigo, yo te haré olvidar a Len, no me dejes, por favor no me
dejes-un gran dolor en su pecho punzaba, “Jamás imagine que estaría
*suplicándote, intentando hacerte recordar*”
-Contéstame por favor-musito.
Ella suspiraba tristemente.
Su esperanza se esfumo... “*Pero tú solo dices*”
-*Voy a colgar*-murmuró ella y el sonido intermitente de línea ocupada
le llegó a Lyserg.
Colgó lentamente y se derrumbo en el sofá, amargo llanto caía por sus
mejillas, al ritmo de la lluvia.
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Estaba furiosa dentro de su habitación, su plan principal había
fallado.
“Maldito Yoh, siempre jugando al héroe griego, a quien trata de engañar,
lo que le ofrecía era una buena oportunidad para largarse con su
maldita rubia desabrida, era un plan perfecto, sin escándalos, porque
estoy segura de que los Asakura dirían cualquier cosa, todo menos que
uno de ellos traiciono a su propia sangre, y doy por hecho que el imbécil
de Ryu se habría lavado las manos y más ahora cuando el muy idiota
esta por convertirse en un Tao, se habría reído mucho y yo junto con
él, ahora estaría consolando a Hao y pronto me convertiría en su
esposa, pero no, Yoh tuvo que creerse mártir por unos instantes, y no
querer huir como un cobarde, yo le estaba dando la oportunidad de su
vida, tendría lo que siempre deseo, a su tan amada Anna, además en
Europa no le faltaría trabajo, ahí le pagarían hasta con la vida con
tan solo un concierto, como sí yo no supiera que le han enviado miles
de propuestas de trabajo con muy buena paga, pero no, el señor quiso
quedarse con esa mujer aquí, en vez de que la agarre y se le lleve, no,
quiere que todo se solucione de la peor manera, me las pagara, esto no
se va a quedar así, ya sé-y una sonrisa maliciosa apareció en su
rostro-sí lo que quiere es que su asunto se arregle de la manera
complica, pues así será, pobre Yoh, bien sabía él con quien se
estaba metiendo cuando rechazo mi oferta, y aún así osó desafiarme,
Pues bien, me la voy a cobrar y de la manera que él quiere, quiere escándalo,
pues escándalo tendrá, además, yo solo voy a acelerar lo que tarde o
temprano llegaría y se sabría, no voy a hacer algo malo, es más hasta
es una ayuda para él, un pequeño empujoncito para que él sea feliz, y
de paso yo también, lo lamento por Tamao, pero así es la vida, no se
puede tener todo, bueno sí, sí se sabe como conseguirlo, y yo ya sé
como, ¡La venganza es tan dulce!, ahora solo hay que planear todo
cuidadosamente, además aprovechare algo que Hao me comento en la mañana,
sí, cuando menos se lo espere, Yoh caerá, hondo, hondo, y yo me voy a
divertir mucho”
Se levanto y se miro en el espejo, comenzó a practicar los gestos que
haría cuando Hao se enterara, estaba ya de tan buen humor, ella se
saldría con la suya, ella nunca perdía.
-Mañana en la noche, será el gran día
Y una chispa de malicia iluminó su cara.
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CAPITULO 31: Rumores.
-¿Te encuentras bien?, Supongo que esto se te ha hecho muy difícil-le
dijo mirándola de reojo.
-Sí, así es, pero esa ha sido mí decisión y no pienso cambiarla, es
lo mejor que puedo hacer.
-¿Estas segura?, Yo no te vi muy convencida.
-Pero sí lo estaba Horo Horo, yo no debo interponerme en la felicidad
de Yoh-agacho con tristeza la cabeza-aunque me duela en lo más
profundo, debo de aceptar todo lo ocurrido y no vendarme más los ojos,
solo me hago más daño.
-Me alegra Tamao que te hayas dado cuenta, yo no soportaba esa manera en
la que te cegabas-y apretó sus puños.
-Lo sé y lamento haberte obligado ha mentirme, es solo que amo tanto a
Yoh, que no quería aceptar lo que esta a la vista de todo el mundo.
-Yo no creo que todo mundo lo sepa, pero creo que dentro de muy pronto
todo mundo inevitablemente lo sabrá-suspiro.
-Yo también así lo creo, tarde o temprano a Anna se le notara su
embarazo.
-Y te puedo asegurar Tamao, que Hao no es ningún estúpido, sabrá que
ese niño no es suyo, y dudo mucho que ella le diga que llovió, se mojo
y quedo embarazada-miro a su acompañante-Se va armar en grande cuando
todo salga a la luz.
Tamao solo atinó a mirarlo con tristeza, dentro de ella esperaba que la
tormenta no fuera tan grande.
-Pero nosotros nada podemos hacer, solo nos queda mirar.
-No estés tan seguro, yo de cualquier forma estaré dentro del
problema.
-Tú ya has hecho demasiado, ¡los has encubierto!, Tú los viste y te
tragaste todo tu dolor por defender a Yoh, ¡más daño ya no te pueden
causar!-dijo indignado.
-Lo sé Horo, pero yo aún soy la esposa de Yoh, te puedo afirmar que yo
también tengo la culpa de todo esto-sus ojos se llenaron de lagrimas.
-¡Pero que disparates estas diciendo!, Tú no tienes la culpa de
nada-se notaba molesto.
-Sí, sí la tengo, yo no supe satisfacer todas las expectativas que tenía
mi marido de una mujer, no debí de ser tan consecuente con él en todo,
atender y amar a un hombre hasta el exceso no es suficiente.
-Para mí lo es-murmuro.
-Tú lo has dicho, para ti, pero para Yoh las cosas fueron muy
distintas, sí yo hubiese expresado también mis opiniones, sí tan solo
pudiera regresar al pasado y decirle que quería quedarme a vivir en
Francia, estoy segura que él hubiera aceptado mi petición, pero no, yo
siempre cedí ante todas sus opiniones y decisiones, jamás exprese mis
propios anhelos, y sé que a Yoh le molestaba que no tuviera un poco de
mano dura, nunca lo dijo, pero yo lo sé, con su infidelidad lo comprendí-comenzó
a sollozar-por eso se fijo en Anna, porque ella es libre de pensamiento,
habla, dice, impone, ella es lo que tanto él había buscado, debe de
estar muy feliz de saber que tendrá un hijo con esa mujer-y rompió en
un llanto amargo y denso-Por eso he decidido ir a hablar con Anna hoy en
la noche, iré con Len, le diré que le dejo a Yoh para que sea feliz
con ella y su hijo.
-No soporto que te pongas así-exclamo Horo Horo mientras pasaba su
brazo por su espalda y la abrazaba protectoramente-Quiero que sepas que
no debes culparte de nada, la vida da muchas vueltas, tal vez hasta al
mismo Yoh lo tomo por sorpresa.
Ella secó sus lágrimas.
-Perdón, pero esto me duele tanto, que no sé si algún día pueda
recuperarme, siempre creí que envejecería al lado del hombre que amaba
y que pensé que sentía lo mismo por mí-sonrió con melancolía-Me
hubiera gustado mucho ser yo la que le diera esos niños que siempre
deseo, verlo correr por el jardín jugando con ellos, ¡Me había hecho
yo tantas ilusiones!-su voz se torno amarga-ilusiones que se quebraron
en un abrir y cerrar de ojos, falsas esperanzas disfrazadas de amor y
dulzura, sueños que jamás se realizaran.
-Te entiendo-y la miro con cariño.
-No lo creo, Horo tú nunca has perdido lo que más amabas de la noche a
la mañana, no vuelvas a decir que me entiendes, porque no es así-dijo
duramente.
Él la jaló de la mano y la acerco a su cuerpo, se inclino y le susurro
al oído:
-Tamao, te entiendo por que yo perdí lo más valioso para mí, una
tarde, hace ya mucho tiempo-y la soltó.
-Perdóname, yo no sabía, no debí de hablarte así-estaba sumamente
apenada-en especial porque has sido sumamente amable conmigo.
-Ya, olvídalo, mejor olvidemos todo esto, te invito un helado, para
tratar de endulzarnos aunque sea un poco la existencia-y sonrió tan
alegre como siempre.
-Esta bien, vamos-y sonrió de buena gana.
Y juntos se marcharon a la heladería más cercana.
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Acostados en el pasto contemplaban las nubes, les buscaban diferentes y
variadas formas, se respiraba un aroma de paz y felicidad.
Sus manos se encontraban entrelazadas, y él de vez en cuando besaba la
mano de ella con suavidad, hacía mucho tiempo que no se sentían tan
contentos y relajados.
-¿Me amas Pilika?-le pregunto de pronto.
-¿Por qué preguntas lo que sabes?-le contesto ladeándose un poco para
mirarlo a los ojos.
-Tan solo quiero escucharlo-y la miro con ternura.
-Pues sí, Te amo Len Tao-le dijo.
-¿Podrías decirlo una vez más?-suplico.
-Te amo.
-Otra vez, por favor-e hizo un gracioso puchero.
-Te amo-dijo entre risas, desde que reanudaron su relación él había
cambiado su forma de ser considerablemente.
-No sabes como me encanta como lo dices-dijo Len sugestivamente-Pero
sabes que me gusta más que escucharte decir eso.
-No, no lo sé-murmuro pícaramente, esperando ansiosamente la
respuesta.
-Besarte-dijo antes de disminuir la distancia que había entre ellos y
besarla dulcemente.
-A mí también-dijo ella cuando él rompió el beso.
-Pues entonces...
Se subió encima de ella y la beso con profunda pasión.
Y dieron rienda suelta a sus sentimientos, cada beso era una deliciosa
explosión de placer, se amaban de manera inimaginable.
Ella entendía que eso era lo importante, no una boda señorial con
pajes y damas de honor, no un papel que dijera que eran marido y mujer,
lo importante era solamente eso: amarse.
Ella se había dado cuenta a raíz de los problemas que enfrentaba su
mejor amiga, ella estaba casada, un papel y una ceremonia la unían a
Hao, pero en realidad algo mucho más fuerte y divino la unía a Yoh, lo
mismo que la unía a ella con Len.
Cuando se separaron se miraron a los ojos y se sonrieron tiernamente.
-¿Cuándo te iras a China?- le pregunto.
-Mas bien, es cuando nos vamos-contesto él mientras le tocaba con la
punta de su dedo índice la nariz.
-¿Quieres que yo vaya contigo?-pregunto emocionada.
-Por supuesto, mi familia debe de conocer a la mujer con quien voy a
compartir el resto de mi vida-y le beso la frente.
-Pero regresaremos, ¿verdad?-y lo miro curiosa.
-Sí tu quieres sí, sí no podemos vivir en donde tu quieras, yo te
cumpliré hasta el más mínimo de tus deseos.
-Pues yo creo que Japón es un buen lugar para vivir-dijo divertida.
-Entonces Japón será el lugar indicado para que la mujer más hermosa
del mundo viva cómodamente.
-A mí no me interesa eso, yo solo quiero que mi guapo novio viva
conmigo.
-Pues así será, Dime, ¿aún quieres casarte?-le pregunto.
-No, yo solo deseo estar contigo y que seas el padre de mis hijos-le
susurro en el oído.
-¿Sabes?, Yo también deseo lo mismo, exactamente lo mismo.
Y una vez más se inclino para besar a la mujer que lo llenaba de dicha
completamente.
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La noche había caído ya, salieron antes de lo previsto y caminaron por
las calles vacías charlando animadamente.
-Dime, ¿Cómo te fue con la persona que deseaba ayudarnos?, ¿Encontró
la solución?-pregunto con una gran sonrisa.
Él rostro de él se ensombreció.
-Lamento decirte que no era una decisión sensata.
-¿Quieres decir que no estaremos juntos?-su mirada se apago.
-Yo siempre estaré contigo, hoy, mañana y siempre, no dejare que nadie
nos separe- la miro con ternura-Anímate, nos amamos y creo que eso es más
que suficiente.
-Entonces, la sorpresa ha sido arruinada-dijo con tristeza.
-¿Sorpresa?, ¿Qué sorpresa?-estaba confundido, pero recordó rápidamente-¡Ah,
ya sé!, La sorpresa que tienes para mí, ya vas a decirme que es-y
sonrió.
-Tenía planeado decírtelo hoy, por sí habías solucionado algo, pero
creo que tu sorpresa nos traerá muchas más complicaciones-e
instintivamente se paso su mano por el vientre.
-¿No te entiendo amor?, ¿Qué es?-la miraba preocupado.
-De todas formas te lo tengo que decir-se detuvo y lo miro-Tienes que
saberlo.
-¿Saber qué?, Anna me estas asustando, ¿Qué sucede?
-Yoh, yo, pues yo, estoy-suspiro-es tan difícil.
-Anna tan solo dilo-la tomo por los hombros con suavidad y la miro con
confianza.
Ella se inclinó y susurro algo en su oído, él la soltó, estaba
pasmado sorprendido, la miraba con incredulidad.
-¿Estas segura?-pregunto, no lo podía creer.
-Sí, ya me lo confirmo el doctor.
-Anna te das cuenta de lo que esto significa.
-Lo sé, pero, yo... -sus ojos se llenaron de lagrimas, nunca creyó que
él fuera a negarse-Sí no lo...
Su frase fue interrumpida por un fuerte abrazo por parte de él.
-Amor, significa que esto es maravilloso, un bebé, un bebé, ¡vamos a
tener a un bebé!-dijo emocionado y viéndola cariñosamente.
Ella lo veía con incredulidad.
-Vaya que fue una sorpresa-la tomo en sus brazos y la elevo-¡Voy a ser
papá!-la bajo y deposito pequeños besos en su frente-Anna, no sabes lo
feliz que me haces.
Anna lloraba y reía al mismo tiempo.
-Pero, ¿qué tienes?
-Nada, solo que yo creí que te negarías-dijo tratando de controlarse.
-Yo jamás podría, vas a tener un hijo y es mío, yo nunca podría
negar lo más maravilloso que pueda darme la vida.
-Aunque, esto nos traiga más problemas-dijo recuperando la compostura.
-Sí, así es-se arrodillo a la altura de su vientre-Traerás muchas
complicaciones mi pequeño, pero tus padres lo solucionaran-y volvió a
levantarse-Ya lo oíste, lo arreglaremos, así me tenga que enfrentar a
mi propio hermano, te defenderé a ti y a mí hijo-poso su mano en el
vientre de ella y lo acaricio con suavidad-con mi vida misma sí es
necesario.
-¡Oh, Yoh!, Te amo, te amo y no sé que hacer para demostrártelo-dijo
conmovida.
-Ya lo has hecho.
-¿Cómo?
-Haciéndome el hombre más feliz del mundo al darme un bebé, un bebé
que será muy afortunado, ya que tendrá por madre a la mujer más
hermosa del universo-y la abrazo con suavidad-gracias por darme la mejor
de las sorpresas, Te amo-acaricio con delicadeza sus cabellos-Ya veras
que todo saldrá bien.
Anna lo abrazó con fuerza, le alegraba el saber que Yoh estaba con ella
y que amaba al bebé de la misma manera que a ella.
Jean caminaba con una gran sonrisa en su rostro, había convencido a Hao
para que saliera temprano y pasara una velada romántica con su esposa,
él caminaba a su lado, ansioso por seguir el consejo de su hermano.
Ella de vez en vez buscaba con la mirada, sabía que ellos salían más
o menos a esa hora, era la ocasión perfecta para abrirle los ojos a su
futuro marido.
Sabía que deberían estar acariciándose y besando por las calles
oscuras, las mismas por las que ella y Hao transitaban de manera
silenciosa, Yoh iba a arrepentirse, o sí.
-Me alegra el haberme dejado convencer, Yoh ya me lo había dicho, he
tenido muy descuidada a mí esposa.
-Sí, por eso me pareció buena la idea de que llegaras temprano esta
vez a casa, además que la caminata te destresara un poco-dijo
sonriendo.
-Así es, eres una gran amiga, no sé que haría sin ti y sin mi
hermano, ambos son tan buenos consejeros.
Jean miro al frente y diviso a lo lejos a dos personas, reconoció a
Anna como una de ellas, se estaban acercando.
-Hao, porque no caminamos un poco más aprisa, tu esposa podría irse a
dormir-dijo de pronto.
-Claro, claro.
Y ambos apresuraron el paso.
Yoh miraba con ternura a aquella mujer que lo llenaba de infinita dicha,
ella le sonreía con ternura mientras pasaba sus brazos alrededor de su
cuello, y él a su vez rodeaba su cintura.
-Te amo-volvió a murmurar al tiempo que acercaba su rostro al de él.
Se estaban acercando, Jean pudo distinguir que estaban de pie, a punto
de besarse.
“Pero que momento tan oportuno”
Lentamente sus mejillas se acariciaron con suavidad mientras trataban de
encontrar su boca, en un rápido instante sus labios se encontraban
unidos, besándose, saboreándose y disfrutando cada una de las
sensaciones que sentían al estar así, boca con boca, cuerpo con
cuerpo.
Hao distinguió a lo lejos a una pareja de novios besándose, sonrió,
él y Anna solían hacer lo mismo, algunas veces, en realidad muy pocas
veces, miro con más atención mientras se acercaban y lo que vio lo
paralizó por completo.
Jean se detuvo unos cuantos pasos adelante y miro la cara de
aturdimiento de su acompañante, una sonrisa maliciosa se dibujo en su
rostro.
Hao no lo podía creer, esa mujer, la que besaba con inusitado
apasionamiento a aquel hombre, era su Anna, era su esposa.
A Anna la iluminaba claramente la luz del farol que se hallaba a una
corta distancia.
Hao apretó los puños con fuerza, iba a matar a aquel imbécil que
estaba besando y abrazando a su esposa, pero de pronto el dolor y la
desilusión acabaron con él, mordía sus labios con fuerza para evitar
llorar, dio media vuelta.
-Vámonos Jean-dijo fríamente.
-Hao, ¿estas bien?-dijo aparentando preocupación. “Te dije que te
ibas a arrepentir”
-Dije, vámonos-y comenzó a caminar lo más aprisa que le permitían
sus pies, atrás de él Jean lo seguía a paso veloz.
Iba destrozado, aniquilado, su esposa lo engañaba, lo engañaba con un
vulgar cualquiera.
Dentro de las sombras Hao solo pudo distinguir el rubio cabello y el
vestido de su esposa, al amante de su mujer no le había visto el
rostro.
Lagrimas de impotencia y de furia resbalaron por sus mejillas, por eso
no la dejaba que la tocara, que la besara, porque estaba con otro, por
que otro la poseía, porque otro la tenía, por eso el alejamiento,
porque ella tenía un amante. “Como pude ser tan ciego y tan imbécil”,
se reprochaba.
Llego a su casa y despidió a Jean de manera cortante, ella entendió,
era un golpe duro para él, y no pudo evitar sentir pena, después de
todo lo quería y le dolía de sobremanera el estado en el que se
encontraba, prudentemente se despidió y se alejo, ya llegaría la
oportunidad para estar con él y consolarlo.
Se sentó en la sala a esperarla, Anna tenía muchas cosas que explicar.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 32: La verdad sale a la luz.
Llegaron al pie de la escalera al cabo de unos minutos, la felicidad
irradiaba a torrentes en sus rostros, era el momento de despedirse.
-Hasta mañana-susurro ella.
-Así es, debes descansar, recuerda que ese bebé debe nacer fuerte y
sano, ¿de acuerdo?-dijo él mientras le daba un tierno beso.
Ella sonrió y saco de su bolsa sus llaves, abrió con lentitud, entró
y se quedó parada en el umbral, observándolo.
Yoh agito suavemente su mano en señal de despedida, Anna cerro la
puerta para después suspirar hondamente, se sentía tan contenta, paso
su mano por su vientre y rió con dulzura.
Hao la escucho llegar, mantenía una postura seria, impecable.
Anna se dirigió hacía la sala y la sorpresa invadió su rostro al
encontrar a su marido sentado, dirigió una rápida mirada al reloj de
pared y descubrió que era muy temprano.
- Que no me piensas saludar, querida-dijo con dureza Hao.
Yoh miro por unos instantes más la casa, sonrió complacido, para después
emprender el camino a su casa, esa noche hablaría con Tamao.
Len llamó a la puerta y la figura sonriente de Tamao apareció.
-¿Estas lista?-le pregunto
-Como jamás en la vida-le respondió con una sonrisa.
-Hao, que sorpresa, no te esperaba tan temprano-dijo ella con una
sonrisa mientras le daba un beso en la mejilla.
-Eso, es más que evidente-le contestó él, su voz sonaba fría.
-¿Te sucede algo?-pregunto con curiosidad, su marido jamás se
comportaba de esa manera.
-No, nada-dijo con una falsa sonrisa.
-Esta bien, ¿quieres algo de cenar?
-No, más bien quiero que me contestes una cosa.
-Claro, ¿cuál?-Anna hablaba con confianza, con naturalidad.
-¿Dónde andabas a estas horas de la noche?-le pregunto con seriedad.
-Pues en las clases de piano, ¿en donde más podría estar?, Además
exageras, no es tan tarde, apenas son las nueve y media, ¿sabes?, Yoh
me enseño una nueva canción, cuando quieras la tocare para ti, solo
para ti-se acerco a él de manera sugestiva y lo miro a los ojos.
A Hao le exasperaba esa forma en la que hablaba, tan segura y tan
inocente, sí no la hubiera visto besándose con otro seguramente le
habría creído, como otras tantas veces.
-Anna, ¿no tienes nada que decirme?-le pregunto.
Los ojos de ella brillaron confundidos.
-No, no tengo nada que decirte.
-¿Estas segura?, Yo creo que sí tienes algo que decirme-en sus ojos un
extraño brillo apareció.
-Sí, yo no tengo nada que decirte, dime ¿qué se supone que tengo que
decirte?-y le sonrió.
Hao la empujo levemente, alejándola de él, se incorporo y la miro
directamente a los ojos, se veía amenazante.
-Algo, como que, ¡Tengo un amante y me beso con él por las calles!-le
grito.
Anna trago saliva y sus manos comenzaron a sudar abundantemente. “Pero
quien se lo dijo”
-No, no, no sé de que me estas hablando-dijo con nerviosismo-¿De donde
sacas esos disparates?
-De ningún lado, lo sé y punto, y te exijo una explicación, y la
quiero ¡Ahora!-la furia se dibujo en su rostro.
-Pues yo no tengo nada que explicarte, no he hecho nada malo y no sé
quien te habrá mentido de esa manera y conque fin, pero lo cierto es
que eso no es más que una mentira, una horrible mentira-dijo tratando
de parecer segura y ofendida.
-¡No mientas Anna!, ¡No quieras verme la cara de estúpido!, ¡Nadie
me lo dijo!-sus ojos sacan chispan y su furia iba en aumento-¡Yo te
vi!, ¡Te vi cuando venía camino a casa!, ¡Te estabas besando con otro
hombre!, Así que ¡No me vuelvas a repetir que no es cierto por que lo
es!, ¡Te vi!
Anna comenzó a temblar de miedo, sí él lo había visto no tenía ya
porque seguir mintiendo.
-Pues sí, sí, estas en lo cierto, estaba con otro-comenzó a llorar.
-¡Y todavía tienes el descaro de echármelo en cara!, Cómo pude ser
tan estúpido, como no me di cuenta antes de que ¡Me había casado con
una maldita prostituta!.
-No tienes porque hablarme así-sollozo.
-¡Y como quieres que te diga!, Oh Anna muchas gracias por verme la cara
de idiota todo este tiempo-dijo con sarcasmo.
-Perdóname-dijo entre lagrimas.
-¡Perdón!, ¡¿Cómo te atreves a pedir perdón!?-trato de dominar su
furia-¿Quién era ese?-pregunto de golpe.
Anna tembló con violencia, Hao no había descubierto a Yoh, todavía
podía salvarlo a él de la furia de su esposo.
-¿Quién era ese con el que te estabas besando?-repitió, exasperado
por el silencio de su mujer.
-¿Para que quieres saberlo?-dijo dejando de llorar.
-¿Cómo que para qué?, ¡Pues para matarlo a golpes!, ¿Qué creías?,
¡Que lo iba a felicitar por acostarse con mi mujer!-le grito.
-No, yo... yo no te lo diré-y lo miro desafiante.
-¿Qué?, ¡Te exijo el nombre de ese infeliz!
-¡No te lo diré!, ¡No te lo diré!-grito con violencia.
Esto fue el colmo para Hao, levanto su mano y le propinó una fuerte
bofetada, que la hizo tambalearse y caer estrenduosamente al piso.
Yoh caminaba tranquilamente por las calles, pensaba, buscaba las
palabras exactas con las cuales se enfrentaría a Tamao, de pronto
gritos lejanos lo sacaron de sus pensamientos, volvió el rostro y sintió
un vuelco en el corazón, a lo lejos distinguió la fuerte voz de su
hermano quien gritaba a todo pulmón, las ventanas iban iluminándose
poco a poco, y varios curiosos se asomaron para ver de donde provenía
tal escándalo.
Estaba paralizado, cuando distinguió la voz de una mujer que también
gritaba.
-Anna-murmuro con espanto.
Y echo a correr a toda velocidad.
Tamao y Len caminaban en silencio, de vez en cuando él dirigía la
mirada hacía su acompañante, quien miraba un fólder de color beige
que llevaba en la mano.
-¿Estas segura de todo esto Tamao?-le pregunto al fin.
-Sí, yo no sé porque todos me preguntan lo mismo-evito la mirada de él.
-Es que no pareces estar muy convencida.
-Pero ya no puedo continuar con esta situación, creo que ya no podría
sufrir más de lo que ya he sufrido, además tarde o temprano, él me lo
exigiría, es mejor así-lanzo un suspiro-Caminemos un poco más
deprisa, ya sabes lo que dicen, al mal paso darle prisa.
Len asintió con la cabeza, admiraba la valentía de esa mujer.
Corría a todo lo que sus piernas le daban, llego a la casa y trato de
mirar por la ventana, solo se veía la imponente figura de su hermano,
que gritaba con ferocidad y violencia, podía escuchar los tristes
sollozos de Anna y la desesperación por no saber lo que estaba pasando
lo estaba dominando, escucho el fuerte golpe y la caída estrenduosa de
su amante y esto lo hizo reaccionar.
Pero no sabía que hacer, miro con desesperación las calles vacías y
la impotencia amenazaba con invadirlo, cuando súbitamente recordó...
Bajo un peldaño del escalón y metió su mano debajo del tapete de la
entrada, y sus ojos brillaron al encontrarla...
Tomo la llave en sus manos y se dispuso a abrir.
Anna trato débilmente de levantarse, pero Hao dándole otra buena
bofetada la volvió a tirar al suelo.
-¡Ahora sí maldita!, ¡Vas a decirme quien es ese infeliz!
-No, ¡Nunca, lo oyes, nunca!-grito mientras se cubría la cara para
defenderse inútilmente del golpe que su marido le dirigió.
-¡Entonces, maldita perra, no me lo vas a decir!-estaba totalmente
fuera de sí, los celos y la indignación lo estaban haciendo
enloquecer-Pues entonces... – la levanto y volvió a arrojarla al
piso, esta vez Anna choco con el pico de la mesa y cayo en un golpe
seco, instintivamente se llevo su mano al vientre, sentía un dolor
agudo, punzante.
Hao iba a golpearla de nuevo cuando ella comenzó a llorar con fuerza.
-No, Hao, por favor-suplico, pero inútil, Hao estaba sobre de ella y le
propinaba una lluvia de feroces golpes-¡Estoy embarazada!-le grito.
Hao paró de repente, miro con asombro como Anna trataba de protegerse
el vientre a toda costa, por un momento en su mente nublada por los
celos, paso la absurda idea de que el bebé fuera suyo, y una mueca de
horror se dibujo en su rostro, pero al cabo de unos instantes, el amargo
recuerdo de sus vanos intentos por poseerla le llegaron de manera
violenta a su cabeza, no había duda alguna ya, ese niño no era suyo,
era del otro, de su amante.
Anna sollozo y miro suplicante a Hao, pedía a gritos callados piedad.
Pero Hao estaba lo suficientemente exasperado, enojado y embriagado por
los celos, como para hacerle caso.
-¿Es de ese maldito, verdad?-pregunto apretando los dientes.
-Sí-murmuro ella con débil voz.
-¿Por qué Anna?, ¿Por qué?-sus ojos se llenaron de lagrimas de rabia
y de impotencia.
-Por que lo amo, lo amo-confesó.
Hao sintió como la furia y la rabia iban en aumento, amenazando con
desbordarse de manera aún más violenta que la anterior, la confesión
de su esposa lo hizo arder en ganas de matarla a ella y al ser que
llevaba en el vientre.
-¡Maldita seas!-le grito-¡Ahora tu maldito bastardo va a morir!
Se hincó y aparto con ferocidad las manos de Anna que se aferraban a
sus entrañas, levanto la mano, estaba decidido, iba a acabar con el
hijo del infeliz que le robo a su esposa, no escucho las suplicas de
Anna, los ruegos, nada, estaba enloquecido por su sed de venganza, se
preparo para darle el golpe más duro y fiero que existiera, iba a darlo
cuando una mano detuvo la suya.
Se quedo inmóvil, sin saber que hacer, miro hacía arriba y vio el
enfurecido rostro de Yoh frente al de él.
Hao se incorporó en silencio, mirando a su hermano con asombro, las
preguntas ¿Qué hace aquí? Y ¿cómo entró?, Rondaban su mente, Anna
miro a Yoh con incredulidad, este con un movimiento de cabeza le señalo
que se hiciera para atrás, ella sin dudar obedeció.
-No la vuelvas a tocar-le dijo con frialdad en la mirada.
-Yoh, tú, tú no entiendes, ¡La tengo que matar!, ¡La voy a
matar!-grito con ímpetu.
Yoh lo sostuvo con fuerza, evitando que se abalanzara nuevamente sobre
Anna.
-¡Te dije que no la volverías a tocar!-dijo elevando la voz.
-Y yo te he dicho que tú no entiendes, ¡Esa!, Esa basura que se
retuerce ahí en el suelo, ¡Me engaña!, ¡La muy infeliz tiene un
amante! Y no conforme con eso, ¡Ella va a tener a un hijo de ese imbécil!
-Ella no tiene toda la culpa-dijo con tranquilidad.
-¿qué?-grito.
-Ella no tiene toda la culpa-repitió y miro a Anna.
-No, Yoh, no, no sé lo digas-suplico.
-¿Decirme que?, ¿De que hablas?-y lo miro confundido.
-No, por favor, Yoh-sollozo ella con ruego.
-¡Cállate! Y ¡Deja que me lo diga!-le grito con ferocidad Hao.
-Yo también soy culpable.
-¡Tú no tienes la culpa de nada hermano!, ¡La única culpable de todo
esto es ella!, ¡Ella!-trato desesperadamente safarse de los brazos de
Yoh-¡Suéltame!, ¡La voy a matar, a ella y a su maldito bastardo!
Yoh no se contuvo y le propino un fuerte puñetazo a Hao.
-¿Por qué?-murmuro.
-Escúchame, no vuelvas a hablar así de Anna y de su hijo, ya te dije
que yo también soy culpable, yo lo sabía, lo he sabido siempre-y lo
miro con el ceño fruncido.
-Yoh, tú... –murmuro confundido-Lo sabías, ¿por qué no me lo
dijiste?
-Lo siento, lamento haber sido un cobarde, por mi culpa, Anna-y la
miro-ve en que estado te ha dejado.
-Deja de defenderla, sí lo sabías, entonces también debes saber quien
es el amante de mi mujer, supongo que te lo contó, te exijo que me
digas quien es.
-No, Yoh, no-lo miraba con suplica.
-Todo saldrá bien-y la miro con ternura.
-Estoy esperando.
-Soy yo.
Hao se puso pálido al escucharlo, se tambaleo y cayó pesadamente sobre
el sillón, no podía ser, no podía creerlo.
-Yo soy el amante de tu mujer, yo soy el padre del niño que lleva en el
vientre.
-No, no, no es cierto, ¡lo haces para cubrirla!-se llevó las manos a
la cara y negó con la cabeza.
-Es cierto, tan cierto como que la amo, no quería que te enteras así,
pero tarde o temprano lo sabrías, así que ahora ven, ven y desquítate
conmigo, ven y mátame a mí, pero a ella y a mí hijo no los vuelvas a
tocar, ¿me oíste?
Hao levanto el rostro y lo miro con furia, ahora todo le quedaba tan
claro, por eso tanto tiempo juntos, por eso el perfume impregnado en su
ropa y el labial ensuciando el cuello de su camisa, porque se veían en
la escuela, se reían de él a sus espaldas, se levanto y se abalanzo
con furia contra su hermano, los golpes por ambas partes no se hicieron
esperar, pero era obvio quien llevaba las de perder.
Hao se hallaba debilitado por el dolor, por el cansancio que le producía
la decepción provocada al saber que las dos personas que más quería
en la vida lo habían traicionado de esa manera tan cruel.
Minutos después Yoh soltó a Hao quien lloraba a torrentes tirado en el
suelo.
Corrieron hacía la puerta, invadidos por la curiosidad que les producía
los gritos que a lo lejos alborotaban las calles vacías de la ciudad,
llegaron a la puerta y escucharon las suplicas y sollozos de Anna, los
gritos histéricos de Hao y las palabras frías y duras de Yoh, se
miraron a los ojos, ella contuvo la respiración y se quedo de pie,
escuchando, confirmando con cada palabra lo que ya sabía, pero aún así,
dolía, no era lo mismo haberlo visto y saberlo, que escucharlo de viva
voz de los involucrados.
Lentamente bajo los peldaños de la escalera, lloraba.
-¿Tamao?-pregunto su acompañante.
-Creo que ya no es necesario que hable con ella, será mejor irme, Yoh,
tarde o temprano volverá a casa, aunque solo sea por su obsequio-dijo
con lentitud y con un llanto amargo corrió por la oscuridad y la
soledad de las calles.
Yoh se acerco a Anna y la abrazo protectoramente.
-¿Estas bien?-pregunto preocupado.
-No debiste, no debiste-le dijo entre sollozos y aferrándose a su
cuerpo.
Hao los miraba con profundo pesar, se notaba a leguas cuanto se amaban,
se levanto y se acerco a ellos.
-Quédatela, yo ya no la quiero-y la miro despectivamente-¡Lárguense
de una buena vez los dos!, ¡No quiero volver a verlos en la vida!, ¡¿Me
oyen?!, ¡Nunca!-y tambaleándose subió escaleras arriba.
Yoh se incorporo y ayudo a Anna a hacer lo mismo, ella hizo una mueca de
dolor al levantarse.
-¿Estas bien?, ¿Puedes caminar?-la miraba sumamente inquieto.
Ella acaricio su mejilla con su mano y le sonrió tiernamente.
-Estoy bien, ahora lo estoy-y se sostuvo con fuerza de sus brazos.
-¿Y el bebé?-pregunto con angustia.
-Él también esta bien, lo protegí, no podía dejar que muriera-y
sonrió débilmente.
-De todas maneras te llevare a un hospital para que te revisen y te
curen todos esos golpes-y le beso con ternura la frente.
Comenzaron a caminar hacía la puerta, lo mejor era que se fueran de ahí.
-Yoh, ¿qué pasara con Tamao?-pregunto Anna.
-Yo creo que se lo diré mañana, lo primordial ahora es salir de aquí,
curarte y buscar algún sitio donde estar, además de prepararnos para
el gran alboroto que se armara-y la abrazo con suavidad-pero ya no
importa lo que suceda, porque ya estarás junto a mí, para siempre.
-Pobre Tamao, espero que ella lo tome mejor de lo que lo tomo Hao-y
lagrimas rodaron por sus mejillas.
-Hey, no llores, tranquila, no te preocupes, yo hablare con ella.
-No creo que sea necesario-escucharon al abrir la puerta.
Sus ojos se abrieron y se paralizaron por completo.
-Tamao lo escucho todo atrás de esta puerta.
La figura de Len Tao les sonreía con divertido sarcasmo.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 33: Un buen perdedor.
Yoh no se detuvo a preguntar, saco a Anna de la casa y pidió un taxi lo
más rápido posible, ya tendría tiempo para indagar, lo principal
ahora, por lo menos para él, eran Anna y su hijo.
Llego al hospital más cercano y pidió atención inmediata, las
enfermeras se sobresaltaron al ver el estado en que se encontraba la
joven mujer y de inmediato se realizaron las pruebas correspondientes.
Yoh esperaba pacientemente en la sala de espera.
Aún no podía creer que todo hubiera pasado tan rápido y de esa
manera, no le cabía aún en la cabeza que pronto un sin fin de
problemas caerían sobre ellos.
Rápidos pasos y voces familiares lo sacaron de su aturdimiento.
-Yoh, ¿cómo esta?-pregunto la angustiada voz de Pilika.
Él la miró, venía acompañada de su hermano.
-¿Qué hacen aquí?-y los miro confundido.
-Len nos aviso, Yoh, lo sabemos todo-Pilika se sentó a su lado.
-¿Qué quieres decir con que lo saben todo?
-Sabemos que eres el amante de Anna y que ella espera un hijo tuyo-la
voz de Horo Horo sonaba con absoluto rencor.
-¿Quién se los dijo?-pregunto asustado.
-A mí me lo contó Anna hace tiempo-lo miro con compasión-y aunque no
lo hubiera hecho, los vecinos se enteraron por todo el escándalo que
armaron y ahora media ciudad lo sabe.
-Era de esperarse-dijo Yoh con tranquilidad-Ya me lo veía venir.
-¿Y que piensas hacer al respecto?-le pregunto con el ceño fruncido
Horo.
-Primero, hablar con Tamao, es mi deber explicarle, decirle, luego ir
con mi familia, supongo que a estas horas Hao ya les ha de haber hablado
para decirles y les puedo asegurar que mi abuela no estará muy
contenta-suspiro-Solo deseo saber como esta Anna, ya después iré a
casa-los miro-Espero que cuiden de ella mientras arreglo nuestra situación.
-Por supuesto Yoh, no te preocupes-le reconforto Pilika.
Pasaron solo algunos minutos más y el doctor se presento.
-¿Algún familiar de la señora Asakura?-pregunto.
-Yo, soy su esposo-dijo Yoh mientras se incorporaba
Horo Horo y Pilika lo miraron desconcertados.
Bien-dijo el doctor cuando examino con la mirada a Yoh-Sea lo que le
haya pasado a su esposa, le puedo decir que no fue grave, ella y el bebé
están en muy buenas condiciones.
-Gracias-y pudo al fin respirar aliviado-¿Puedo verla?
-No, ahora duerme, le sugiero que la vea hasta mañana, la señora se veía
sumamente cansada, con su permiso-les dijo y se alejo a atender a otro
paciente.
-Lo ves, ella y el bebé están bien, no tienes de que preocuparte-le
animó la chica de azules cabellos.
-Sí, ahora, les encargo velar el sueño de Anna, yo, yo iré a hablar
con Tamao.
Les dirigió una sonrisa y salió decidido del hospital.
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Hao se levanto de la cama y salió a la calle después de avisar a Izumo
de lo ocurrido, caminaba sin rumbo fijo, con la vista perdida y el alma
totalmente adolorida.
La gente que lo veía pasar, murmura a sus espaldas, lo ocurrido había
llegado a oídos de extraños, era de esperarse, él era un Asakura y
como toda familia rica y pudiente, sus desgracias y dichas eran de
dominio popular, él lo sabía, siempre le había gustado eso, le
alimentaban el ego y la soberbia, pero en esta ocasión solo le
alentaban la desesperanza y la decepción. Lo miraban con tristeza y
pena, como sí fuera un discapacitado o algo peor.
Camino a través de las calles, con el cuerpo erguido y la cabeza en
alto, la gente no tenía que darse cuenta de cuanto dolor le causaba su
situación.
Ni él podía creerse todo lo que había sucedido la noche anterior,
todo había salido a relucir, él había quedado como un completo imbécil,
al no percatarse de que su esposa y su hermano le veían la cara, y lo
que más dolía, era que Anna tendría un hijo de Yoh, un bebé que había
protegido a capa y espada, por el simple hecho de que era de su hermano,
sabía de sobra que las cosas hubieran sido muy distintas sí el niño
hubiera sido de él.
Y muy a su pesar él seguía amando a esa mujer, la llevaba clavada en
el pecho, no podía aceptar el sencillo hecho de que no lo amara, peor aún,
que nunca lo hubiera amado, se había casado con él por tener compañía,
no por que de verdad lo quisiera.
Analizo por un momento la situación, Yoh había tenido razón en decir
que no toda la culpa era de Anna, tal vez él también era culpable,
siempre había sido tan autoritario con ella, siempre imponiéndose ante
sus deseos, nunca escucho lo que ella deseaba o quería, todo siempre se
hizo a su manera, su extenuante horario de trabajo le impedían verla,
jamás le expreso ternura, cariño, comprensión, sin en cambio, en Yoh
encontró todas aquellas cosas y viéndolo de un punto de vista
diferente, ellos se complementaban, ella siempre tan fría, tan distante
y él siempre tan alegre y tan optimista, hacían una pareja perfecta, a
pesar de ser totalmente diferentes.
Y eso le dolía, le dolía hondamente, siempre fue así, Yoh siempre
recibió más atenciones, cumplían sus caprichos y le dejaban jugar en
el lodo y contemplar la luna y las estrellas, le dejaban tener cuanta
mascota se encontraba, en el colegio era el más popular, se llevaba
siempre con todos y además tenía talento, un talento que siempre le
envidió, su hermano convertía garabatos en bellas composiciones de
arte, el mundo lo aclamaba, lo adoraba, Anna se fijo en él por sus múltiples
virtudes y no dudaba que su aún esposa amara hasta los defectos de su
tan “perfecto hermano”, Yoh jamás fue presumido ni egocéntrico,
sino todo lo contrario, siempre generoso, atento y con una sonrisa
dibujada permanentemente en su rostro, y aún así, Aunque su hermano le
hubiera arrebatado todo, todo lo que él siempre soñó tener, no lo
odiaba, no podía odiarlo, por que él inevitablemente también lo quería
y lo quería mucho, pero su traición y su orgullo no le permitían
aceptar el perdón y la redención absoluta de su ser.
Llego a la casa de estilo ingles y se detuvo a contemplarla, de todas
las personas que él conocía, ella era la única que lo comprendía,
que lo quería de manera infinita, que lo aceptaba cual es, tal vez ella
era lo que buscaba, la que lo haría olvidarse de Anna.
Llamó a la puerta y la doncella lo paso de manera inmediata, atravesó
el suntuoso recibidor y la encontró sentada en una mecedora, lo miraba
tiernamente y con los brazos abiertos, como una madre que desea consolar
a su hijo pequeño.
-¡Oh, Jean!-exclamo.
Antes de dejarse caer sobre su regazo, en medio de un llanto amargo.
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Suspiro hondo antes de entrar, abrió la puerta y encontró todo
exactamente igual, o casi todo, su esposa lo esperaba sentada en el
comedor, tenía grandes ojeras y señas de que había llorado durante
mucho rato.
Al escucharlo llegar, levanto la vista y le sonrió con debilidad y
amargura, o sí a esa expresión en su rostro se le podía llamar
sonrisa.
-Tamao, yo... –trato de comenzar.
-No digas nada Yoh, ya lo sé todo, ahórrate las explicaciones.
-No quería que enteraras de esa manera, pensaba decírtelo, pero las
cosas a veces no salen como uno espera.
Ella le señaló una silla.
-Siéntate, Yoh, no debes sentirte mal, hace mucho que lo sé-dijo con
tranquilidad.
-¿Qué?, ¿No entiendo?-balbuceo mientras se sentaba frente a ella.
-Horo y yo te vimos besándote con Anna, el día del recital de Navidad.
-¿Y porque no me reclamaste?, ¿Por qué no lo sacaste todo a la luz?
-Por que yo no soy una liosa como tu hermano, no quería creerlo, fui
una tonta y me vende por completo los ojos, no quería que nadie
sufriera, me he aguantado todo este tiempo-y una lagrima cayó sobre la
mesa.
-Oh, Tamao lo siento, lo siento tanto de verdad-y coloco una mano sobre
una de las de ella, Tamao quito rápidamente su mano.
-Yoh, basta, ya no sigas con esta farsa, *sé que piensas marcharte, ya
lo sé*
-Tamao, yo no sé que decirte, te he lastimado tanto, pídeme lo que
quieres y lo haré para tratar de compensar todo el daño que te he
causado.
-No, Yoh, yo no te puedo pedir nada *y no te detendré*-tomo entre sus
manos el fólder beige-¿ves esto?, es el divorcio, yo ya firme, solo
falta que tú lo hagas y entonces sí, *haz lo que tu quieras*-y le
extendió las hojas de papel.
Yoh las miro con detenimiento, tomo el bolígrafo que le ofrecía y
firmo en todas las hojas, después volvió a entregárselas a ella.
-¿Desde cuando lo tenías preparado?-le pregunto.
-Desde hace tiempo, decidí que ese sería el ultimo regalo que
recibieras de mí, Len me ayudo con el papeleo, fue difícil aceptar que
tú amabas a otra mujer y que tendrías al hijo que siempre deseaste con
ella-él se sobresalto al escucharla, también sabía lo del bebé, ella
sonrió conciliadoramente al notar su reacción-Ahora, mi querido Yoh,
ya eres libre, ya puedes estar junto a la persona que tanto amas, *sin
embargo recuerda que yo estaré aquí en el mismo lugar*, para lo que se
te ofrezca, cualquier cosa, *y sí solo tienes ganas de hablar, con
gusto escuchare*
-Tamao, muchas gracias, jamás pensé que lo tomarías de esa forma, yo
no tengo palabras para agradecerte lo buena que has sido conmigo.
-Tú felicidad es la mía, alguien hace mucho me dijo que cuando de
verdad amas a alguien, lo más importante es que esa persona sea feliz,
no importa que no sea contigo y *sí ella supo darte más amor* y *supo
llenarte más que yo*, pues ni modo, así es la vida, yo no podía
tenerte a mí lado a sabiendas de que no eras feliz, no, yo *claro que
se perder, claro que se perder*
-Lamento tanto, haberte involucrado de esta manera-lagrimas comenzaron a
caer por su rostro-Tú eres tan buena y yo, yo no merezco lo mucho que
haces por mí, aún ahora.
-Yoh, por favor *no tienes porque disimular, esas lagrimas están de más*-su
llanto la estaba quebrando por dentro-Perdón, no quise decir que no
fueras sincero, solo que estas haciéndome esto mucho más difícil, por
favor, *sí tienes que irte, vete ya*, tus cosas están donde siempre,
en caso de que te quieras ir, después de todo la casa es tuya, estas en
todo tu derecho de correrme para traer a vivir a Anna aquí.
-No Tamao, eso nunca, yo me iré con Anna a otro lado en lo que
arreglamos nuestra situación, yo no podría correrte, no después de
todo lo que te he hecho-se levanto-yo iré por mis cosas, las maletas
supongo están donde siempre-ella asintió con la cabeza-pues bien, voy
a arreglar todo aquí para después alquilar una habitación en algún
bonito hotel-y salió de la estancia.
Tamao lo miraba complacida, aunque no lo demostrara frente a ella, sabía
que su regalo lo había hecho muy feliz, pero muy dentro de ella, le dolía
demasiado toda esta resolución.
“Yoh, *sin embargo esperaba que te quedaras, pero el agua hay que
dejarla correr*-se mordió los labios con violencia-*Mientras yo me
tragaba palabras que no pude decir*”
Yoh no tardo mucho en bajar con una gran maleta azul marino, le sonrió.
-Pues bien, yo creo que ya me voy, tan solo espero que algún día me
perdones-dio media vuelta, comenzaba a caminar cuando ella lo llamó.
-¡Yoh!-grito, él volvió la cabeza-*Y sí el viento hoy sopla a tu
favor, yo no te guardare rencor*, no te preocupes *claro que sé
perder*, después de todo *no será la primera vez*, ¿sabes?-lagrimas
corrían traviesas por sus mejillas-*Hoy te vas tú, mañana me iré
yo*, *seré un buen perdedor*, tratare de ser fuerte y con suerte deje
de llorar algún día, comprenderé que *el mundo no cambiara*, y creo
que ya lo estoy haciendo-seco sus lagrimas y vio como Yoh giraba la
perilla-*Alguien sin duda ocupe tu lugar*-dijo en voz baja, Yoh ya se
había ido, para no volver jamás.
Y en su soledad lloro con desconsuelo.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 34: El recuento de los daños.
Izumo, el viejo y tranquilo pueblo de su niñez, tantos días felices,
tanta libertad, no concebía la idea de que estuviera ahí para una no
muy buena discusión.
Bajo del automóvil y suspiro, tratando de armarse de valor, se
enfrentaría, por fin, a la más grande de las tormentas.
Encuanto entro fue custodiado por dos grandes sirvientes de la casa,
parecía un reo llevado al matadero, lo condujeron al gran salón, aquel
viejo salón de reuniones y lo dejaron frente a la puerta sin ceremonia
alguna, Yoh sonó el gran gong y paso con solemnidad al interior.
Lo primero que vio fue el rostro fúrico de su abuela, parecía un gran
jaguar dispuesto a atacar, sentado a su lado el señor Yomei lo miraba
con profunda decepción, su padre trataba de consolar a su madre, quien
lloraba copiosamente en uno de los extremos del salón, del otro lado su
hermano mantenía un porte serio y rígido, tratando de disimular el
odio y el dolor que corría por sus venas.
Durante algunos minutos un incomodo silencio lleno de miradas asesinas y
suspiros profundos reinó en el salón, él estaba listo, recibiría su
castigo.
-Yoh Asakura, ¡Lo que hiciste no tiene nombre!-de repente grito su
abuela, todos al escucharla se estremecieron-¿Qué pretendías al
enredarte de manera sentimental con tu cuñada?
-Nada-murmuro.
-¡Más alto, no te escucho!
-He dicho que nada, abuela-su rostro se mantenía serio aunque sus
labios y su voz temblaban al hablar.
-¿Abuela?, ¡No vuelvas a llamarme de esa manera!, Yo jamás tendría
un nieto incestuoso-sus ojos sacaban chispas de infinito rencor-¿Sabes
el escándalo que has provocado?, ¿Sabes que has destruido a la dinastía?-el
mirar el apacible rostro de su nieto la llenaba de ira-Por lo que veo
no, y he de suponer que tampoco te importa.
-Supones bien, a mí nunca me importo su absurda dinastía ni nuestra
maldita posición, además no estas en posición de reprocharme nada, ya
que tú más que nadie te has encargado de cultivarme este rencor,
siempre preocupada por el que dirán, por las apariencias, pero nunca,
¡nunca en tu vida Kino Asakura te preocupaste por mí!-le grito.
-¡Mentira!, ¡Insolencia!, ¿Cómo te atreves a hablarme así?-la
anciana señora estaba al borde del colapso.
-Madre, por favor, no ve que le va a hacer daño-soltó de repente Keiko
quien se separaba de su esposo y corría hacía su madre con cara de
preocupación.
-¡Tú, cállate!, ¿Ves?, Ves lo que tus consentimientos han causado,
ve ante ti al mounstro insolente que has creado-dijo con rencor-A mí no
me vas a hacer tonta hija mía, sé de sobra que tu estabas al tanto de
todo y ¿qué hiciste?, Le cubriste las espaldas a tu hijo, ¡No te
importo que le causara un prejuicio a su hermano!, ¡A tú otro hijo!
Keiko se desmonoro en un llanto triste y amargo, Hao miraba con horror a
su madre e Yoh se atrevió a salvar la situación.
-Ella no sabía nada, ¡A ella no deben de juzgarla!, ¡El daño lo he
hecho yo!, ¡A mí es a quien deben castigar!, ¡Mi madre no sabía nada
de esto!-se apresuro a decir.
-Yoh... -murmuro entre sollozos su madre.
-Esa es la verdad, mi madre no me cubrió, mi madre jamás supo
nada-dijo con voz más tranquila.
-Nuevamente mientes, ¿Hasta cuando Yoh?, ¿Hasta cuando dejaras de
mentir?-esta vez fue la voz amarga de Hao la que hablo.
-Es la verdad.
-¡No quieras verme nuevamente la cara!, ¿Qué crees que no sabemos
nada?, Por sí no lo sabías nuestra familia cuenta con un informante
particular para cada miembro, él tuyo nos mantuvo siempre al tanto de
todos tus movimientos.
Yoh miro a su familia con sorpresa.
-Así es hermanito, tu informante viajo alrededor del mundo contigo, nos
mandaba fotos de cada uno de tus conciertos, nos mantenía informados de
tu situación, de tus amoríos-y agregó con sarcasmo-Sé que te comiste
un delicioso pastel llamado Jean.
Yoh miro a Hao con furia mientras trataba de dominarse.
-¡Yo no me comí nada!, Nuestra relación fue puramente inocente-se
defendió.
-Como sea, ese no es el punto a tratar-les interrumpió la abuela quien
comenzaba a hartarse-El punto es que el informante dijo que tu madre
estaba al tanto de todo desde un principio.
-Y sí les dijo eso, ¿por qué no les dijo desde un principio lo que
había entre Anna y yo?
-Por que el muy infeliz... -apretó los dientes con fuerza-¡El muy cínico
nos traiciono!, Decidió ayudarte, ¿y sabes porque?, Porque le diste
pena, ¡lo convenciste con tu absurda idea de que te habías enamorado
de Anna!-se levanto al tiempo que gritaba.
-No es una idea absurda, es la verdad-se defendió.
-Vamos Yoh, el amor no existe, esas son puras estupideces, no me salgas
ahora conque tú y Anna se enamoraron profundamente y por eso engañaron
a sus respectivas parejas-su abuela utilizaba un tono burlesco que le
irritaba.
-¡Pero es la verdad!-dijo empezando a perder los estribos.
-¡Patrañas!, Ese no es el motivo.
-Entonces según tú cual es, ¿qué quieres que te diga?, Que me enrede
con Anna para hacerte rabiar, para destruir a la dinastía, para dejar
sin matriarcado y heredero a los Asakura-la mirada que le dirigía a su
abuela era dura y fría-Pues estas muy equivocada, yo me enrede con ella
porque la amo, ¿me oyen?, ¡La amo!, Pese a quien le pese, ¡Yo amo
profundamente a Anna!
-Yoh, ¡cállate ya!-dijo con fuerza una voz.
Las miradas se volvieron, su padre se acercaba a él y lo miraba con
fijeza, de pronto y antes de que alguien pudiera parpadear o gritar, una
sonora bofetada sonó y retumbó por toda la casa, Mikihisha le había
pegado en una de sus mejillas.
-Quiero que te calles, no ves que ya has hecho mucho daño-señalo con
una de sus manos a su esposa, a sus suegros y a su hijo-Lo que has hecho
no tiene perdón, traicionaste a tu sangre, a quien según tú querías
con toda tu alma, involucraste a tu madre y todavía, ¡Maldita sea!,
Tienes el descaro de escudarte diciendo que todas tus acciones las
hiciste por amor, ¡Por favor!, Eres mi hijo y me duele el ver que todos
mis esfuerzos por educarte fueron vanos, ¿de qué sirvieron tantos
desvelos?, ¿Tanto dinero gastado para poder cumplir tus sueños?, ¿Para
que Yoh?, Contéstame, ¿para qué trate de reparar mi error dándote
todo?, ¡Sí de buenas a primeras vienes a destruirlo todo!, ¿En que
plano crees que quedamos tus padres?, Para nosotros viene el repudio, el
rechazo, porque no supimos educar a una criatura que pensamos era buena
y generoso, pero que salió ser la peor persona del mundo-agacho su
mirada-Estoy tan decepcionado de ti, Yoh, sí alguien me hubiera dicho
que harías esto, ten por seguro que jamás, ¡Escúchame bien!-lo tomo
de la barbilla y lo miro con repudio-¡Jamás, te hubiera rescatado del
río!, ¡Te hubiera dejado morir!, Preferiría mil veces que hubieras
muerto cuando todavía eras un niño, así tal vez no le harías daño a
nadie-lo soltó y se sentó a lado de Keiko.
Yoh no podía articular palabra, lo que acababa de decirle su padre le
había dolido mucho más que el golpe en su mejilla, había atravesado y
mutilado totalmente su alma, pero a pesar de todo ese dolor, él iba a
defender la verdad, su verdad.
-Es por eso-comenzó con voz más tranquila su abuela-que hemos decidido
que Hao determine el castigo de su esposa, en tanto que Tamao
determinara el tuyo-miro a su alrededor y parpadeo confundida-¿Y por
cierto donde esta?
-Tamao y yo nos hemos divorciado, ella también lo sabía todo y preparo
de inmediato los papeles para que estuviéramos legalmente separados, me
pidió que fuera feliz a cambio-explico y no pudo evitar sonreír con
ternura, para él Tamao había sido una buena esposa.
-¡Pero que estupidez!-bufo Kino, no le cabía en la cabeza que todavía
hubiera gente con buenos sentimientos en el mundo-Bueno no importa,
debido a esta inesperada y molesta noticia, no nos queda otro remedio
que cederle el derecho de Tamao a tú hermano, que en mi opinión es lo
más adecuado y sensato que podemos hacer-y con un movimiento de mano le
cedió la palabra a Hao.
-¡Piedad!, ¡Hijo, ten piedad!-imploro Keiko.
-¿Piedad?, ¿Me pides piedad madre?, ¿Suplicas piedad para quien no la
tuvo conmigo?-los ojos de Hao mostraban indignación-Pero a ti yo no
puedo negarte nada-se oculto tras la suplica de su madre para ocultar su
debilidad-Yo no puedo castigarte, en todo caso sería a Anna, pero yo
creo que con la golpiza que le di es más que suficiente, no sería
correcto castigar a una mujer embarazada.
Un murmullo general se disipo en el salón.
-¿Has dicho embarazada?-pregunto con asombro Kino.
-Sí, Anna esta encinta-repitió con voz ahogada Hao.
-¿Tendrás un hijo Hao?-su abuelo le pregunto incrédulo.
-Yo no, el niño no es mío.
-¿Cómo que no es tuyo?, ¿De quien más podría ser?-pregunto con
angustia su madre.
-Pregúntele a Yoh- y dirigió su seca mirada a la figura de su hermano.
Todos dirigieron sus curiosas miradas hacía Yoh quien permanecía con
el rostro serio.
-El niño es mío-dijo de golpe, provocando un estupor general-El hijo
que espera Anna, es mí hijo, alégrate abuela, ya tienes a tu
heredero-dijo esto ultimo con sorna-¿Qué no es lo que querías?, ¿No
deseabas fervientemente que tuviera un hijo?, Pues bien, lo voy a tener,
y Anna será su madre, ella lleva a un niño mío en su vientre.
Su madre se llevó las manos a la boca ahogando un grito de ¿felicidad?,
Su padre lo miraba con repugnancia, mientras que su abuelo sostenía a
la anciana matriarca para que no cayera al suelo de la impresión, Hao
solo respiro hondo y lo miro con tristeza.
-¡Eres un descarado!-grito la anciana después de reponerse-¡Un
insensato!, ¡Sí Hao se ha ablandado de pronto y se niega a castigarte,
entonces lo haré yo!
Todos se miraron con temor, la anciana bajo hasta donde Yoh permanecía
de pie, inmóvil, lo rodeaba como ave de rapiña a su presa, Yoh trataba
de controlar su nerviosismo, esa sería la ultima orden que acataría,
se paro frente a él y se aclaro la garganta.
-Agáchate-le ordeno, Yoh sin chistar le obedeció.
La anciana le propino dos fuertes bofetadas, saco de su bolsillo unas
tijeras y corto un mechón de cabello, lo llevó hasta un gran brasero
con llamas ardiendo y lo tiro a las llamas del fuego, luego volvió a
subir al lado de su marido.
Todos esperaban, aguardaban con impaciencia sus palabras.
-Desde hoy, tú, Yoh Asakura, has muerto para la familia, tú nombre será
borrado del árbol y de la dinastía, en cuanto a Anna Kyôyama, será
enviada junto contigo al exilio, yo misma me encargare que ninguno de
los dos vuelva a pisar territorio japonés en toda su vida-dirigió su
mirada a su hija, yerno, esposo y nieto-En cuanto a ustedes, no volverán
a pronunciar los nombres de las personas que causaron tal prejuicio,
desde hoy han muerto, no habrá contacto alguno, a menos que yo lo
ordene, y Hao, deseo que te divorcies lo antes posible y te busques una
nueva mujer, mi deceso se acerca y todos estamos de acuerdo en que Anna
ya no podrá sustituirme, Así que tú como único heredero es tu deber
Prever de hijos y matriarca a nuestra estimada Dinastía, es tú deber
preservar el orgullo de los Asakura-dijo con pasión.
De encontrarse en otra situación menos triste y penosa, de buena gana
le hubieran aplaudido.
-Así que, Yoh, vete y nunca más regreses-pronuncio.
-No tienes que repetirlo, lo sé y de buena gana lo haré, me llevare a
Anna, me casare con ella y por fin podré ser feliz-dijo con una
sonrisa.
Dio media vuelta y se fue, no sin antes dirigir una cariñosa mirada a
su madre.
Lo miraron partir sin saber que esa sería la ultima vez que se verían.
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-¿Dónde estará Yoh?-se pregunto en voz alta mientras se terminaba de
despertar.
Se levanto y se dirigió al baño, se miro en el espejo, las heridas
poco a poco comenzaban a desaparecer, se sonrió y pronto sintió un
leve gruñido en su estomago.
-¿Ya tienes hambre bebé?-dijo de forma cariñosa al tiempo que pasaba
su mano por su vientre-Esta bien, hablemos a la recepción y pidamos
algo rico de comer.
Tomo el teléfono que estaba a lado del buró y marco.
Hacían tan solo unos días que Yoh y ella vivían en un hotel, él le
había dicho que permanecerían ahí mientras se arreglaba la situación
y el chismorreo cesara, había sido un duro despertar para los dos,
mejor dicho para los tres, ya que su hijo aunque no estuviera presente,
también había sido presa del huracán, pero sabía que todo esto
tardaría más tiempo de lo que pensaban, como figura publica, Yoh se
había convertido en noticia nacional, y ya iban varias veces que los
miembros de seguridad del hotel sacaban a patadas a todos los
reporteros, fotógrafos y paparatzzis que se acercaban a la habitación
de ambos, buscando una buena noticia para sus periódicos y revistas,
claro que Yoh se había negado a hablar, ¿sí todo el mundo ya lo sabía
para que querían sacárselo de su viva voz?, Pasaba de largo y evitaba
a toda costa que fotografiaran a Anna, ella por su parte optó por
correr las cortinas y prescindía de salir.
Él servicio de la comida llegó treinta minutos más tarde, Anna pago y
lo despidió con una buena propina, se sentó en la cama y se dispuso a
esperar unos minutos más a Yoh, pero fuertes gruñidos salían de su
estomago.
-Al parecer no quieres esperar a tu padre ¿verdad?-sonrió con
ternura-Pues entonces ha comer, quiero que seas un bébito muy sano y
fuerte-tomo el tenedor y pico un par de sandías picadas, se las llevó
a la boca-Mmm, delicioso-exclamó.
De pronto fuertes llamados resonaron, dejo el tenedor y se dispuso a
abrir.
-¿Qué sucede?-le pregunto a un agitado botones.
-Señora, abajo, una señorita y un señor insisten en verla, yo les he
dicho que tengo estrictamente prohibido molestarla, pero insisten e
insisten, el servicio de seguridad esta tratando de sacarlos a la
fuerza, pero el joven, que es el más alterado, esta abajo, gritando y
armando un gran escándalo.
-¿Son periodistas?-pregunto Anna mientras arqueaba una ceja.
-No, o al menos no lo parecen, no traen cámaras ni nada que se le
asemeje, pero...
Fuertes voces se alcanzaban a escuchar por todo el hotel.
-¡Déjenme pasar!, ¡¿Qué no saben quien soy yo?!, ¡Maldita sea!, ¡Soy
Len Tao! Y exijo que se me deje pasar-los gritos familiares cortaron la
frase del botones.
-Déjelos subir-dijo con una sonrisa.
-Pero, pero señora, su, su-el pobre botones sudaba no sabía que
decir-bueno, el señor Asakura determino que usted no podía recibir
visitas.
-Pero él no esta, así que hágalos subir, ¡Ahora!-dijo enfurecida.
El botones suspiró resignado y se dispuso a bajar para calmar el
alboroto.
Al poco rato una Pilika toda despeinada y un Len con el rostro
enrojecido aparecieron ante su puerta.
-Pasen, pasen, y disculpen a todo ese ejercito de seguridad-dijo
mientras cerraba la puerta.
Ambos chicos pasaron y se sentaron en los cómodos sillones que había
en la habitación.
-¿Interrumpimos algo?-pregunto Len al ver la mesa llena de deliciosos
platillos y a su amiga todavía en camisón.
-No, en realidad sí, estaba por tomar un pequeño desayuno.
-¡Pequeño!, Anna, con toda esta comida podrías alimentar a todas las
tribus africanas del Congo-exclamo sorprendida Pilika, pero después
mirando un plato agregó-¿Es pastel?
-Sí, sí es pastel, ¿quieres un trozo?
-Claro, por favor, como sí no me conocieras Anna.
La chica rió divertida mientras que Len las miraba con fastidio “Dios
las hace y ellas se juntan”
-¿Por qué tanta seguridad?, Pareciera que Brad Pitt estuviera
hospedado aquí-pregunto mientras cortaba un trozo de pastel.
-Sí, lo sé, también es un fastidio para mí, pero Yoh así lo decidió,
no quiere que me entrevisten ni me tomen fotografías, cree que en mi
estado no sería saludable exponerme a tantos corajes, chismes y demás,
pero yo comienzo a aburrirme, pero le prometí esperar a que todo se
solucione.
Len y Pilika intercambiaron miradas nerviosas.
-¿Sucede algo?-pregunto asustada al ver el intercambio de miradas por
parte de sus amigos.
-¿Acaso no lo sabes Anna?-dijo Len con incredulidad.
-¿Saber que?, Díganme, ¡hablen!-dijo comenzando a alterarse.
-Vamos Anna, tranquila, no le hará bien al bebé-trato de
tranquilizarla Pilika.
-¿Le paso algo malo a Yoh?, Respóndanme-suplico con angustia.
-No, no le paso nada a Yoh, solo que creo que tu problema ya se
soluciono-dijo con tranquilidad Len.
-¿Cómo lo saben?
-A mí parecer todo el mundo ya lo sabe, creímos que Yoh ya había
llegado y hablado contigo, por eso venimos de visita, pero al parecer tu
no tienes razón de nada.
-¿Y que se supone que debo saber?
Len no le contesto, se dirigió hacía el televisor y lo encendió,
cambio de canal y cuando lo encontró se retiro para que tanto su novia
como Anna pudieran mirar.
Yoh aparecías rodeado de micrófonos y miles de flashes brillaban a su
alrededor, Anna distinguió a la escuela de música al fondo.
-Señor Asakura, ¿es cierto que su familia lo ha desconocido, humillado
y exiliado del país?-pregunto de pronto una reportera.
Anna se llevo las manos a la boca y ahogo un grito, el problema estaba
resuelto, pero a ella, a ella que castigo le dieron.
Len y Pilika se miraron con desconcierto al ver la mirada de horror en
el rostro de Anna, ellos pensaban que eso la haría feliz.
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Rodeado de miles de cámaras de televisión, invadido por miles de
preguntas y deslumbrado por la cantidad de flashes a su alrededor, Yoh
caminaba tratando de no perder la calma.
Todo esto le era sumamente difícil y no ayudaba el hecho de que se lo
recordaran, y menos ahora cuando también lo habían despedido de su
trabajo.
El director de la escuela lo estaba esperando, él había ido para
presentar su renuncia pero se encontró con la novedad de que los
directivos se le habían adelantado, no le quedó otra más que aceptar,
subió, tomo sus cosas y se despidió de los niños, como le habían
partido el corazón todas esas caritas tristes, le pidió de favor a la
nueva profesora que los cuidara mucho, pero en respuesta recibió una fría
y despectiva mirada por parte de ella.
-Señor Asakura, ¿es verdad que su jefe lo despidió por
inmoral?-escucho una voz masculina que le preguntaba muy cerca de su oído.
Sí, era verdad, su jefe había dicho que él era un mal ejemplo, un
hombre sin ética y sin escrúpulos, que no debía enseñar a un par de
niños inocentes el arte de la mentira, de la injuria, también le había
dicho que lamentaba que un gran genio resultara un inmoral y que apoyaba
la decisión de su familia.
Había salido de ahí desecho, por todo, por todos y justo cuando volvería
al lugar donde se sentía en paz una bandada de reporteros le habían caído
encima, como sí llovieran por toda la calle.
-Por favor señor Asakura respóndame-insistió uno de ellos-¿Es cierto
que su esposa lo dejó por otro?
-¿Es verdad que usted y su cuñada se veían en el salón de música?,
No le parece que los niños pudieron haberlos visto.
-Aclárame, ¿El hijo que espera su cuñada es de su hermano, el
reconocido abogado Hao Asakura o es suyo?
-¿No cree usted que su cuñada solo jugo con los sentimientos de ambos
y que el hijo que espera no será de otro?
Esa pregunta fue el colmo para Yoh.
-¡Déjenme en paz!-grito.
-Pero señor, respóndanos-dijo uno mientras le sacaba numerosas
fotografías.
-Déjenos hacer nuestro trabajo-argumento una joven reportera.
-No responderé nada, ahora déjenme pasar-dijo un poco más tranquilo.
Suspiró al ver que llegaba al hotel, de inmediato el equipo de
seguridad les cerro el paso a cada uno de los reporteros e Yoh pudo al
fin respirar.
Subió por el ascensor y entro a la habitación que compartía con Anna,
le sorprendió ver a Len y a Pilika ahí.
-¡Oh, Yoh!, Me enterado de todo por televisión-exclamo ella mientras
se arrojaba a sus brazos.
Len tosió.
-Nosotros nos vamos, creo que tienen mucho de que platicar-tomo a Pilika
de la mano y juntos salieron silenciosamente de la habitación.
-Tranquilízate Anna, no ves que le va a hacer daño al bebé-dijo
tranquilamente mientras acariciaba con dulzura su espalda, oh sí, eso
era la paz absoluta, ella y él abrazados, respirando su delicioso
aroma.
Ella seco sus lagrimas, se separo de él y se sentó en la cama.
-Tienes razón, solo que no se que va a pasar conmigo, ¿cuál fue mi
castigo?-pregunto al tiempo que le dirigía una amarga mirada.
Yoh se acerco a ella, la tomo por la cintura y recargo su cabeza en su
pecho, ella estaba sorprendida.
-Yoh... ¿cuál fue mi castigo?-repitió.
Él levantó el rostro y la beso con suavidad, probando una vez más de
ese delicioso néctar que le hacía perder los estribos y le pareció
que sabía aún mejor que antes, ya no tenía el amargo sabor de la
culpa.
-Tú castigo es quedarte conmigo para siempre-le murmuro.
Recargo su frente en la de ella y la contemplo por un muy largo rato.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 35: Sí tu supieras.
Pago la comida y se retiro del restaurante, no sabía él porque se empeñaba
en visitar todos los lugares en los que había estado con ella.
Camino por las bellas calles del centro, aquellas que pronto abandonaría,
faltaba tan solo una semana para regresar a Inglaterra, quería estar
alejado de la marea que bien sabía había provocado su querida primita.
No había querido darle la cara a Anna, ¿Y como podría?, Después dé
todo Jean fue una de las responsables de todo el horroroso caos que había
surgido en Tokio, y lo que más le molestaba era el hecho de que su
prima se dejara tomar fotografías y concedía entrevistas sin ton ni
son, y la muy descarada se jactaba de ser una de las favoritas para
casarse con el ahora divorciado Hao Asakura, lo decía de tal manera que
parecía que estuviera en una ardua competencia, que de adeveras
enamorada del ex de Anna.
Él propiamente decidió lavarse las manos y hacerse a un lado, no quería
verse inmiscuido en dimes y diretes de la sociedad, lamentaba no poder
ayudar a su mejor amiga, veía con rabia cada reportaje, cada
entrevista, cada nota llena de morbosidad.
“Es como estar en Holliwood”, había exclamado una vez, al ver por
T.V, como una gran muchedumbre armada por micrófonos, grabadoras y cámaras
fotográficas perseguían a Yoh a través de la ciudad.
Sentía pena ajena cada vez que miraba a Anna por televisión, siempre
oculta tras unas cortinas rosadas, y se llenaba de indignación al ver
como los Asakura y en especial Hao manejaban la situación, siempre
tranquilos, calmados, como sí nada hubiera pasado, como sí Anna e Yoh
hubieran dejado de existir.
Se detuvo frente a un aparador y miro con desilusión los bellos
vestidos de novia que exhibían en ese lugar, sería por estas fechas en
la que él estaría contrayendo matrimonio, lanzo un suspiro y decidió
marcharse de ahí.
-¡Hey Lyserg!-escucho que gritaban, volteo y se encontró cara a cara
con Pilika y Len, la pareja que justamente no quería encontrar.
-Hola-dijo sin emoción y haciendo un gesto de desdén con la mano
mientras miradas de odio eran intercambiadas tanto por él como de parte
del menor de los Tao.
Pilika casi tuvo que arrastrar a Len para llegar a donde estaba Lyserg,
para ella todo era tan fácil, su carácter alegre y hasta a veces
impetuoso no le hacía ver que algunas situaciones eran sumamente
incomodas, en especial para aquellos que les es difícil olvidar.
-Cuanto tiempo sin verte, ¿qué ha sido de tu vida?-pregunto con
aquella candorosa sonrisa que la caracterizaba.
-Nada interesante, regresare a Inglaterra en pocos días, mi familia me
necesita.
-¿Problemas?-pregunto con cara de preocupación.
-No, no para nada, solo que me extrañan y desean verme, es todo.
-Además Pilika cualquier problema es diminuto en comparación con el
que se ha suscitado en este lugar-esta vez Len hablo, había fastidio y
sarcasmo en su voz-No te culpó Diethel por quererte ir de aquí, te ha
de dar vergüenza como tu prima se exhibe como una cualquiera, como una
trabajadora de esquina-y rió con ironía.
-¡Cállate Len!-le reprendió la chica-No le hagas caso Lyserg.
-No Pilika, esta vez tiene razón-Len abrió los ojos enormemente por la
sorpresa y Lyserg disfruto ese momento como nunca-El comportamiento de
mi prima no es lo más moral que digamos, yo me he opuesto a que de
entrevistas y se catalogue a sí misma como la mejor candidata para ser
una Asakura, que yo sepa no es un concurso.
-Pues Hao lo ha puesto así, le ha dolido tanto lo que sucedió que
busca con quien olvidar sus penas, él muy iluso cree que le esta dando
celos a Anna-rió divertido-Me da pena, sí él supiera que Anna esta de
lo más contenta, te apuesto lo que quieras que ya se habría casado con
la primera idiota que se le aventara y le besara los pies.
-¡Len! No deberías hablar así-le dijo Pilika.
-Vamos cariño, esa es la verdad, le pese a quien le pese es la verdad,
¿no crees Diethel?
-Sí, por muy dura que sea la realidad una la tiene que
aceptar-suspiro-En fin, ¿han visto a Anna?, ¿Cómo esta?
-Esta bien, al igual que el bebé, Yoh ha procurado que nada de esto le
afecte, pronto ellos también se irán-dijo con tristeza la chica de
cabellos azules.
-¿Adónde?
-Nadie lo sabe, no han querido decir nada, ya sabes, para evitar a todo
ese enjambre de reporteros que parecen perseguirlos como si ellos fueran
el panal-dijo con tranquilidad Len.
-Ya veo, ¿quién diría que todo terminaría de esta manera?, Jamás
creí que la vida diera tantas vueltas.
-Es el destino Diethel, él siempre se divierte con las personas, las
separa, las destruye, las vuelve a juntar, es un ser caprichoso y cruel
y jamás intentes desafiarlo, en especial cuando se mete en los asuntos
del corazón, lo mejor es aceptarlo.
-Pero el destino se puede cambiar-filosofeo Lyserg.
-Sí así es, pero solo con sus elegidos, él tiene una vida determinada
para todos desde que nacemos, solo a sus favoritos les da la oportunidad
de cambiar, solo a aquellos que creen fielmente en él tienen la
oportunidad de cambiar, de modificar, sin en cambio a los que nunca
creyeron en él, les hace ver su existencia de la forma más dura que se
le ocurra, un caso es Anna, ella fue victima de él, pero de cierta
forma le esta agradecida.
-¿Por qué?, Le quito su posición, su marido, su reputación, ¿por qué
esta agradecida?-pregunto confundido.
-Es simple, porque le entrego al amor de su vida, le dio la oportunidad
de volver a ser feliz, la destruyo sí, pero al igual que el fénix, le
dio la oportunidad de resurgir de las cenizas-dijo con una gran sonrisa
Pilika.
-Sí, tal vez tenga razón-miro a la pareja con detenimiento-¿saben?,
Creo que el destino me ha ordenado algo.
Pero antes de preguntar de que se trataba, Lyser extendió su mano hacía
Len, Pilika lo miraba perpleja.
-Borrón y cuenta nueva-le dijo con una sonrisa sincera.
Len dudo por instantes pero después extendió su mano y estrecho la de
Lyserg con fuerza.
-Fue todo un placer competir contigo, tenías razón, tu siempre ganas.
-Así es y es porque...
-Eres un favorito del destino-rió Lyseg.
-¿Alguien me puede explicar que esta sucediendo aquí?-pregunto una muy
confundida Pilika.
Ambos chicos se miraron y rieron con sorna.
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-Yoh, Yoh-dijo con lentitud mientras movía al chico que tenía a
lado-Yoh, despierta.
-Mmmm, ¿Qué?, ¿Qué sucede?-dijo el chico todavía entre sueños
mientras trataba de incorporarse, se talló los ojos y dijo-¿Te ocurre
algo?, ¿Te sientes mal?
-No, en realidad... –se sonrojo.
-¿Qué sucede?, Vamos, dime-dijo el muchacho comenzando a preocuparse.
-Es que tengo antojo de un pastel de limón, melón con crema chantilly
y nueces de la india-lo miro con ternura-¿Podrías salir y comprarme lo
que te pido?
-Amor, ¿no te has dado cuenta de que horas son?, Por sí no lo habías
notado son las tres de la mañana, ¿de donde pretendes que saque todo
eso?
-Ya sé, pero es lo que TU hijo quiere-hizo un gracioso puchero.
-No, no, eso no, no hagas eso Anna-ella profundizo su gesto-Nunca puedo
contigo-y le dio un beso en la punta de su nariz.
-¿Entonces sí vas a ir?-pregunto.
-¿Me queda otra opción?-se levanto y comenzó a vestirse-En verdad
Anna no se como le haces para que te cumpla tus caprichos.
-Los míos no, los del bebé-se levanto y lo abrazo por la espalda-Además
lo haces por que me quieres, si tu también tuvieras antojos en la
madrugada yo iría por ellos-rió –por fortuna los hombres no sufren
de ese mal.
-¿Eso crees?-pregunto divertido-pues déjeme decirle señora que esta
usted muy equivocada-se volteó para quedar frente a ella-yo también
sufro de antojos y casualmente me ha llegado uno en este instante.
-¿Cuál?-pregunto confundida.
-Este-la tomo por la cintura y la pego a él, y antes de que ella
pudiera reaccionar se encontraba fundida en un placentero y quemante
beso.
Yoh profundizo el beso explorando cada parte de la dulce fruta que era
la boca de Anna, ella se dejo guiar y lo abrazo por el cuello.
-¿Contento señor?-le pregunto con una sonrisa cuando se separaron.
-Sí, ahora ya puedo ir por tus encargos.
-¿Sabes?, ya no quiero nada, ahora se me antoja-puso su mano en su
barbilla e hizo el gesto de que pensaba-Se me antoja que te quedes junto
a mí y me abraces.
-Eso es fácil-dijo, se recostó e invito a Anna a hacer lo mismo,
cuando ella estuvo junto a él la rodeo con sus brazos de manera
protectora-¿Así esta bien?-le pregunto cuando la tuvo bien sujeta.
-Sí, así esta mejor-recostó su cabeza en el pecho de Yoh-Mi amor, ¿cuándo
nos vamos a ir de aquí?
-Cuando tu quieras y dispongas-contesto acariciando con suavidad su
mejilla.
-Pues yo quiero irme lo antes posible, ya no soporto más esta situación.
-Entonces, sus deseos son ordenes señora-dijo riendo alegremente.
-En tal caso, iré por mis cosas a casa de Hao.
-¿Estas loca?, No claro que no, tu no vuelves a esa casa-la sujeto con
más fuerza-No quiero que te vuelva a pegar como aquella vez, no, no
iras-dijo tajantemente.
-Yoh, amor, escúchame-se levanto un poco para mirarlo a los ojos-En esa
casa hay muchas cosas que son mías, que yo compre con esfuerzo y con mi
dinero.
-No, ya te he dicho que no, yo te daré todo lo que tu quieras, te
comprare todo lo que me pidas pero no regresaras.
-No se trata de eso, yo sé que tu me comprarías Venecia si pudieras,
pero no, ese no es el caso, hay cosas muy valiosas que he tenido desde
chica y no voy a dejarlas a merced de Hao, son recuerdos, además ahí
tengo la partitura que me regalaste en Navidad, quiero ir Yoh, nada me
pasara-separo un mechón de la cara de su amante-Hao no hará nada, y
esta vez yo no me voy a dejar.
-Esta bien-dijo con resignación-Sí esa es tu decisión yo no te voy a
detener, confío en ti.
-¡Por eso te adoro!-exclamo y le dio un beso fugaz en los labios, se
separo y lo miro con ternura para después tomarlo de la nuca y
acercarlo a ella apoderándose de sus labios en un beso aun más intenso
que el anterior.
-Yoh-murmuro cuando terminaron.
-¿Dime?
-¿Sabes?, En verdad no voy a poder dormir.
-¿Por qué?-pregunto sonriendo
- porque de verdad quiero pastel de limón-dijo en un lindo tono
infantil-Ve por favor.
Yoh sonrió resignado, termino de vestirse y después de darle un corto
beso a Anna salió de la habitación.
-Tu padre es un gran hombre, nos traerá el pastel que tanto
quieres-dijo mientras pasaba su mano por su vientre y daba un gran
bostezo, se recostó pensando en su rico pastel de limón.
Cuando Yoh regreso con el pastel a eso de las cuatro de la mañana,
encontró a una Anna profundamente dormida y completamente destapada,
suspiro cansado para después sonreír con satisfacción, ahora ella
dormía junto a él.
Dejo el pastel en la mesa, se cambio de ropa y se acostó a su lado.
Tomo las cobijas y las coloco encima de ellos.
-Todo lo que hago por esta mujer-dijo divertido al tiempo que le besaba
sus rubios cabellos-Duerme bien amor, y tu también hijo mío, mañana
comerán su pastel-la abrazo por la cintura y cayó profundamente
dormido.
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Horo Horo llevaba días sin salir de casa, todos esos reporteros lo volvían
loco con sus preguntas sin sentido y los flashes de las cámaras lo hacían
enloquecer, como odiaba las fotografías.
-Yo él otro, bah, eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida,
¿cómo pueden creer que Tamao le sería infiel a Yoh conmigo?, sí eso
solo ocurre dentro de mis sueños guajiros-se tiro sobre el sofá-sí de
eso pido aunque sea tan solo un poco, ella nunca va a fijarse en mí,
pobre Tamao, a pesar de todo a ella también la han molestado con sus
entrometidas y nada profesionales preguntas, por eso nunca quise ser
artista, siempre metiéndose en la vida de uno, que sí ya te casaste,
te divorciaste, te volviste a casar, ¡patrañas!, Yo hubiera preferido
irme y llevarme a Tamao antes de todo esto estallará, sí tan solo
hubiera tenido el valor para enfrentarla, para decirle, ¡Oh Tamao!, *Sí
tu supieras que tu recuerdo me acaricia como el viento*, aquellos días
en Francia, el día en que te conocí, tantos momentos, tu siempre
confiando en mí, siempre viéndome como un amigo, nunca te has
percatado de *que el corazón se me ha quedado sin palabras para decirte
que es tan grande lo que siento *, pero soy un cobarde, debería estar
de frente diciéndotelo, no aquí a solas en mi habitación donde jamás
podrás oírme, como me gustaría que llegaras, abrieras la puerta y me
dijeras: Horo Horo *Sí tu supieras como te ansia cada parte de mi
cuerpo *, pero no, nunca lo harás, tú aún amas a Yoh, pero Tamao, yo,
yo te haría olvidar...
-¿Olvidar que?-dijo de pronto una voz que por poco lo mata de un susto.
-¿Tamao?-pregunto confundido.
-¿A quien esperabas?, ¿A Nicole Kidman?-pregunto con burla.
-No, pero ¿Qué haces aquí?
-Solo venía a visitar, Pilika iba de salida y me dio permiso para subir
y aquí estoy, ahora dime, ¿qué es lo que tu me harías olvidar?
Horo Horo comenzó a temblar, era ahora o nunca, estaban solos, ella ya
era una mujer divorciada, libre, ahora ya podía confesar sus
sentimientos.
-Siéntate-le pidió, la chica ocupo una silla cercana-Lo que voy a
decirte lo he pensado mucho, de verdad mucho, y es muy difícil para mí,
te pido que no hables ni digas nada hasta que yo haya terminado, ¿de
acuerdo?-tomo aire y continuo-Veras Tamao yo desde hace mucho quería
decirte, decirte, tantas cosas-estaba muy nervioso-cosas *como palpitan
tus recuerdos en el alma *-golpeo con fuerza el piso con su pie al
percatarse que esa frase no tenía nada de sentido, pero la chica ni se
inmutó-No sabes lo que siento *cuando se queda tu presencia aquí en mi
pecho *, es una sensación que ahoga, que aprieta, yo quiero decirte...
–tomo más aire y grito: *Ven entrégame tu amor *-la chica saltó,
pero evito emitir sonido alguno, lo había prometido-Sí, así es, yo te
amo, te amo Tamao desde el primer momento en que te vi, me gustaría que
tu me dijeras lo mismo *para calmar este dolor de no tenerte *, pero yo
sé que no lo harás, pero de verdad no sabes lo feliz que me harías sí
tan solo lo dijeras *para borrar con tus caricias mis lamentos *, *para
sembrar mil rosas nuevas en tu vientre *.
Se acerco a la chica y tomo sus manos entre las suyas.
-Tamao, *ven entrégame tu amor *, ¿es que acaso no puedes ver *que
esta mi vida en cada beso para darte *?-la miro con ternura- *y que se
pierda en el pasado este tormento *, por que has de saber *que no me
basta el mundo entero para amarte *
La chica no contestaba simplemente temblaba, jamás se había imaginado
que Horo Horo tuviera tan profundos sentimientos hacía ella.
Él se levantó y comenzó a pasearse por la habitación mientras
hablaba.
-*Sí tú supieras que es como un grito que se estrella en el silencio *
el no haberte dicho desde hace mucho todo esto que siento, *este vacío
de tenerte solo en sueños *, no sabes cuanto tiempo he sufrido con este
amor callado, me he reprochado una y mil veces por no habértelo dicho
en el momento oportuno *mientras me clama el corazón por ser tu dueño
*, debí de habértelo dicho aquel día en la cafetería, cuando aún
estábamos en París, pero tú me diste la noticia que sin saberlo nos
derrumbo a los dos.
-Horo, yo-se levanto y lo miro a los ojos.
-No digas nada, *sí tu supieras como desangran en tus ojos mis anhelos
*, cada vez que te veo, *cuando me miras sin saber que estoy muriendo
por entregarte la pasión que llevo dentro *
-Por favor, ya no sigas-suplico y desvió su mirada-Creo que lo mejor es
que me marche
Se dirigía hacía la puerta cuando el joven del norte la tomo de un
brazo y jalándola la envolvió en un fuerte abrazo.
-No, no te vallas, no otra vez, ¿no ves *que sin medida estoy dispuesto
a enamorarte *?, Yo te daré tiempo, sé que lo necesitas, yo te prometo
que te haré olvidar a Yoh, por favor dame la oportunidad, *borra por
siempre de mi vida, todas las lagrimas que habitan en cada noche sin tus
besos, en el rincón de mis lamentos *, no ves cuanto sufro y cuanto has
sufrido tú, permíteme hacerte feliz, *ven y entrégame tu amor *-Ambos
comenzaron a llorar en un grito desesperado por volver a ser feliz, por
volver a confiar-Tamao te juro *que no me basta todo el tiempo para
aparte *
La chica logro safarse del abrazo y miro a aquel chico siempre alegre y
confiado llorando amargamente, suplicándole un poco de amor, él se lo
merecía y tal vez ella también, después de todo podía aprender a
amarlo.
-Horo Horo yo, yo te daré una oportunidad-murmuro.
Al joven se le iluminaron los ojos de felicidad, abrazo a la chica y
deposito un suave beso en sus labios.
-No pudiste haber tomado una decisión mejor.
Le dijo para después besarla con infinita pasión.
CONTINUARA... Subir
CAPITULO 36: Tal vez.
La llevó en su auto y le prometió esperarla afuera, por ningún motivo
y bajo ninguna situación iba a dejarla sola, confiaba en ella, sí,
pero no confiaba para nada en su hermano y en su violencia.
Anna se quitó las gafas oscuras y saco de su bolso las llaves de su
antigua casa, todo por fin había acabado, las maletas en el auto, los
boletos comprados, los papeles de divorcio firmados, solo faltaba
recoger todos sus bellos recuerdos de aquella casa que alguna vez fue su
hogar.
Entró con cautela, aunque sabía que no había nada que temer, era
mediodía por lo tanto Hao estaría resolviendo sus importantes
problemas de trabajo.
Suspiro, pero una ronca voz la hizo estremecer.
-¿Qué haces aquí?, ¿No me digas que Yoh te repudio y haz venido a
ver sí te acepto otra vez?
Giro su cuerpo y se encontró cara a cara con el mismísimo Hao.
-No, solo he venido por lo que me pertenece-contesto, tratando de sonar
fría aunque el recuerdo de la violencia de Hao la llenaba de miedo.
-Que yo sepa, aquí nada te pertenece, aquí no hay nada tuyo, ahora
hazme el favor de largarte-dijo con odio.
-No, no me iré, aquí hay cosas que yo compre, que yo traje conmigo
cuando me case contigo-dio media vuelta y se dirigió hacía las
escaleras.
-¡No te atrevas Anna Kyôyama!-corrió con violencia hacía ella-No me
obligues a sacarte a la fuerza-dijo mientras la tomaba de uno de sus
brazos.
-¿Te atreverías?, ¿Serías capaz de volverme a pegar?- su voz sonaba
dura, soltó con fuerza su brazo-Yoh esta afuera, esperándome, con uno
solo de mis gritos él va entrar y te aseguro que ya a ninguno de los
dos nos importan las consecuencias-lo miro con frialdad-Ahora hazme el
favor de dejarme ir por mis pertenencias.
-¡Descarada!, Mira que traer a tu amante-resoplo con desagrado y
mirando como ella se perdía escaleras arriba.
Suspiró y se asomó por la ventana, sí, en efecto, Yoh esperaba
recargado en el auto, sus ojos cubiertos por gafas de sol y sus cabellos
volando por el viento.
Envidiaba tanto a su hermano, él se había quedado con lo que más había
querido en su vida, el tan solo verla le hacía hervir la sangre de pasión
y de amor, tal vez podría arreglar la situación, tal vez podría
solucionar su error, tratar de convencerla, tratar de hacerle entrar en
razón, así que decidió que eso era lo mejor, lo intentaría, hablarían
y quizás ella regresaría.
Yoh esperaba pacientemente, su mirada fija en la casa, sus pensamientos
un tanto intranquilos, miro como Hao se asomaba por la ventana y se
sobresalto, quiso correr entrar y llevarse Anna, pero no, él le había
prometido esperar, pretendió que no había visto nada. “Todo saldrá
bien”, se repitió una y otra vez por su mente.
Anna recogía con mucha prisa cada una de las cosas que sabía eran muy
suyas, quería marcharse de una buena vez de ese lugar, acabar de una
buena vez con esa pesadilla, doblo con cuidado su ropa y metió hasta
debajo de su maleta el pequeño trozo de papel pautado que Yoh le había
dado en Navidad, estaba en eso cuando su mirada se poso en una fotografía
en especial.
Se acerco y la tomo en sus manos, era la foto de su boda, en la cual
posaba sonriente a lado de un Hao que sonreía satisfecho y optimista,
la miro con cuidado, aquel día le había prometido amarlo y respetarlo
cada uno de sus días, ¿pero como hacerlo sí por él no sentía más
que profundo cariño?
-Sí tan solo hubieras sido más comprensivo, hubiera podido llegar a
amarte-dijo en voz alta y dejando la fotografía en su lugar.
-Aún no es demasiado tarde para cambiar-escucho que le decían por atrás.
Parado en el umbral de la puerta de la habitación Hao la miraba con una
sonrisa tímida en su rostro.
-No, ya no, nunca lo has hecho y nunca lo harás-dijo volviendo a su
atareada tarea.
-Anna, por favor, hablemos-se acerco a ella y la miro suplicante-por
favor.
-No, ya no-desvió la mirada.
-Sí, *tal vez será, que esta historia ya tiene final *-su voz sonó
triste y se sentó en la cama.
-¡Vaya!, Hasta que lo entiendes-dijo ella con ironía.
-*No sé porque, hoy te siento tan distante de mí *, sí siempre
pudimos charlar.
-¿Acaso será porque ya no hay nada entre nosotros?-suspiro con
impaciencia-Hao no le encuentro caso a todo esto.
-Es que yo no me puedo resignar, *y a pesar que lo intento de nuevo, tal
vez llegue tarde, ya no hay nada que hacer *-tomo una de sus blusas y
aspiro el penetrante aroma de su piel.
-Exacto-dijo mordaz-Ya no hay nada que hacer, No insistas, ¡Ya no hay
nada entre nosotros!, ¡Porque no entiendes que ya no te amo, que nunca
lo he hecho y que nunca lo haré!-y le arrebato con violencia su prenda.
-Es que no puedo resignarme *y no puedo creer que el tiempo que hemos
tenido tal vez se nos gasto *-acerco su rostro al de ella.
-Pue créelo, porque es así, ¡Entre nosotros ya no queda nada!,
Entiende, ¡Nada!-y sus ojos fueron témpanos de hielo.
Hao suspiró y se recostó sobre la cama, Anna prosiguió sacando cosas
del armario y guardándolos en su maleta.
-Anna ¿recuerdas cuantas noches pasamos aquí?, Dime recuerdas cuantas
noches te ame con infinita pasión y amor-se recargo en uno de sus
brazos para mirarla.
-Sí, sí me acuerdo-dijo desviando la mirada y sonrojándose levemente
al recordar cada una de las veces que fue su mujer.
-Lo ves, ¿entonces?, Porque no puedes, porque no quieres.
-Porque no-lo miro a los ojos-y para que enteres muchas veces tuve que
fingir, casi nunca quedaba satisfecha, siempre faltaba algo, ¡Me
faltaba sentir amor para poder disfrutar el acto sexual!-su voz se
suavizo al ver la cara pálida de quien fuera su esposo-Lo siento no debí
decir eso, de verdad lamento no haberte dado una noche entera y
placentera-desvió la mirada y prosiguió con su labor.
-¿Y supongo que mi hermano te satisface en todos los sentidos?-le
pregunto recostándose totalmente y mirando hacía el techo, su voz tenía
un toque de amargura e ironía.
-¿De verdad quieres saber?-lo miro y Hao emitió un leve sonido en señal
de asentimiento-Pues sí, con él me siento llena, plena y no te diré más.
-Te aseguro que yo tampoco quiero saber más, ni siquiera sé porque me
tome la molestia de preguntarte, eso se nota a simple vista, la prueba
viviente de tus palabras es ese niño que esperas de él.
-Basta ¿quieres?, Esto ya no tiene sentido-miro con atención el
armario-Me faltan los cajones-se agacho y comenzó a revolverlos.
-¿Sabes?, No te culpo Anna, porque *tal vez fui yo quien no te dio una
noche entera *
-¿Qué me tratas de decir?-pregunto sin dejar su labor.
-Eso, que yo siempre estaba trabajando, siempre ocupado, fuera de casa,
he pensado que *tal vez nunca te he dado lo que tú esperabas *, y no me
refiero a lo material-Ella no respondía iba del armario a la cama y así
sucesivamente, parecía que no lo escuchaba o más bien que no quería
escucharlo, sin embargo él prosiguió- *No estaba cuando me necesitabas
*, siempre dándote la espalda, debí ser más paciente, más cariñoso,
*tal vez no te escuche *
-En eso tienes toda la razón, nunca, nunca en todo lo que estuvimos
casados me pusiste la más mínima atención a lo que decía a lo que
quería, ¡Siempre queriendo hacer tu maldita voluntad!-apretó sus puños
y acomodo una parte de su ropa interior.
-Lo siento y no sabes cuando, he sido un estúpido, *tal vez me descuide
* y por eso preferiste buscarte a alguien que llenara todos aquellos
huecos que yo jamás supe llenar-su voz amenazaba con quebrarse-*Tal vez
se me olvido que yo te amaba *
Anna no contesto siguió con lo que estaba, aunque le parecía increíble
escuchar al soberbio y orgulloso Hao Asakura suplicar, y reconociendo
ante ella sus errores.
-*Tal vez será que por ahora ya no hay nada que hablar *, lo hecho,
hecho está y ya no lo podemos remediar, yo jamás podré borrar de tu
memoria todo lo que te dije aquella noche y la manera tan cruel con la
que te trate, *tal vez esta vez, necesitemos tiempo para pensar *
-Yo no lo creo, ya no hay nada que pensarse, o por lo menos yo ya no
tengo nada, absolutamente nada que pensar, mi futuro y mi destino los
tengo muy claros-se paro y lo miro con compasión-Hao deberías
resignarte de una buena vez.
-¡No puedo!, Que no entiendes que yo todavía te amo-buscaba un buen
argumento-ya sé *yo por mi parte propongo intentarlo de nuevo volver a
empezar -la miro con la esperanza en sus ojos- que no te das cuenta *que
por más que lo pienso no encuentro una sola razón para vivir sin ti
*-suspiro con tristeza.
-No Hao, ya no, no intentaremos nada, yo amo a Yoh, me iré con él a
otro país, cumpliremos el castigo que nos impuso tu abuela, además
aunque quisiera ya estamos divorciados, tu familia no volvería
aceptarme, buscas a una nueva esposa y yo voy a tener un bebé que no es
tuyo, así que por favor deja de insistir-metió la ultima prenda.
-Pero eso podemos arreglarlo-se levanto de un salto y tomo las manos de
ella entre las suyas-Yo podría pasar por el padre del bebé, la abuela
casi no opondrá resistencia, ya que te quería de matriarca y podemos
casarnos una vez más, con una sola orden todo quedara olvidado, el escándalo,
todo.
-He dicho que no-y separo con brusquedad sus manos-Entiende, no te amo,
estoy profundamente enamorada de Yoh, ¿por qué tu cabeza no lo puede
entender?-cerro la maleta.
-No, no te vayas, todo esto fue *tal vez porque me sorprendió la vida
por la espalda *-la detuvo, ya que Anna bajo la maleta al suelo-todo
esto fue un enredo *y tira y tira y se rompió la cuerda *, pero podemos
volver a unirla.
Estaba desesperado sentía que se moriría si ella se iba, pero Anna
continuaba renuente, para ella todo estaba muy claro, se iba a ir con el
hombre que amaba, se soltó de Hao y camino hacía las escaleras.
-Anna por favor-la siguió, Anna ya llevaba un buen tramo de la
escalera-*Tal vez nunca entendí lo que eras para mí *-dijo mientras se
asomaba por el barandal de la escalera y corría para alcanzar a la
chica que recogía sus llaves y su bolso, muy cerca de la puerta.
Milagrosamente la alcanzo.
-Escucha, por favor-suplico mientras le cerraba el paso-*Tal vez yo
nunca supe a quien amaba *, sí a ti o a mí, pero ahora sé que es a
ti, no me dejes, podemos arreglarlo, cambiare, te lo juro.
Anna lo miro de arriba abajo con compasión.
-No Hao, ahora déjame pasar me voy con el hombre a quien amo y que me
ama-lo separo con lentitud-Que seas feliz-y le sonrió.
-No, No-musito al silencio, Anna había cerrado la puerta, ella se había
ido para siempre.
Corrió hacía la ventana y miro como Anna se arrojaba a los brazos de
Yoh, quien la abrazó cariñosamente, vio como metieron la maleta en la
cajuela y se subían al auto con una sonrisa en los labios, escucho
arrancar el auto y los miro partir dejando a su paso la terrible
desesperación de estar solo.
-¿Por qué tardaste tanto?-le pregunto mientras tomaba su mano.
-Hao, trataba de convencerme de que me quedara-murmuro.
-Supongo que le dijiste que no.
-Amor, ¿por qué haces preguntas tontas?-rió-Eso esta más que claro,
si no fuera así no estaría contigo ahora, dentro del carro, con tu
mano entrelazada en la mía y sintiéndome como la mujer más feliz del
mundo.
-¿Te arrepientes de todo esto?
-Claro que no, nunca lo haré, esto es lo más maravilloso que la vida y
el destino me pudieron dar.
-Me alegra escucharte, ahora en dirección al aeropuerto-dijo con una
gran sonrisa.
Cuando llegaron para su sorpresa no había ningún reportero a la vista.
-Ya me encargue de ellos-dijo una voz fría y varonil atrás de ellos.
Volvieron la cabeza y se encontraron a Len Tao acompañando de Pilika.
-Pero, ¿cómo?-pregunto un Yoh muy confundido.
-Ya vez, mi querido Len tiene sus mañas, eso no importa, es como
decirlo así... -pensó un momento-su regalo de bodas por adelantado,
como no estaremos presentes en tan importante evento, pues que este sea
nuestro regalo, ¿por qué se casarán, verdad?
-Por supuesto Pilika, yo no descansare en paz hasta que este hombre tan
atractivo sea todo mío, totalmente mío-miro a su amiga y ambas se
sonrieron.
-Y yo por mi parte tampoco descansare hasta que esta hermosa mujer sea
mi esposa, duerma y amanezca en mi cama y llene de dicha todo lo que me
queda de vida-y apretó con fuerza su mano-te prometo hacer inmensamente
feliz a tu amiga.
-Más te vale porque sino... te meterás en un gran lío, Yoh Asakura-y
los miro con ternura-Anna por favor escríbeme, cuando llegues a donde
quiera que vayas, por que sino ya no me vas a encontrar para darte mi
nueva dirección.
-¿Tu también te vas?, ¿Adonde?
-Conmigo, nos regresamos a China-contesto Len-Esta linda mujer se
convertirá en una Tao.
-Pues felicidades-dijo Yoh y Anna abrazó a su amiga.
-Anna, promete que escribirás y que me mandaras una foto de tu boda y
de tu bebé en cuanto nazca ¿De acuerdo?
-Por supuesto y tu harás lo mismo, en cuanto se casen, se junten o lo
que sea y también quiero fotos de sus bebes ¿eh?-Pilika enrojeció con
las palabras de la chica-Te voy a extrañar.
-Y yo a ti, en cuanto todo se calme tal vez puedas viajar a China y
visitarme, y tal vez yo podré hacer lo mismo.
-Prometido-y volvieron a fundirse en un tierno abrazó.
-Anna, es hora de irnos-musito Yoh.
-Sí-contesto separándose de su amiga.
-Adiós y gracias por todo-les agradeció Yoh.
-No fue nada, váyanse, los dejara el avión-los apremio Len.
Ambos asintieron con la cabeza, se dieron un ultimo abrazo, cuando se
separaron se despidieron en definitiva y avanzaron a la zona de
abordaje.
-¡Yoh!
Escucharon que gritaron.
Voltearon y miraron a una mujer que corría hacía ellos.
-¡Madre!-exclamo Yoh con asombro-¿qué haces aquí?
-No, no podía... -dijo con voz agitada a causa de tanto correr-no podía
dejar que te fueras así.
-Pero tú no debes estar aquí, te lo prohibieron, vete mamá, no quiero
que te hagan nada por mi culpa.
-No, no lo harán, he sobornado a mí informante y nadie se enterará-miro
con ternura a Yoh-no podía no venir a despedir a mí pequeño y muy
querido hijo.
-Mamá-le reprocho, para después sonreírle y abrazarla con ternura.
-Te quiero y te deseo todo lo mejor-lo soltó y miro a Anna-Hazlo feliz,
te lo encargo.
-Le juro que lo haré señora, yo por su hijo daría mi vida-dijo con
solemnidad.
-No es para tanto, tu vida dala por ese ser pequeño ser que vive en ti,
que puedo asegurar que será hermoso-extendió un paquete que llevaba
bajo el brazo-ten, es para el bebé.
Anna lo tomo.
-¿puedo?-le pregunto.
-Claro, tu se lo pondrás.
Anna abrió el paquete y encontró una hermosa chambrita tejida en color
azul.
-¡Es hermosa!, Gracias señora no se hubiera molestado.
-No es nada, si es para mi nieto, tengo el presentimiento de que será
un varón-suspiro-No los entretengo más, creo que es hora de partir,
pero antes...
Tomo la mano de Anna y la Yoh, lentamente las junto y las unió, se
inclino y musito una breve oración, ambos jóvenes sintieron una gran
paz recorrer sus cuerpos.
-Ya está, tienen mi bendición y mis buenos deseos, su unión será
efectiva y honrada, ahora váyanse o perderán el avión.
-Gracias mamá-dijo Yoh volviendo a abrazarla.
-Señora-y Anna abrazo a su suegra.
-Dime mamá-le susurro en el oído.
-Esta bien, adiós mamá.
La soltó y emprendieron de nuevo su camino.
-Haré lo que pueda para enviarte una foto del bebé-dijo Yoh mientras
agitaba frenéticamente su mano en señal de despedida.
Encuanto se perdieron de vista tanto Len y Pilika; y su madre, bajo su
mano y abrazo a Anna por la cintura.
Abordaron el avión y se sentaron cómodamente con las sus manos
entrelazadas.
-Te amo y lo haré por siempre-dijo ella y recargo su cabeza en su
hombro.
-Y yo a ti, ahora por fin vamos hacía la felicidad eterna-y beso sus
cabellos-Duerme amor, que el viaje será largo pero muy placentero.
Encuanto el avión despego dejo atrás no solo Japón sino también todo
lo malo y lo sufrido.
Y emprendió un viaje hacía donde el amor y el destino ya no son ningún
juego prohibido.
FIN. Subir
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Capítulos
-Cap del 1-12
-Cap del 13-23
-24 Recital de Navidad
-25 Año nuevo, dificultades nuevas
-26 En busca de una alianza.
-27 Mientes tan Bien
-28 Te sigo amando
-29 Pequeños inconvenientes
-30 Temblando
-31 Rumores
-32 La Verdad sale a la luz
-33 Un buen perdedor
-34 El Recuento de los daños
-35 Sí tu supieras
-36- Tal vez
Epilogos


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